Hay momentos en la vida en que te pones a hacer una maleta y de repente una serie de imágenes se te agolpan en la cabeza. Ya no sólo es el hecho de tener una maleta que te recuerde a alguien, sino el viajar a ese lugar que tantas veces compartiste y que tantos recuerdos te trae.
Mañana me dispongo a coger un AVE camino a las Fallas. Estaré ausente durante cuatro días, pero a mi vuelta haré un post especial sobre estas maravillosas fiestas.
Soy la típica persona que le gusta hacer la maleta a última hora. Mis amigos llevan desde el lunes preguntándome qué cosas hay que llevar y los planes que tenemos, y yo a escasas 18 horas de partir solo tengo mi cámara y una libreta donde apuntar las cosas que no quiero que se me olviden para luego compartir con vosotros.
Mi madre lleva ya unos cuantos días dándome consejos, como si fuera la primera vez que salgo de casa, pero para ellas siempre es la primera vez. Ten cuidado con el bolso en la estación, el móvil en el bolsillo y no lleves mucho dinero en la cartera. Llévate algo de comida por si acaso, y unos sobrecitos para el resfriado, por si acaso también. Un paraguas que el del tiempo dice que aquí va a llover, a lo que yo respondo "¡pero en el Levante no mamá!", bueno, por si acaso, sigue diciendo ella.
Vamos que si mi madre me hiciera la maleta llevaría un par de pantalones, jerseys de cuello alto y un montón de comida... por si acaso.
Durante muchos años estuve ligada al mundo fallero, incluso me gustaban los trajes regionales y me llamaban la atención las ensaimadas que se ponían las mujeres en la cabeza. El olor a petardos y el ruido continuo en las calles es algo que me fascinaba. Y por las noches cuando iba a ver los castillos de fuegos artificiales me encantaba que me rodearan unos brazos para protegerme del frío.
Para mi han sido fiestas muy bonitas y especiales, recuerdo que las primeras fueron algo increíble, sobre todo porque en mi casa no conté nada y me fui a la aventura y poca gente sabía dónde me encontraba. En ocasiones es algo que me encanta hacer. Desaparecer un tiempo y alejarte de todo, aunque hoy en día es algo muy difícil.
Esta mañana mientras sacaba la maleta y abría los bolsillos me he topado con esto:
En el bolsillo frontal uno montón de papelitos rotos permanecían arrugados, y entonces he recordado el por qué estaban ahí. Resulta que el verano pasado cuando fui a Italia estaba aburrida en el aeropuerto mirando lo que sucedía hasta que mi avión despegase. Y a mi lado una chica estaba escribiendo algo, no quise fijarme mucho por eso de no parecer cotilla, cosa que no puedo evitar ser, pero tras escribir y hacer varios borrones arrancó la hoja y la rompió en multitud de trozos. Entonces escuchó por el altavoz lo que parecía ser el número de su vuelo y dejando los trozos en el asiento cogió su maleta y se marchó.
Yo ávida de querer conocer lo que había escrito, recogí todos los trozos y los guardé en mi maleta para posteriormente unirlos. Finalmente los papeles se quedaron ahí durante un montón de tiempo y hasta hoy que no he abierto todos los bolsillos de la maleta no los he vuelto a ver. Se han perdido bastantes y ya no puedo leer el mensaje completo, incluso si junto las dos partes escritas no llego a entender nada, sólo una hora, las 19.20 y una palabra FUERA escrita en mayúsculas.
Quizás algún día buscando cualquier otra cosa aparezcan el resto de papeles, si es así prometo recomponer el mensaje.
Y llega el momento de rellenar esa maleta, la maleta que esa persona te regaló por tu cumpleaños con la frase de "para compartir nuestros viajes" y entonces te viene a la cabeza llevar una mochila y poner dentro de la maleta todos los objetos y cartas que aun te quedan, y cuando salgas del AVE cambiar tu maleta por otra cualquiera y salir corriendo. Es una idea que me hace sonreír. ¿Os imagináis la cara de la persona que viera una maleta llena de peluches, libros y cartas? Si a mi me pasara eso algún día sería muy feliz, tras el disgusto de perder mi ropa claro, pero encontrarse de repente con una historia encerrada en una maleta es algo que me resulta fascinante.
Sin embargo no lo haré. Dentro de mi maleta roja irá mi ropa y todos los por si acasos de mi madre, así mismo también viajarán conmigo los recuerdos, los cuales intentaré dejar en las Fallas.
Si, hay recuerdos imposibles de borrar. Pero el hecho de tener que hacer hoy la dichosa maleta y el recordar cosas que te hacen ponerte triste, no ha influido lo suficiente en mi como para que esta tarde no me lo pasara bien en mi curso de retoque fotográfico. Sobre el chico guapo, hoy le he preguntado su edad, así como quien no quiere la cosa, y cuando me ha dicho que tenía 25 años me he quedado pasmada. Él ha sonreído pues no sabía por qué le hacía esa pregunta y entonces ha sido cuando yo he soltado un pensamiento en alto: ¡pues que pena! Y dándome cuenta de que me había oído me he despedido con una sonrisa y dándole las gracias por todo.
Os voy a poner la foto de lo que he hecho esta tarde, y es que para mi que soy nula en el tema informático y de retoque de fotos es un logro haber conseguido algo así.
La imagen original era un paisaje con una marca de agua, la cual he tenido que quitar, añadir un coche, un Pocoyó, el toro de Osborne y una florecilla en la hierba. Parece una tontería pero a mi me ha costado casi hora y media hacer todo esto y que quedara algo medio decente, lo cual no se si he terminado de conseguir.
Y tras esta estupenda obra de arte fotográfico, os dejo hasta la vuelta de mis "vacaciones".
Mi consejo de hoy: No es un consejo mio, sino algo que mi querida mariposilla que en ocasiones es mi musa, me ha dado, así pues os transmito un consejo que me han dado a mi y me parece estupendo: "No dejes nunca de sonreír, incluso a los recuerdos".
jueves, 14 de marzo de 2013
miércoles, 13 de marzo de 2013
Habemus Vita
Empezar la mañana con fumata negra quizás no es síntoma de buen augurio, mas que nada porque parece que el ambiente está enrarecido, como que va a suceder algo que no te esperas.
Ya bien transcurrida la mañana he ido a comprar el pan al supermercado, de buenas a primeras lo que me ha llamado la atención ha sido ver en la carnicería unas hamburguesas color verdoso. Me he extrañado tanto que el propio carnicero al ver mi cara me ha explicado que estaban hechas con pollo y espinacas.
La verdad es que después de tantas historias sobre carne de caballo y demás comentarios que oyes, lo que menos te apetece es comprar una hamburguesa de un color vomitivo, pero allá cada cual.
Tras comprar mi barrita de pan me he dirigido a la caja, todo seguía su curso hasta que de repente...
¡pluf! El hombre que estaba a mi lado estaba poniendo unas botellas de vino sobre la caja cuando una de ellas se le ha escurrido y ha ido al suelo. El olor rápidamente se ha extendido por toda la zona y a mi memoria ha venido el recuerdo de la vendimia.
Después de comer y tras poner en orden todo lo que mi tarde iba a depararme, me he dirigido a un nuevo curso, esta vez sobre Gimp. Mi destreza para los ordenadores, blogs, retoques de fotos y todo lo que se refiera a la informática en general es tan nula, que cuando sale algún cursito, aunque sea de poco tiempo me apunto para intentar aprender algo nuevo.
Mi sorpresa ha sido cuando al llegar al lugar, un chico bastante agradable nos ha dado la bienvenida. Sonrisa de 10 oculta tras una barba de tres días, moreno y altura considerable. Ningún cuerpo danone, tampoco hay que exagerar, pero muy amable y simpático. Mi idea era hacerme la tonta, cosa que no me resultaría muy difícil, y llamar la atención para que estuviera pendiente de mi ordenador.
Sin embargo ha sucedido algo que no me esperaba, estábamos sentados en mesas de dos personas cada una con su ordenador, pues mi compañero de mesa un tipo alto, bastante rubio tanto el pelo como la barba y vestido de negro (os podéis imaginar al típico que suele llevar una Harley) tenía tal control sobre el programa que a cada duda que yo tenía y recurría al profesor, él estaba pendiente de mi y me decía lo que tenía que hacer. Si yo se lo agradezco, vamos a ver...pero mi intención era que el profesor me resolviera "mis dudas".
He tenido que salir de clase antes de tiempo puesto que hoy era el último día del taller de escritura creativa y debíamos de leer nuestros relatos. Corriendo y tropezando con la gente he conseguido llegar a la biblioteca. El personaje de alta alcurnia me esperaba con ojos maliciosos, me había guardado un sitio justo enfrente de él y unos documentos que el profesor había entregado en mi ausencia.
Hemos empezado a leer nuestros relatos, los primeros eran experiencias vividas, relatos la mayoría tristes o historias que acababan siendo sueños de los que despertaban.
Son cosas que me llaman la atención, cuando la gente escribe la mayoría lo hace para contar historias vividas que suelen dar algún giro en mitad del relato con un hecho casi imposible y al final es todo un sueño.
También abundaban los relatos sanguinolentos, esa capacidad del ser humano de contar historias donde se rebana el cuello a alguien y un montón de vísceras se expanden por todos sitios.
Me ha gustado el relato de una de las mujeres mayores, "la mosca" se titulaba. Ha empezado directamente contando la historia de un día donde estaba comiendo una sopa y de pronto una mosca empezaba a molestarle. Ha llegado un punto en que la clase ha empezado a reírse tras escuchar cosas como que la mosca parecía esquizofrénica puesto que no paraba de dar vueltas al plato. Y en un ataque de querer aniquilar a la mosca, de un golpe la ha metido en el caldo y para evitar que siguiera dando vueltas se la ha comido. Ahí es cuando todos hemos empezado a aplaudir.
Mi relato ha sido uno cualquiera, sin mas. Lo he titulado "La condesa insomne". Básicamente es la historia de una condesita que se enamora de un caballero que ve en un desfile. El caballero va a visitarla y a través de la ventana de su habitación se ven cada noche hasta que el padre de ella lo descubre. Entonces decide encerrarla y el caballero no puede verla mas, sin embargo hace construir un castillo cercano desde el cual puede ver la habitación donde permanece encerrada su amada y ver su silueta cada día.
Todo eso contado con un estilo antiguo y manejando palabras extrañas ha quedado algo mas o menos decente. El profesor me ha dicho que estaba bien. Después nos ha leído algunos relatos conocidos y me he detenido en uno de Miguel Sáez Álvarez titulado El globo y que dice así: "Mientras subía y subía, el globo lloraba al ver que se le escapaba el niño". Y así sin mas hemos dado por finalizado el curso, al término del cual nos han regalado esto:
Parece ser que el que nos han regalado sobre "El caso del cadáver sonriente" está en negociaciones para hacer una película basada en esta historia, quién sabe si lo veremos próximamente en los cines...
Me he ido corriendo al finalizar el curso puesto que tenía clase de alemán y entonces ha sido cuando un revuelo nos ha sacudido: ¡¡Habemus Papam!! se oía decir por todas partes. Lógicamente la curiosidad nos mueve y tras la clase en cuanto he llegado a casa he puesto la televisión para ver quién era el elegido, el cual parecía ser una sorpresa puesto que nadie se lo esperaba.
Y entonces me he topado con la noticia de la gaviota. Me ha gustado tanto que inmediatamente he buscado cosas sobre este suceso. Parece ser que momentos antes de que la fumata blanca tuviera lugar, esta gaviota había decidido posarse sobre la chimenea por la cual iba a salir el humo. Montones de comentarios sobre este hecho se han extendido por internet y hasta tiene cuenta en twitter. El poder de las redes sociales.
Ella ajena a todo lo que a su alrededor sucedía, por razones que desconocemos y que cada cual puede conjeturar como le venga en gana, ha decidido posarse en ese lugar expectante. Y así, al igual que ha venido se ha marchado justo antes de que el humo blanco saliera.
Mi consejo de hoy: En un solo día podemos hacer tantas actividades como nosotros queramos o nos propongamos, o también podemos quedarnos anclados en un sofá viendo la televisión, sin embargo en nuestras manos está salir a volar como si fuéramos esa gaviota y redescubrir cada día lo que nos rodea, porque Habemus Vita (tenemos una vida) que debemos vivir intensamente.
Ya bien transcurrida la mañana he ido a comprar el pan al supermercado, de buenas a primeras lo que me ha llamado la atención ha sido ver en la carnicería unas hamburguesas color verdoso. Me he extrañado tanto que el propio carnicero al ver mi cara me ha explicado que estaban hechas con pollo y espinacas.
La verdad es que después de tantas historias sobre carne de caballo y demás comentarios que oyes, lo que menos te apetece es comprar una hamburguesa de un color vomitivo, pero allá cada cual.
Tras comprar mi barrita de pan me he dirigido a la caja, todo seguía su curso hasta que de repente...
¡pluf! El hombre que estaba a mi lado estaba poniendo unas botellas de vino sobre la caja cuando una de ellas se le ha escurrido y ha ido al suelo. El olor rápidamente se ha extendido por toda la zona y a mi memoria ha venido el recuerdo de la vendimia.
Después de comer y tras poner en orden todo lo que mi tarde iba a depararme, me he dirigido a un nuevo curso, esta vez sobre Gimp. Mi destreza para los ordenadores, blogs, retoques de fotos y todo lo que se refiera a la informática en general es tan nula, que cuando sale algún cursito, aunque sea de poco tiempo me apunto para intentar aprender algo nuevo.
Mi sorpresa ha sido cuando al llegar al lugar, un chico bastante agradable nos ha dado la bienvenida. Sonrisa de 10 oculta tras una barba de tres días, moreno y altura considerable. Ningún cuerpo danone, tampoco hay que exagerar, pero muy amable y simpático. Mi idea era hacerme la tonta, cosa que no me resultaría muy difícil, y llamar la atención para que estuviera pendiente de mi ordenador.
Sin embargo ha sucedido algo que no me esperaba, estábamos sentados en mesas de dos personas cada una con su ordenador, pues mi compañero de mesa un tipo alto, bastante rubio tanto el pelo como la barba y vestido de negro (os podéis imaginar al típico que suele llevar una Harley) tenía tal control sobre el programa que a cada duda que yo tenía y recurría al profesor, él estaba pendiente de mi y me decía lo que tenía que hacer. Si yo se lo agradezco, vamos a ver...pero mi intención era que el profesor me resolviera "mis dudas".
He tenido que salir de clase antes de tiempo puesto que hoy era el último día del taller de escritura creativa y debíamos de leer nuestros relatos. Corriendo y tropezando con la gente he conseguido llegar a la biblioteca. El personaje de alta alcurnia me esperaba con ojos maliciosos, me había guardado un sitio justo enfrente de él y unos documentos que el profesor había entregado en mi ausencia.
Hemos empezado a leer nuestros relatos, los primeros eran experiencias vividas, relatos la mayoría tristes o historias que acababan siendo sueños de los que despertaban.
Son cosas que me llaman la atención, cuando la gente escribe la mayoría lo hace para contar historias vividas que suelen dar algún giro en mitad del relato con un hecho casi imposible y al final es todo un sueño.
También abundaban los relatos sanguinolentos, esa capacidad del ser humano de contar historias donde se rebana el cuello a alguien y un montón de vísceras se expanden por todos sitios.
Me ha gustado el relato de una de las mujeres mayores, "la mosca" se titulaba. Ha empezado directamente contando la historia de un día donde estaba comiendo una sopa y de pronto una mosca empezaba a molestarle. Ha llegado un punto en que la clase ha empezado a reírse tras escuchar cosas como que la mosca parecía esquizofrénica puesto que no paraba de dar vueltas al plato. Y en un ataque de querer aniquilar a la mosca, de un golpe la ha metido en el caldo y para evitar que siguiera dando vueltas se la ha comido. Ahí es cuando todos hemos empezado a aplaudir.
Mi relato ha sido uno cualquiera, sin mas. Lo he titulado "La condesa insomne". Básicamente es la historia de una condesita que se enamora de un caballero que ve en un desfile. El caballero va a visitarla y a través de la ventana de su habitación se ven cada noche hasta que el padre de ella lo descubre. Entonces decide encerrarla y el caballero no puede verla mas, sin embargo hace construir un castillo cercano desde el cual puede ver la habitación donde permanece encerrada su amada y ver su silueta cada día.
Todo eso contado con un estilo antiguo y manejando palabras extrañas ha quedado algo mas o menos decente. El profesor me ha dicho que estaba bien. Después nos ha leído algunos relatos conocidos y me he detenido en uno de Miguel Sáez Álvarez titulado El globo y que dice así: "Mientras subía y subía, el globo lloraba al ver que se le escapaba el niño". Y así sin mas hemos dado por finalizado el curso, al término del cual nos han regalado esto:
Parece ser que el que nos han regalado sobre "El caso del cadáver sonriente" está en negociaciones para hacer una película basada en esta historia, quién sabe si lo veremos próximamente en los cines...
Me he ido corriendo al finalizar el curso puesto que tenía clase de alemán y entonces ha sido cuando un revuelo nos ha sacudido: ¡¡Habemus Papam!! se oía decir por todas partes. Lógicamente la curiosidad nos mueve y tras la clase en cuanto he llegado a casa he puesto la televisión para ver quién era el elegido, el cual parecía ser una sorpresa puesto que nadie se lo esperaba.
Y entonces me he topado con la noticia de la gaviota. Me ha gustado tanto que inmediatamente he buscado cosas sobre este suceso. Parece ser que momentos antes de que la fumata blanca tuviera lugar, esta gaviota había decidido posarse sobre la chimenea por la cual iba a salir el humo. Montones de comentarios sobre este hecho se han extendido por internet y hasta tiene cuenta en twitter. El poder de las redes sociales.
Ella ajena a todo lo que a su alrededor sucedía, por razones que desconocemos y que cada cual puede conjeturar como le venga en gana, ha decidido posarse en ese lugar expectante. Y así, al igual que ha venido se ha marchado justo antes de que el humo blanco saliera.
Mi consejo de hoy: En un solo día podemos hacer tantas actividades como nosotros queramos o nos propongamos, o también podemos quedarnos anclados en un sofá viendo la televisión, sin embargo en nuestras manos está salir a volar como si fuéramos esa gaviota y redescubrir cada día lo que nos rodea, porque Habemus Vita (tenemos una vida) que debemos vivir intensamente.
martes, 12 de marzo de 2013
Instantes
Doce y cuarto del mediodía, camino de mi casa paso por una plaza. Un mismo lugar y tres situaciones.
Una chica de unos 35 años está parada hablando con otro chico. Ella lleva un perro pequeño, un yorkshire ataviado con un jersecito color rosa y una faldita azul, si, muy "cuqui". Enfrente de ellos un perro callejero tres veces mas grande que el de la chica, cojeaba de una pata y miraba al otro perro, de esas miradas tristes que solo ellos saben poner. El pequeñajo al verle como se acercaba se ha puesto a ladrar y a tirar de la correa. Envalentonado quería atacar y su dueña tiraba de él para controlar su furia. El perro callejero se ha alejado cojeando, iba con sus tres patitas y mirando al frente, sin ladrar. Se ha parado en mitad de la plaza y se ha tumbado al sol.
Justo al lado de donde se ha situado el perro, unos columpios. En ellos una chica bastante joven, no creo que llegara a los 20 años. Sobre sus piernas una niña de apenas 1 año, con un vestidito vaquero y una cinta rosa en su cabecita. La sonrisa de ambas iluminaba el parque, la madre agarraba con cariño a la niña mientras se impulsaba con los pies para provocar movimiento, y la niña sonreía a grandes carcajadas haciendo que el perro la mirase.
Un poco mas allá y fuera de los columpios un hombre de unos 50 años bien vestido, ropa oscura, un traje me ha parecido. Estaba delante del contenedor tirando algo que había dentro de una bolsa. Según me he acercado he visto que lo que parecía un traje casi impecable estaba roto por algunas partes, las mangas eran demasiado largas y entre sus manos tenía un palo con el que movía las bolsas que estaban dentro del contenedor intentando buscar algo de valor.
He seguido mi camino.
Cuatro y media de la tarde. He salido de casa para ir a inglés, he tenido que cambiar el horario porque luego tenía el taller de escritura a las seis. En el camino tenía en mente los deberes que no había hecho, ni había terminado la actividad para el taller ni me había leído el resumen de Frankenstein para la clase de inglés. A veces actúo sobre la marcha.
Hoy el resto de compañeros no habían terminado de leerse el libro y lo hemos leído en clase. Hablando un poco de todo he descubierto que los ingleses tienen dos nombres y un apellido, ¡como yo! he dicho, y entonces han empezado a preguntar cuál era mi segundo nombre. Top secret.
A la salida he ido corriendo hacia la biblioteca, lugar donde se imparte el taller. El personaje de alta alcurnia me ha avisado que no podía asistir, y tenía un dilema. ¿Dónde sentarme? He llegado tarde y no he tenido opción de elegir, no había muchos huecos libres, pero al igual que ayer he escogido al chico de las Ray Ban joven y a otro algo mas mayor con pinta de comercial.
Hemos empezado con un juego, el juego de las palabras olvidadas. Teníamos que decir palabras que estuvieran en nuestro recuerdo. Han salido cosas como pídola, toñada, arriero, zascandil, trébede y algunas mas. Me han llamado la atención las de mi compañero el chico joven del reloj de esfera verde: tazo, recreativos, ruborizarse y casete. Al escucharlas he pensado "como se nota que es joven." Mis palabras han sido: alcancía, ñoñería (mas por el sonido que otra cosa) y alcanfor (porque me recordaba al olor del personaje de alta alcurnia que viene conmigo).
Dos tareas para hoy: ayer escribimos un planteamiento, el inicio de una historia, y hoy debíamos llevar el conflicto desarrollado. Como he tenido suerte y han empezado por el lado de la mesa contrario lo he hecho en lo que han tardado en llegar a mi.
Mi planteamiento era: una cita con un dentista para sacarte una muela.
El conflicto: En la sala de espera observas nerviosa a los que allí permanecen ojeando revistas. Es tu turno, pasas y te sientas. Miras al dentista, tras la mascarilla te dice "relájese" mientras te mira con sus penetrantes ojos azules. Él coge el instrumental y se acerca. De repente te das cuenta que esos ojos ya los conocías.
El profesor se me ha quedado mirando, al igual que el resto de la clase. Muy interesante me ha dicho, ¿quién sería esa persona? Además con el instrumental en la mano... si, me gusta. Y el resto de compañeros también han hecho buenos comentarios al respecto. Me he sentido feliz.
Segunda tarea: el profesor ayer nos propuso el siguiente planteamiento "abro la puerta de mi casa..." debíamos continuar la historia. Os cuento la diversidad de ideas en el grupo.
Abro la puerta de mi casa...
-Y los muebles ya no estaban.
-Veo una carta sin remite en la entrada.
-No reconozco nada, ni muebles ni ventanas...todo es diferente.
-En el rellano encuentro un mercadillo donde venden de todo.
-Salgo y me monto en la bici, voy a un lago, meto el pie en el agua, se hunde, el pie...no el agua. Tengo que seguir pedaleando o despertar de la siesta.
-Encuentro todos los objetos que amo... y decido trasladarlos a otros sitios.
-Está todo revuelto y sin enseres.
-Y se rompe la llave.
-En el vestíbulo hay dos maletas raídas, que conoce y hace mucho que no había visto.
-Y me encuentro con una amiga que hacía 25 años que no veía, viene a decirle que ya está preparada para irse a vivir juntas.
-Y encuentro una cesta con un niño recién nacido, hay una nota dentro.
-Y un grupo de gente diciendo "sorpresaaaa" pero no conozco a nadie.
-Un chico fuera con una jeringuilla, mira asustada al chico y él le pregunta qué mira. Regresa dentro de la casa pues tiene a su nieto de 8 años solo.
-Porque el perro no para de ladrar. Al salir ve un regalo con un enorme lazo rojo. En una tarjeta pone "dame un beso y deshazte de mi, soy tu pasado".
-Un hombre enorme con abrigo azul me pide dinero, le doy 2€ y me los tira a la cara diciendo que con eso no puede ni comprarse un bocadillo. Inmediatamente cierra la puerta asustada.
Os preguntaréis cuál de todos estos era el mio. Ninguno. He ido mas alla y he seguido un poco la historia.
Mi primera opción fue abrir la puerta de mi casa y encontrarme un montón de pelusas enormes atando con una cuerda a mi madre en una silla. Puesto que en mi grupo no son muy divertidos, he creído que la mejor opción era profundizar algo más y a la hora de comer, en los escasos 5 minutos que he tenido entre la comida y el postre he escrito lo siguiente:
"Abro la puerta de mi casa, entro y un olor a comida despierta mis sentidos. Dejo sobre el sofá el abrigo y el bolso y paso a la cocina. Veo a mi madre removiendo el guiso en la olla de porcelana, cabizbaja. No me mira al entrar, sólo mueve la mano lentamente haciendo girar la cuchara de madera.
Me acerco alegremente con ganas de probar lo que está preparando y veo cómo una lágrima le recorre la mejilla. La aparta rápidamente.
Entonces la veo. Una nota arrugada escrita a mano, parece la letra de mi padre. Mi madre se da cuenta que estoy mirándola y antes de que yo pueda cogerla ella la atrapa entre sus dedos y se la guarda en el bolsillo del delantal."
Cuando he terminado de leerla el profesor me ha mirado absorto, el resto de la clase cuchicheaba cosas que no llegaba a entender y yo me he quedado quieta sin saber qué decir. Entonces el profesor me ha dicho que le ha encantado, que he mezclado cosas tan interesantes como esa lágrima, el papel arrugado, incluso curiosidad por saber cuál era la comida que estaba preparando.
Me he sentido muy feliz de haber despertado la curiosidad de mi profesor. Al final de la clase hemos comentado que la mayoría de ellos habían recurrido a sucesos típicos como encontrarse la casa vacía, gente desconocida o incluso sucesos acontecidos realmente. Pero luego estoy yo, yo y mi imaginación.
Yo soy la que cuando el profesor ha preguntado en clase de qué color vemos el cielo cuando estamos felices y todo el mundo responde azul, yo digo anaranjado. Si, esa soy yo.
De noche, vuelvo a casa feliz, con una sonrisa. En el semáforo me encuentro un conocido que me cuenta cómo le van las cosas en el trabajo, mientras le voy escuchando observo dos coches que iban a girar en la misma calle y se quedan pensativos sobre cuál debe pasar primero, un niño que se baja de su carricoche y decide que es lo suficientemente mayor para conducirlo él solo y unos jóvenes que se besan mientras se miran sonriendo.
Mi consejo de hoy: La vida se resume en instantes, momentos que te hacen ser feliz y sonreír a lo largo del día. Cuando juntamos esos instantes que nos hacen sentir paz y serenidad, es cuando sentimos que hemos logrado tener un día estupendo.
Una chica de unos 35 años está parada hablando con otro chico. Ella lleva un perro pequeño, un yorkshire ataviado con un jersecito color rosa y una faldita azul, si, muy "cuqui". Enfrente de ellos un perro callejero tres veces mas grande que el de la chica, cojeaba de una pata y miraba al otro perro, de esas miradas tristes que solo ellos saben poner. El pequeñajo al verle como se acercaba se ha puesto a ladrar y a tirar de la correa. Envalentonado quería atacar y su dueña tiraba de él para controlar su furia. El perro callejero se ha alejado cojeando, iba con sus tres patitas y mirando al frente, sin ladrar. Se ha parado en mitad de la plaza y se ha tumbado al sol.
Justo al lado de donde se ha situado el perro, unos columpios. En ellos una chica bastante joven, no creo que llegara a los 20 años. Sobre sus piernas una niña de apenas 1 año, con un vestidito vaquero y una cinta rosa en su cabecita. La sonrisa de ambas iluminaba el parque, la madre agarraba con cariño a la niña mientras se impulsaba con los pies para provocar movimiento, y la niña sonreía a grandes carcajadas haciendo que el perro la mirase.
Un poco mas allá y fuera de los columpios un hombre de unos 50 años bien vestido, ropa oscura, un traje me ha parecido. Estaba delante del contenedor tirando algo que había dentro de una bolsa. Según me he acercado he visto que lo que parecía un traje casi impecable estaba roto por algunas partes, las mangas eran demasiado largas y entre sus manos tenía un palo con el que movía las bolsas que estaban dentro del contenedor intentando buscar algo de valor.
He seguido mi camino.
Cuatro y media de la tarde. He salido de casa para ir a inglés, he tenido que cambiar el horario porque luego tenía el taller de escritura a las seis. En el camino tenía en mente los deberes que no había hecho, ni había terminado la actividad para el taller ni me había leído el resumen de Frankenstein para la clase de inglés. A veces actúo sobre la marcha.
Hoy el resto de compañeros no habían terminado de leerse el libro y lo hemos leído en clase. Hablando un poco de todo he descubierto que los ingleses tienen dos nombres y un apellido, ¡como yo! he dicho, y entonces han empezado a preguntar cuál era mi segundo nombre. Top secret.
A la salida he ido corriendo hacia la biblioteca, lugar donde se imparte el taller. El personaje de alta alcurnia me ha avisado que no podía asistir, y tenía un dilema. ¿Dónde sentarme? He llegado tarde y no he tenido opción de elegir, no había muchos huecos libres, pero al igual que ayer he escogido al chico de las Ray Ban joven y a otro algo mas mayor con pinta de comercial.
Hemos empezado con un juego, el juego de las palabras olvidadas. Teníamos que decir palabras que estuvieran en nuestro recuerdo. Han salido cosas como pídola, toñada, arriero, zascandil, trébede y algunas mas. Me han llamado la atención las de mi compañero el chico joven del reloj de esfera verde: tazo, recreativos, ruborizarse y casete. Al escucharlas he pensado "como se nota que es joven." Mis palabras han sido: alcancía, ñoñería (mas por el sonido que otra cosa) y alcanfor (porque me recordaba al olor del personaje de alta alcurnia que viene conmigo).
Dos tareas para hoy: ayer escribimos un planteamiento, el inicio de una historia, y hoy debíamos llevar el conflicto desarrollado. Como he tenido suerte y han empezado por el lado de la mesa contrario lo he hecho en lo que han tardado en llegar a mi.
Mi planteamiento era: una cita con un dentista para sacarte una muela.
El conflicto: En la sala de espera observas nerviosa a los que allí permanecen ojeando revistas. Es tu turno, pasas y te sientas. Miras al dentista, tras la mascarilla te dice "relájese" mientras te mira con sus penetrantes ojos azules. Él coge el instrumental y se acerca. De repente te das cuenta que esos ojos ya los conocías.
El profesor se me ha quedado mirando, al igual que el resto de la clase. Muy interesante me ha dicho, ¿quién sería esa persona? Además con el instrumental en la mano... si, me gusta. Y el resto de compañeros también han hecho buenos comentarios al respecto. Me he sentido feliz.
Segunda tarea: el profesor ayer nos propuso el siguiente planteamiento "abro la puerta de mi casa..." debíamos continuar la historia. Os cuento la diversidad de ideas en el grupo.
Abro la puerta de mi casa...
-Y los muebles ya no estaban.
-Veo una carta sin remite en la entrada.
-No reconozco nada, ni muebles ni ventanas...todo es diferente.
-En el rellano encuentro un mercadillo donde venden de todo.
-Salgo y me monto en la bici, voy a un lago, meto el pie en el agua, se hunde, el pie...no el agua. Tengo que seguir pedaleando o despertar de la siesta.
-Encuentro todos los objetos que amo... y decido trasladarlos a otros sitios.
-Está todo revuelto y sin enseres.
-Y se rompe la llave.
-En el vestíbulo hay dos maletas raídas, que conoce y hace mucho que no había visto.
-Y me encuentro con una amiga que hacía 25 años que no veía, viene a decirle que ya está preparada para irse a vivir juntas.
-Y encuentro una cesta con un niño recién nacido, hay una nota dentro.
-Y un grupo de gente diciendo "sorpresaaaa" pero no conozco a nadie.
-Un chico fuera con una jeringuilla, mira asustada al chico y él le pregunta qué mira. Regresa dentro de la casa pues tiene a su nieto de 8 años solo.
-Porque el perro no para de ladrar. Al salir ve un regalo con un enorme lazo rojo. En una tarjeta pone "dame un beso y deshazte de mi, soy tu pasado".
-Un hombre enorme con abrigo azul me pide dinero, le doy 2€ y me los tira a la cara diciendo que con eso no puede ni comprarse un bocadillo. Inmediatamente cierra la puerta asustada.
Os preguntaréis cuál de todos estos era el mio. Ninguno. He ido mas alla y he seguido un poco la historia.
Mi primera opción fue abrir la puerta de mi casa y encontrarme un montón de pelusas enormes atando con una cuerda a mi madre en una silla. Puesto que en mi grupo no son muy divertidos, he creído que la mejor opción era profundizar algo más y a la hora de comer, en los escasos 5 minutos que he tenido entre la comida y el postre he escrito lo siguiente:
"Abro la puerta de mi casa, entro y un olor a comida despierta mis sentidos. Dejo sobre el sofá el abrigo y el bolso y paso a la cocina. Veo a mi madre removiendo el guiso en la olla de porcelana, cabizbaja. No me mira al entrar, sólo mueve la mano lentamente haciendo girar la cuchara de madera.
Me acerco alegremente con ganas de probar lo que está preparando y veo cómo una lágrima le recorre la mejilla. La aparta rápidamente.
Entonces la veo. Una nota arrugada escrita a mano, parece la letra de mi padre. Mi madre se da cuenta que estoy mirándola y antes de que yo pueda cogerla ella la atrapa entre sus dedos y se la guarda en el bolsillo del delantal."
Cuando he terminado de leerla el profesor me ha mirado absorto, el resto de la clase cuchicheaba cosas que no llegaba a entender y yo me he quedado quieta sin saber qué decir. Entonces el profesor me ha dicho que le ha encantado, que he mezclado cosas tan interesantes como esa lágrima, el papel arrugado, incluso curiosidad por saber cuál era la comida que estaba preparando.
Me he sentido muy feliz de haber despertado la curiosidad de mi profesor. Al final de la clase hemos comentado que la mayoría de ellos habían recurrido a sucesos típicos como encontrarse la casa vacía, gente desconocida o incluso sucesos acontecidos realmente. Pero luego estoy yo, yo y mi imaginación.
Yo soy la que cuando el profesor ha preguntado en clase de qué color vemos el cielo cuando estamos felices y todo el mundo responde azul, yo digo anaranjado. Si, esa soy yo.
De noche, vuelvo a casa feliz, con una sonrisa. En el semáforo me encuentro un conocido que me cuenta cómo le van las cosas en el trabajo, mientras le voy escuchando observo dos coches que iban a girar en la misma calle y se quedan pensativos sobre cuál debe pasar primero, un niño que se baja de su carricoche y decide que es lo suficientemente mayor para conducirlo él solo y unos jóvenes que se besan mientras se miran sonriendo.
Mi consejo de hoy: La vida se resume en instantes, momentos que te hacen ser feliz y sonreír a lo largo del día. Cuando juntamos esos instantes que nos hacen sentir paz y serenidad, es cuando sentimos que hemos logrado tener un día estupendo.
lunes, 11 de marzo de 2013
Escritura Creativa
He empezado fuerte la semana. Los lunes no suelen ser mis días favoritos, incluso creo que hay planetas alineados para provocarme inestabilidad este día de la semana, pero hoy pintaba distinto.
Por la mañana entre las gestiones pertinentes a los bancos e ir a hacer la compra, prácticamente se me ha echado la tarde encima.
Hoy he comprado el alimento básico e indispensable en mi casa: CHOCOLATE. Y lo pongo en mayúsculas porque a pesar de que he descubierto que hay personas a las que no les gusta, es un alimento tan beneficioso para la salud que no me queda mas remedio que recomendarlo. Y es que las propiedades del cacao son muchas, desde beneficiar al sistema circulatorio, estimular el cerebro, fortalecer la memoria, efectos anticancerosos y fundamentalmente el poder afrodisíaco, que a pesar de que no esté probado, todos conocemos o nos hacemos una idea de tal efecto.
Pues precisamente he ido a comprarlo cuando había una oferta, y no he podido resistirme a coger tres tabletas, una de chocolate negro para fundir, y otras dos de chocolate relleno de trufa y de naranja.
Cuando me disponía a marcharme una chica que estaba en la caja me ha mirado la compra, y al ver el chocolate me ha preguntado que donde estaba. Se lo he dicho y cuando me he dado cuenta estaba en la caja de al lado con cuatro tabletas, una de cada variedad. Y no he podido menos que sonreír, porque ¿no os ha pasado alguna vez que estáis en el supermercado y de repente llega alguien dudoso y se queda mirando lo que tú compras para comprar lo mismo? De hecho a mi me encanta jugar con mi madre a un juego. Imaginaos, sección de lácteos, vamos, donde están los cartones de leche. Estoy cogiendo mi marca y de repente llega la típica mujer mayor buscando algo que han dicho en la televisión que es bueno para el colesterol y otras chorradas. Ve el precio e intenta buscar algo similar de marca blanca. Ahí es cuando yo ataco y al ver lo que está a punto de elegir le digo a mi madre de forma clara y bien alto "pues a mi la leche de la marca de este supermercado como que no me sabe bien, yo creo que la mezclan con agua porque donde va a dar a esta otra." Acto seguido te vas, miras de reojo y ves como la señora acaba cogiendo el mismo cartón de leche que te has llevado tú. Pocas veces falla y es algo que me hace mucha gracia, porque así veo hasta que punto la gente se deja influenciar por un comentario lanzado al azar de alguien que no conoce de nada.
Por la tarde tenía el taller de escritura creativa. Iba con mucha ilusión sin saber qué me encontraría allí o que tipos de personas estarían conmigo. Lo primero que haces al llegar a un sitio donde desconoces el ambiente es echar un vistazo por encima, rápidamente he visualizado dos objetivos, un chico mas o menos de mi edad cuyo aspecto físico era agradable, y justo a su lado mi tan adorado personaje de alta alcurnia. Al verle no he podido evitar sonreír y hasta enfadarme con él, ya que no me había dicho nada de que fuese a acudir al taller a pesar de que yo le había contado que iría. Por una serie de circunstancias he acabado situada entre medias de los dos y a posteriori se han ido sentando el resto de alumnos por los huecos que iban quedando. En total somos unas 20 personas. En primer lugar el profesor se ha presentado, nos ha contado su biografía literaria a grandes rasgos y después cada uno de nosotros teníamos que decir el por qué nos interesaba el taller y nuestra relación con el mundo de la literatura.
El primero en hablar ha sido el chico guapo, moreno, gafas RayBan que le dan un toque intelectual e interesante y un reloj cuya esfera verde resaltaba y hacía juego con mi jersey. Al término de su exposición se me ha ocurrido preguntarle no muy alto... "¿edad?" Claro, me ha mirado extrañado y me ha contestado un número, pero en su mente se leía "¿a tí qué te importa? Mi personaje de la izquierda, en tono irónico como le gusta ser a veces, ha comentado: "¿y el número de teléfono también lo quieres?"
Después me tocaba presentarme, pues me llamo Gemma y no me dedico a la escritura, aunque tengo un blog en el que cuento a diario cosas que me pasan, por entrenarme en esto de escribir y porque me gusta y tal... Entonces el profesor ha preguntado el nombre de mi blog y ahí surgen los dilemas, no es un nombre muy común y tampoco sabía muy bien si quería que me leyesen, al final lo he dicho y se ha quedado mi nombre puesto durante casi toda la clase en la pizarra.
Después le ha tocado el turno al personaje de alta alcurnia, muy correcto él ha dado las buenas tardes con educación, ha observado al público y ha expuesto sus conocimientos literarios con una sonrisa inquietante. A través de sus gafas iba visualizando a los que allí se encontraban calculando qué información podía revelar y cual no. Luego se han ido sucediendo el resto de personas, varias mujeres de edad avanzada, una de ellas con una novela publicada cuyo nombre no ha desvelado, hombres cuyas profesiones nada tienen que ver con la literatura, ex banqueros, funcionarios y otros de dudosa procedencia. Uno de los cuales ha comentado que estaba en el taller porque su carta astral le decía que tenía dotes de buen escritor y quería saber si era cierto. Las mujeres, excepto dos mas jóvenes, con una edad similar y con características parecidas, gusto por la poesía, que se habían presentado a concursos de relatos sin mucho éxito y apasionadas de la lectura en general.
Por un momento me ha recordado a una reunión de alcóholicos anónimos cuando alguien decía su nombre y continuaba con un "yo no he escrito ningún relato, no tengo blog ni nada que tenga que ver con la literatura".
Una de las cosas que más me ha llamado la atención ha sido "La teoría del iceberg de Hemingway" la cual dice algo así como que lo que vemos es poco respecto a lo que tenemos que pensar sobre ello.
El profesor nos ha indicado que debemos llevar siempre a mano una libreta y un bolígrafo pues no sabemos en qué momento nos va a venir la inspiración.
Hemos hecho varios ejercicios del tipo cómo crear una historia de la nada, pensar un animal que creáis que nadie va a decir o incluso un objeto de la casa que sea único para vosotros.
Mientras la gente elegía jarrones, cajones llenos de dinero, fotografías o espejos, yo he escogido mis pelusas. Para mi son objetos únicos en mi casa, o al menos eso dice mi madre cada vez que se queja diciéndome que debe haber conejos debajo de mi cama.
Los animales elegidos han sido varios, desde los típicos perros y gatos hasta el ornitorrinco, el tiburón toro y la guarrilla, que por lo visto es un insecto.
Si, cuando estás en un grupo tan diferente de personas no puedes nada menos que intentar fijarte en las similitudes e intentar pensar algo que el resto no piense.
Hemos hablado de planteamientos y conflictos, la diferencia entre ambos. Cada uno de nosotros hemos propuesto un planteamiento, que consiste en contar algo dejando en el aire lo que pueda suceder después, que será lo que se haga cuando entremos en el conflicto.
Para mi un conflicto es lo que se me ha planteado esta noche cuando a sabiendas de que he dado mi dirección de blog quería contar lo que había sucedido y quiénes componen mi grupo.
El profesor nos ha propuesto un ejercicio para casa, el planteamiento es: "Abro la puerta de mi casa" y cada uno de nosotros debe escribir un conflicto, algo que nos haga desarrollar esa idea. Mañana os contaré los resultados del experimento.
Mi consejo de hoy: Yo siempre recomiendo que cuando llegas nuevo a un grupo, sea lo que sea, permanece atento, observa durante un buen rato cómo actúan el resto de personas, y finalmente desarrolla tu instinto tras analizar las circunstancias.
Por la mañana entre las gestiones pertinentes a los bancos e ir a hacer la compra, prácticamente se me ha echado la tarde encima.
Hoy he comprado el alimento básico e indispensable en mi casa: CHOCOLATE. Y lo pongo en mayúsculas porque a pesar de que he descubierto que hay personas a las que no les gusta, es un alimento tan beneficioso para la salud que no me queda mas remedio que recomendarlo. Y es que las propiedades del cacao son muchas, desde beneficiar al sistema circulatorio, estimular el cerebro, fortalecer la memoria, efectos anticancerosos y fundamentalmente el poder afrodisíaco, que a pesar de que no esté probado, todos conocemos o nos hacemos una idea de tal efecto.
Pues precisamente he ido a comprarlo cuando había una oferta, y no he podido resistirme a coger tres tabletas, una de chocolate negro para fundir, y otras dos de chocolate relleno de trufa y de naranja.
Cuando me disponía a marcharme una chica que estaba en la caja me ha mirado la compra, y al ver el chocolate me ha preguntado que donde estaba. Se lo he dicho y cuando me he dado cuenta estaba en la caja de al lado con cuatro tabletas, una de cada variedad. Y no he podido menos que sonreír, porque ¿no os ha pasado alguna vez que estáis en el supermercado y de repente llega alguien dudoso y se queda mirando lo que tú compras para comprar lo mismo? De hecho a mi me encanta jugar con mi madre a un juego. Imaginaos, sección de lácteos, vamos, donde están los cartones de leche. Estoy cogiendo mi marca y de repente llega la típica mujer mayor buscando algo que han dicho en la televisión que es bueno para el colesterol y otras chorradas. Ve el precio e intenta buscar algo similar de marca blanca. Ahí es cuando yo ataco y al ver lo que está a punto de elegir le digo a mi madre de forma clara y bien alto "pues a mi la leche de la marca de este supermercado como que no me sabe bien, yo creo que la mezclan con agua porque donde va a dar a esta otra." Acto seguido te vas, miras de reojo y ves como la señora acaba cogiendo el mismo cartón de leche que te has llevado tú. Pocas veces falla y es algo que me hace mucha gracia, porque así veo hasta que punto la gente se deja influenciar por un comentario lanzado al azar de alguien que no conoce de nada.
Por la tarde tenía el taller de escritura creativa. Iba con mucha ilusión sin saber qué me encontraría allí o que tipos de personas estarían conmigo. Lo primero que haces al llegar a un sitio donde desconoces el ambiente es echar un vistazo por encima, rápidamente he visualizado dos objetivos, un chico mas o menos de mi edad cuyo aspecto físico era agradable, y justo a su lado mi tan adorado personaje de alta alcurnia. Al verle no he podido evitar sonreír y hasta enfadarme con él, ya que no me había dicho nada de que fuese a acudir al taller a pesar de que yo le había contado que iría. Por una serie de circunstancias he acabado situada entre medias de los dos y a posteriori se han ido sentando el resto de alumnos por los huecos que iban quedando. En total somos unas 20 personas. En primer lugar el profesor se ha presentado, nos ha contado su biografía literaria a grandes rasgos y después cada uno de nosotros teníamos que decir el por qué nos interesaba el taller y nuestra relación con el mundo de la literatura.
El primero en hablar ha sido el chico guapo, moreno, gafas RayBan que le dan un toque intelectual e interesante y un reloj cuya esfera verde resaltaba y hacía juego con mi jersey. Al término de su exposición se me ha ocurrido preguntarle no muy alto... "¿edad?" Claro, me ha mirado extrañado y me ha contestado un número, pero en su mente se leía "¿a tí qué te importa? Mi personaje de la izquierda, en tono irónico como le gusta ser a veces, ha comentado: "¿y el número de teléfono también lo quieres?"
Después me tocaba presentarme, pues me llamo Gemma y no me dedico a la escritura, aunque tengo un blog en el que cuento a diario cosas que me pasan, por entrenarme en esto de escribir y porque me gusta y tal... Entonces el profesor ha preguntado el nombre de mi blog y ahí surgen los dilemas, no es un nombre muy común y tampoco sabía muy bien si quería que me leyesen, al final lo he dicho y se ha quedado mi nombre puesto durante casi toda la clase en la pizarra.
Después le ha tocado el turno al personaje de alta alcurnia, muy correcto él ha dado las buenas tardes con educación, ha observado al público y ha expuesto sus conocimientos literarios con una sonrisa inquietante. A través de sus gafas iba visualizando a los que allí se encontraban calculando qué información podía revelar y cual no. Luego se han ido sucediendo el resto de personas, varias mujeres de edad avanzada, una de ellas con una novela publicada cuyo nombre no ha desvelado, hombres cuyas profesiones nada tienen que ver con la literatura, ex banqueros, funcionarios y otros de dudosa procedencia. Uno de los cuales ha comentado que estaba en el taller porque su carta astral le decía que tenía dotes de buen escritor y quería saber si era cierto. Las mujeres, excepto dos mas jóvenes, con una edad similar y con características parecidas, gusto por la poesía, que se habían presentado a concursos de relatos sin mucho éxito y apasionadas de la lectura en general.
Por un momento me ha recordado a una reunión de alcóholicos anónimos cuando alguien decía su nombre y continuaba con un "yo no he escrito ningún relato, no tengo blog ni nada que tenga que ver con la literatura".
Una de las cosas que más me ha llamado la atención ha sido "La teoría del iceberg de Hemingway" la cual dice algo así como que lo que vemos es poco respecto a lo que tenemos que pensar sobre ello.
El profesor nos ha indicado que debemos llevar siempre a mano una libreta y un bolígrafo pues no sabemos en qué momento nos va a venir la inspiración.
Hemos hecho varios ejercicios del tipo cómo crear una historia de la nada, pensar un animal que creáis que nadie va a decir o incluso un objeto de la casa que sea único para vosotros.
Mientras la gente elegía jarrones, cajones llenos de dinero, fotografías o espejos, yo he escogido mis pelusas. Para mi son objetos únicos en mi casa, o al menos eso dice mi madre cada vez que se queja diciéndome que debe haber conejos debajo de mi cama.
Los animales elegidos han sido varios, desde los típicos perros y gatos hasta el ornitorrinco, el tiburón toro y la guarrilla, que por lo visto es un insecto.
Si, cuando estás en un grupo tan diferente de personas no puedes nada menos que intentar fijarte en las similitudes e intentar pensar algo que el resto no piense.
Hemos hablado de planteamientos y conflictos, la diferencia entre ambos. Cada uno de nosotros hemos propuesto un planteamiento, que consiste en contar algo dejando en el aire lo que pueda suceder después, que será lo que se haga cuando entremos en el conflicto.
Para mi un conflicto es lo que se me ha planteado esta noche cuando a sabiendas de que he dado mi dirección de blog quería contar lo que había sucedido y quiénes componen mi grupo.
El profesor nos ha propuesto un ejercicio para casa, el planteamiento es: "Abro la puerta de mi casa" y cada uno de nosotros debe escribir un conflicto, algo que nos haga desarrollar esa idea. Mañana os contaré los resultados del experimento.
Mi consejo de hoy: Yo siempre recomiendo que cuando llegas nuevo a un grupo, sea lo que sea, permanece atento, observa durante un buen rato cómo actúan el resto de personas, y finalmente desarrolla tu instinto tras analizar las circunstancias.
viernes, 8 de marzo de 2013
Humorroides
Justo hace un año un día como hoy yo estaba de celebración. Me tiré toda la mañana arreglándome y preparando un discurso muy nerviosa. ¿El motivo? El Ayuntamiento me había concedido un premio a un relato corto que había escrito. Estuve toda la mañana en actos conmemorativos, y finalmente la entrega de los premios se iba a hacer delante de un montón de mujeres de varias asociaciones. Estaba nerviosa pues no sabía muy bien qué decir o hacer y la verdad es que la experiencia fue alucinante. Me sentí por un momento como si me estuvieran concediendo el Premio Planeta, nada mas alejado de la realidad porque me dieron una placa de cerámica y un cheque que tardaron en ingresarme 9 meses. Pero en ese momento, y mientras me hacían las fotos de rigor entregándome el premio sentí felicidad, mas incluso cuando vi a mi madre emocionada hablar con el alcalde y los miembros del jurado toda orgullosa de mi. Esos momentos son los que se guardan siempre en la memoria y no se llegan a olvidar.
Este año, debido a los recortes del Ayuntamiento, no se ha abierto ninguna convocatoria para relatos, han hecho algunos actos para el día de la mujer y luego la comida anual para celebrar el acontecimiento. Yo no he ido puesto que en realidad no pertenezco a ninguna asociación, yo siempre voy por libre.
La mañana se ha pasado muy rápida y en mi cabeza solo tenía presente el final del día. Los viernes toca teatro, últimamente parece ya una costumbre. Pero esta noche tocaba una de humor, tras el monólogo de ayer hoy también tocaba risa, y qué mejor que compartirla con unas buenas amigas.
Hemos empezado con el pie izquierdo la obra ya que nos querían quitar nuestros asientos un grupo de chicas que han llegado las últimas, pero finalmente se ha solucionado el tema de las entradas y hemos podido disfrutar de esta gran obra cómica:
La mezcla de gags, canciones de todo tipo, y el carácter de los actores, han hecho que no paremos de reír durante todo el espectáculo. Y es que no hay nada mejor que sonreír un viernes en buena compañía.
La cantidad de chistes y cosas graciosas que han dicho es muy difícil de explicar, sin embargo me he quedado con algo que me ha gustado mucho. En una de las historias que contaban hablaban sobre las musas, esos seres que me encanta nombrar cuando me viene la inspiración. Han estado un buen rato contado la historia en versión simpática de la musa de la danza, Terpsícore. Tras cada monólogo o "biólogo" como ellos decían cuando hablaban dos, hacían una canción con la cual no parabas de reírte.
Mientras contaban esa historia me ha venido a la mente mi musa favorita, Erato, la musa amorosa inspiradora de poesías. Y me las he imaginado a ambas en el escenario, una escribiendo con una corona de rosas rodeándole el pelo y la otra con un vestido blanco danzando y tocando la lira.
Al término de la obra hemos aplaudido todos como locos y luego nos hemos hecho unas fotos para recordar el momento. Soy una apasionada de la cámara, va conmigo a todas partes. Soy lo que denomino fotógrafa compulsiva de momentos irrepetibles.
Tras finalizar el teatro hemos ido a tomarnos unas cañitas, hemos seguido riendo, comentando la obra y haciendo planes para futuras quedadas "culturales". Lo más curioso ha sucedido cuando estábamos en el bar y de repente hemos visto a un hombre que iba con su perro paseando, me ha llamado la atención porque mientras esperaba que el perro olisquease él estaba mirando un libro que tenía entre sus manos, y me ha resultado extraño porque normalmente cuando sacas a pasear al perro no te llevas un libro para ir leyendo, y mas siendo de noche y si me apuras incluso estando lloviendo porque llevar paraguas, perro, y libro es prácticamente imposible. Cuando nos disponíamos a marchar nos hemos encontrado con esta imagen:
El libro estaba mojándose encima de una cuba a la salida del bar. Lógicamente lo he cogido y he visto que tenía algo dentro pues unos folios parecían sobresalir de entre las páginas. Por un momento me he imaginado una especie de carta dirigida a alguien o anotaciones sobre el mismo libro. Sin embargo al abrirlo había una libreta bancaria y dos folios en blanco. En la libreta aparecían los nombres de las personas, y como ex-banquera que soy, mi primera reacción ha sido mirar el saldo y los teléfonos de los titulares. Al ver que era un plazo fijo y estaba a cero, tampoco le he dado excesiva importancia, de hecho en el hallazgo de esta noche, el libro sería lo de mas valor. Finalmente hemos decidido dejárselo al camarero del bar, puesto que estaba en su propiedad, y que se encargase él de encontrar al dueño. La verdad es que me daban ganas de traérmelo a casa y hojearlo por ver si había algo mas dentro, algo como palabras o letras subrayadas que pudieran formar frases, anotaciones con símbolos extraños, o incluso alguna declaración de amor.
Al llegar a casa me he metido en internet para leer el resumen del libro, y pese a que no me gustan excesivamente las novelas de historia, ésta tiene algo que te engancha, y es que entre aventuras de vórtices que te transportan a otra época, hay una historia de amor entre una artista y un médico egipcio.
Estoy pensando que en unos días me pasaré por el bar por si se ha sabido algo del dueño, si no es así voy a recuperar el libro y finalmente lo donaré a la biblioteca.
En definitiva acabar el día riéndote y con alguna anécdota mas que contar siempre es interesante. Aunque también me he guardado un as bajo la manga de otro suceso que por ahora no revelaré...
Mi consejo de hoy: Os propongo algo, investigad cuál es vuestra musa, como se llama, su forma de vestir, y qué inspira. Si no encontráis ninguna que se adapte a vosotros, elegid un nombre y dar rienda suelta a esa creatividad que todos llevamos dentro.
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