Cada año por estas fechas se celebra la noche de San Juan, noche llena de magia. Quizás haya gente que no crea en todo lo que acontece este día, sin embargo demasiados somos los que acudimos a la llamada del fuego.
He vivido varios "san juanes" diferentes, he hecho todo tipo de rituales en esta noche y sin embargo, sigo volviendo a aquel que tanto me gusta, el de mi ciudad.
A las 11 de la noche da comienzo esta tan atípica "ceremonia". Sobre un escenario cercano al río, las autoridades junto al encargado de hacer el pregón, cuentan lo que este día significa. Este año el encargado de hacerlo ha sido Manolo Cerdán, el cual ha explicado todo lo que uno debe hacer en esta noche.
Nos reunimos cerca del puente romano, para así conmemorar la llegada del solsticio de verano, que como novedad este año hemos tenido una de las lunas mas grandes, ya que en esta noche alcanzaba el punto de su órbita mas cercano a la Tierra, y al ser luna llena hace que se convierta en una luna mucho mas grande de lo normal.
En el discurso se habla de los tres elementos fundamentales, el agua, la higuera y el fuego.
Cada uno con sus características especiales y sus poderes.
El agua, que purifica y limpia, es uno de los rituales por los que primero hay que pasar. De hecho, uno primero se moja ya no solo para obtener los beneficios que ésta nos pueda dar, sino porque parece que tras empaparse uno se quema menos al intentar saltar el fuego.
En los sitios de playa tienen otro ritual asociado al agua que consiste en saltar las olas del mar de espaldas durante nueve veces, así como bañarse a medianoche.
La higuera, otro elemento interesante, el cual dice curar los problemas de hueso y espalda que nos puedan surgir a lo largo del año.
Se ha de pasar por debajo un número impar de veces pero siempre mas de una.
Y el mas importante de todos los elementos en esta noche, el fuego... debemos quemar en él todo aquello que nos impida ser felices. Podemos escribir un papel donde anotamos lo que deseamos desaparezca de nuestras vidas y arrojarlo a la hoguera. También podemos quemar esos objetos que nos impiden ser libres y disfrutar, en definitiva todo lo que nos haga daño.
Hay que asegurarse de que los papeles se queman, porque algunos pueden correr la suerte de escaparse y quedarse sin arder.
Este año no hice ninguna lista, otros años siempre hago dos, una con las cosas buenas que deseas que te sucedan y conservas durante todo el año bien guardada, y otra con todo lo malo que es la quemas.
Dado los escasos resultados de la que hice el año pasado, hoy simplemente escribí un deseo, un deseo que estaba dentro de mi lista que guardé. No hice ninguna con las cosas buenas, simplemente dejaré que estas sucedan, sin esperar nada.
Arrojé mi papel, y me aseguré de que se quemase hasta el final. Me percaté de que algunos papeles se habían desviado de su trayectoria y acabaron fuera de las llamas, me pregunto dónde irán...
Finalmente la tradición manda saltar la hoguera un número impar de veces también. Normalmente se salta unas tres veces, este año no lo hice, simplemente observé cómo lo hacían el resto de personas.
Los portadores de la llama que prende esta hoguera son un grupo de piragüistas que recorren el río con sus antorchas. Durante el recorrido ponen una música melódica de fondo y mientras recitan conjuros de todo tipo, como "Espíritu del fuego hazte presente y aparta de nosotros la mala suerte..."
Como broche final, unos fuegos artificiales hacen que el cielo se ilumine provocando que todos los asistentes miremos hacia arriba.
Estos años de atrás, el ayuntamiento preparaba una caseta donde se daba Queimada para todos los asistentes. Era un ritual digno de ver, pues un par de personajes ataviados con unas ropas extrañas, recitaban en gallego el conjuro.
Sin embargo este año lo han modificado y en lugar de hacerlo así han montado una barra uno de los bares de la zona para aprovechar el tirón y sacar beneficio.
Siempre hay alguna modificación, pero la esencia de lo que este día significa sigue estando ahí, en nuestros sueños y esperanzas guardadas en un papel, en nuestras desgracias que deseamos ardan, en definitiva en todos aquellos que soñamos con que este día mágico nos cambie el resto del año...
Recordad una cosa: no todo está en las meigas, los rituales o conjuros de esta noche, muchos de nuestros deseos dependen de nosotros, y por ello debemos esforzarnos cada día por intentar alcanzarlos.









