¿No os sucede que hay determinados momentos en que una película,
una canción o un libro os marcan parte de vuestra vida?
Soy de las que piensa que nuestro
presente tiene que ver con todo lo que ha tenido lugar en nuestro pasado, con esos
hechos que nos han ido convirtiendo en lo que hoy somos.
Con el tiempo y las experiencias te das
cuenta que cada minuto que inviertes en hacer algo es tremendamente valioso, y
por ello escoges tus actividades con sumo cuidado, eliges las personas de las
que quieres rodearte y disfrutas de aquello que te hace sonreír al máximo.
Por eso ya apenas escucho las canciones
que antes tanto me gustaban y me hacían pensar, he dejado de ver películas
románticas que elevan mi imaginación al cubo y acaban fastidiando mi día a la
séptima potencia y entre mi biblioteca son sólo unos cuantos los elegidos que
permito alojarse para acumular polvo y vivencias con el paso de los días.
Sin embargo y pese a alejar de mi
determinadas cosas, en ocasiones el destino se hace imprevisible y te aborda
con sucesos que no te esperas. Uno de ellos fue "conocer" al escritor
de un libro que ha marcado un antes y un después en mi inestabilidad
sentimental.
Supe de la existencia de su libro hace
unos cuantos meses, sin embargo me resistí a leerlo por miedo, miedo a que esas
palabras o esa historia pudiera hacerme sensible y reencontrarme con
sentimientos que poco a poco he ido aplacando.
Y de repente un día me topé con su autor.
Yo lo llevo siguiendo durante mucho tiempo en las redes sociales, me gustan sus
palabras, sus artículos de prensa y quizás por saber cómo es su forma de
escribir me resistía a leer su novela. Pero un comentario encendió esa pequeña
chispa que provoca que te atrevas a hablar y a compartir palabras. Son muchos
sus seguidores y no se muy bien el por qué él decidió seguirme a mi, pero quizás
esas pequeñas frases de apenas 140 caracteres me dieron el empuje que
necesitaba para comprar el libro. Y así lo hice. Lo pedí a una librería por
internet y al día siguiente lo tenía en casa.
Aparentemente sus tapas no dicen nada,
recuerdo que comentándolo con una amiga me dijo que parecía un manual
universitario y que de estar entre un montón de libros quizás no llamase la
atención, pero así es él, un autor que dice no vender por la portada.
Y poco a poco me fui adentrando en sus
letras, en lo que para mi era un conjunto de sentimientos enfrentados. Comencé llorando, sus primeras
páginas me trajeron recuerdos que se acercaban tanto a mi propia historia que
no pude evitarlo. Aun así no cerré el libro y decidí seguir leyendo, porque a
veces uno se hace fuerte enfrentándose a sus propios miedos y recuerdos
pasados.
Son tantas las palabras que encierran esas
escasas 73 páginas, tantos los sentimientos allí expuestos que en ocasiones has
de leer hasta dos o tres veces el mismo párrafo para encontrarle un sentido,
porque así es él, el que todo lo lía para dar un significado opuesto a lo que
parece claro. Porque cuando te sientes triste leyendo alguna de sus frases, él
le da un giro de 180 grados para hacerte sonreír o al menos quedarte pensando
en lo que ha dicho, haciéndote olvidar ese motivo que te provoca hacer
"pucheritos".
Hay personas que te regalan
su alma en lo que escriben, creo que él es una de ellas. Una historia que te
conmueve desde el inicio hasta el final. Quizás yo estoy muy acostumbrada a sus
frases, a sus letras pero en cada página notas como esos sentimientos tan bien
descritos se hacen tuyos.
¿Quién no ha pasado por una ruptura
sentimental? Él la aborda con una historia mágica en la que poco a poco te vas
adentrando y conociendo los personajes. Pero de fondo queda la parte en la que
toda historia se divide cuando acaba y que él rompe en tres, castigo, olvido y
consuelo.
A todos nos es fácil identificarnos con
cada una de estas etapas, alguna vez he hablado de ello, sobre la rabia que se
siente al inicio, cuando te repites una y otra vez esos momentos vividos que
dieron origen a lo que mas tarde sucedió, y no puedes otra cosa que castigarte
por haber cometido tantos errores.
Pero como él bien dice... "cada cosa
que se hace le roba el protagonismo a otra que fue posible". Quizás no
sabemos cuáles serían las mejores de todas esas posibles que tenemos, pero bien
el destino o el empeño hacen que tan sólo una se lleve a cabo. El resultado
final solo se ve cuando pasa el tiempo.
Hay una frase de este libro que se me
quedó grabada a fuego, y decía algo así como que una relación acaba en el
momento de empezar a conocernos, y ahora lo veo muy cierto.
Piensas cómo al principio todo son
coincidencias, los me gusta hacer esto o aquello siempre aparecen de forma
espontánea, porque claro... ¿cómo vas a hablar de lo eterno? Eso se hace con
el tiempo, el mismo que ha de pasar cuando a una relación no le encuentras ya
el sentido de su existencia, de su seguir siendo.
Durante el olvido y consuelo muchas son
las frases pensadas, muchas de ellas en mitad de la noche cuando sobresaltada
despiertas y te das cuenta que ya no hay nadie. Noches de insomnio que nos
provocan cansancio a la mañana siguiente y sin embargo nunca acabas de rematar.
Son muchos los sinsabores que tratas de ocultar tras el primer café de la
mañana y los chocolates a lo largo del día.
Vas dejando pasar ese tiempo poco a poco,
engañándolo con tardes ocupadas y quehaceres eternos. Y así, un día piensas que
quizás hay algo que nunca se olvide, que siempre permanece, pero ya no importa,
al menos no tanto.
Y hoy precisamente mientras he salido a hacer unas fotos al caer la tarde, un recuerdo me ha llamado, literalmente hablando, porque lo que he recibido ha sido una llamada de alguien que ha formado parte de mi pasado. Y entonces tu continuidad se ve alterada por unas palabras, por el simple hecho de oír un nombre, pero ahora es diferente. Ya no hay lágrimas por medio, solo un triste recuerdo que es difícil de borrar pero que te ha hecho ser la persona que eres.
Y por todo ello, quiero dedicar estas humildes palabras al escritor de esta novela que me ha dado mucho y que recomiendo fervientemente. No puedo decir nada más ni nada menos sobre esta historia, simplemente que todo aquel que la lea disfrute y tenga en cuenta esas frases que luego sirven para dar grandes consejos.
Gracias L.K.




