Esta semana me he quedado asombrada con la actitud de determinadas personas que trabajan de cara al público. Yo siempre he trabajado atendiendo a clientes y debido a ello valoro enormemente el trato que las personas recibimos cuando vamos a determinados sitios.
El martes fui a comprar al mercadona con mi madre, no iba a decir el nombre pero fue tan desagradable lo que me ocurrió que me importa un bledo darles publicidad, en este caso no muy buena.
Estábamos en la sección de pescadería, últimamente tienen mas ventas debido a la publicidad que llevan haciéndose meses atrás con lo de que el pescado viene de lonja directamente. El caso es que es cierto, antes el pescado olía peor y la pinta no es que fuera muy buena, ahora tras un lavado de imagen han recuperado clientela. La cosa es que estábamos las dos allí, en ese momento no había nadie mas, estaba atendiéndonos el pescadero en ese momento, cuando la pescadera apareció de repente con un cubo con agua y hielo para ir esparciéndolo por encima del pescado. Claro, no podía esperarse a que nos fuésemos porque parece ser que las pescadillas y boquerones necesitaban urgentemente del hielo y agua para seguir brillantes. Nos retiramos un poco para que hiciera su trabajo cuando de pronto el cubo se le escapó de las manos y todo el agua que había dentro cayó al suelo. Yo que tengo reflejos de spiderman pegué un salto y conseguí que no me llegase, pero de no haberlo hecho el pantalón se me hubiera empapado por completo. Mi madre que no tiene ya la habilidad que yo para hacer el salto de la rana, le salpicó en la pierna y fue cuando dijo: ¡¡uys, qué fría está!! Pero la pescadera con cara de malas pulgas se dio la vuelta y marchó sin decir nada. Su actitud me molestó tanto que le dije a mi madre que nos fuésemos sin terminar de comprar. El pescadero al verme la cara me preguntó qué pasaba y le contesté sin pelos en la lengua que si le parecía normal que tras lo que había hecho su compañera no hubiera ni siquiera pedido disculpas. Que a mi no me había mojado porque pegué un salto pero a mi madre si, y aunque no lo hubiera hecho al menos un perdone hubiera estado bien. Dicho esto cogí y me fui con mi madre sin decir adiós al igual que ella había hecho. Estando en las verduras de pronto viene la pescadera y acercándose a mi madre le dice: discúlpeme, no sabía que le había mojado, lo siento. Yo no dije nada, pero lo cierto es que esa actitud suya me enervó tanto que preferí callarme porque cualquier palabra que soltase no iba a ser buena precisamente.
Si, todos tenemos fallos pero si trabajas cara al público lo suyo es que te des cuenta de lo que haces antes de que tu encargado te eche la bronca, porque eso fue lo que pasó. Dio la casualidad de que cuando yo estaba diciéndole eso a su compañero, la encargada de su sección lo estaba escuchando todo, tras la reprimenda que supongo le echó, la pescadera perdió el culo para venir a disculparse, pero a mi no me sirvió de mucho, para mi ya tienen un punto negativo en su expediente.
Al día siguiente tenía pedida cita en mi centro de salud con la enfermera para que me suministrara tiras reactivas para mi glucómetro. Me cambiaron mi enfermera habitual puesto que está de baja y me pusieron una nueva que parece ser no solo ha venido a hacer una sustitución sino a cambiar todas las normas que la anterior tenía. Me pidió que debía llevarle las anotaciones de mis controles diarios a lo que yo me negué puesto que ese trabajo es de mi endocrino, no suyo. Ella alegaba que puesto que era ella quien me suministraba las tiras debía saber el número de controles diarios que me hacía para calcular el número de tiras, a lo que yo respondí con una carta de mi endocrino donde le decía lo que yo necesitaba. Aún así le llevé el aparato para que viera los controles. Se lo deposité encima de su mesa y le dije: ahí lo tiene, si le da al botoncito puede ver los controles. Y ella mirándome con mala leche y sus guantes de látex azules mientras tecleaba en el ordenador seguramente alguna nota del tipo "paciente conflictiva" no tuvo otra que decirme que ella no tenía tiempo para estar mirando los datos de mi aparato. Obviamente no sabía utilizarlo. Me parece tal atraso que tenga que llevarle un papelito a una señora cuyo trabajo no es el de saber cómo me encuentro de salud puesto que no me va a cambiar la medicación, que no pude otra cosa que ponerme de malas pulgas con ella y empezamos a discutir en plena consulta. Ella diciéndome que no tenía tiempo de hacer eso, yo respondiendo que tampoco lo tenía para estar discutiendo con ella. Al final en un ataque de ira y tras varios comentarios malintencionados suyos acabé diciendo que dejara de comer acelgas y se pasara al brócoli, a ver si así le cambiaba esa cara. Cuando terminamos de insultarnos mutuamente me dio las tiras y me largué a la administración a pedir un cambio de enfermera. Me dijeron que para ello debía cambiar de médico y que llevaba un tiempo todos los trámites. Mi doctora es genial y lo cierto es que no quiero cambiarla asi que mucho me temo que el mes que viene volveré a tener otra cita con esta señora y su cara de acelga.
Pero mi semana no acaba aquí. Estos días por las tardes me he dedicado a salir a buscar un vestido para la boda que tengo la semana que viene, si otra y ya van 7, y aquí ya si que me puse de una mala leche como para matar con la mirada. Y es que no hay cosa que mas me moleste que estar en un probador y que la dependienta me abra la cortinilla mientras estoy desnuda para preguntarme qué tal me queda. Mi estrategia en determinados comercios donde se que esto suele pasar es poner a mi madre tipo segurata ante la puerta del probador, pero lo que hace es que mientras yo me estoy probando las prendas ella se va por ahí a mirar mientras tanto alguna otra cosa que pasarme y es ese momento el que aprovecha la dependienta para meterse y verte en pelotas, que te dan ganas de decir: ¿te gusta lo que ves? ¿Quieres meterme aquí conmigo? Yo siempre les miro con cara de odio profundo y echando chispas con los ojos y les digo: estoy desnuda, ¿puedes dejar que me vista por favor? A lo que siempre responden con un "si si, perdona." Pero no perdono, no me gusta que la dependienta de turno me vea en ropa interior y con ello los clientes que en esos momentos andan por ahí porque no es que abran la cortinilla un poquito y despacio no, es que abren como si estuvieran espantando mosquitos en pleno mes de agosto, con aspavientos incluidos.
Finalmente encontré mi vestido, en un centro comercial donde la señora que me atendió no me molestó en absoluto, hizo todo lo posible por atender mis necesidades y el probador tenía un cerrojo el cual me dio seguridad. Acabé feliz de encontrar lo que quería y contenta por cómo me queda, ya solo falta lucirlo en la boda y bailar mucho con él.
Tan solo una reflexión en forma de imagen:
Como se suele decir, el cliente siempre lleva la razón, se que en ocasiones esto puede no ser cierto pero por favor, si trabajas de cara al público hazlo con respeto y siendo agradable, solo así se consigue que los clientes te respondan de la misma forma. Gracias.
viernes, 8 de noviembre de 2013
lunes, 4 de noviembre de 2013
Falsas Ilusiones
Poco se habla de los comienzos de una ilusión o del recorrido que ésta ha de seguir hasta convertirse en un hecho palpable. Pocos son los que se atreven a juzgarse ellos mismos tras los fracasos de esos sueños que aun pudiendo haber sido nunca fueron.
Porque es muy fácil echar la culpa a los demás sobre todo cuando todos los de tu alrededor te dan la razón, TU razón, porque normalmente no suelen preguntar la otra versión de los hechos, la del otro 50% del conflicto.
Sin embargo las ilusiones son tan etéreas que cuesta incluso hasta creérselas cuando comienzan a hacer frente a una batalla en tu interior.
En realidad si hay algo que de verdad me molesta son las falsas promesas, esas cosas que se dicen y te crees a pies juntillas porque en el fondo la ilusión domina tu razón, y siempre piensas aquello de "podría volver a intentarlo" pero cuando las historias bonitas se quedan en simples historias no pueden ponerse puntos seguidos en aquello que nace y antes de crecer ya está muriendo. Entonces es cuando la confianza comienza a debilitarse y empiezas a mirar de reojo y algunos te preguntan porqué llevas la escopeta cargada siempre y sabes que quien te conoce de verdad sabe la respuesta. No sirve de mucho juzgarse a si mismo si no se aprende de los errores cometidos, de saber que las exigencias se pagan caras y de guardar en la memoria las palabras antes de que se las lleve el viento. A diario leo eso de "lo mejor es no esperar nada" pero pienso: ¿y quién no lo hace? ¿Quién no vive esperando aunque solo sea el autobús? Siempre esperamos algo y en todo tipo de situaciones, esperar a que te cobren en la cola del supermercado, esperar tu turno en el médico para que te de una noticia, esperar a que se termine de hornear ese pastel que hiciste... esperas de reloj algunas o esperas de corazón otras. Las primeras se asumen fácilmente, las segundas cuesta digerirlas sin tener alguien a tu lado amenizándote esa espera. Quien espera desespera dicen, pero quien no espera es porque nada desea.
Y con el tiempo esa espera se hace cada vez mas larga o mas corta según se mire. Porque las ilusiones se apagan y la vida sigue. Y aparecerán otras, ilusiones digo, al igual que personas, pero no todas interesantes sino mas bien interesadas. Aprovéchate de mi, dijiste un día, como tantos otros hacen. Y si lo hubiese hecho, ¿qué ganaría? No, prefiero confiar en quien me lo demuestra día a día, porque las palabras se las lleva el viento, incluso las escritas. Las tuyas como tantas otras ahí quedaron aparcadas, y quizás aún te preguntes el por qué he perdido la fe y podría responderte, pero creo que la respuesta no está en mi, esta vez no o al menos no toda. Porque cuando conoces a alguien por primera vez y crees sentir algo, un ligero escalofrío recorre tu cuerpo, si además surgen charlas amenas pues encuentras mas motivos, pero cuando de repente de un día para otro dejas de tener noticias, dejas de saber algo para pasar a nada, entonces piensas muchas cosas, entre ellas el tan típico: ¿qué habré dicho? Pero no, ya no soy yo, mas bien es otra. Y me encantaría que hubieras tenido valor para enfrentarte a mi y decirme lo que ocurría. Luego mi imaginación portentosa, de personas como tú se engrandece cada día. Porque si hay algo que tengo yo es que voy de frente, pese a quien pese, y digo lo que siento y pienso aunque a veces haga daño. Puede ser tan malo como bueno pero es mi ser y así te lo dije.
Sin embargo todo aquel que se muestra con cara de no haber roto un plato es quien quizás hizo añicos la vajilla entera, y como yo no soy de usar mucho el pegamento pues me compro otra nueva. Que te aproveche aquello que encontraste, si es que así ha sido, puesto que todo son suposiciones mías, pero yo hoy me dediqué a hacer magdalenas de chocolate, porque si y porque soy la repera.
Y he aquí mi receta:
4 huevos (en mi caso dos pares de ovarios bien puestos)
1/2 kg de harina
aceite y leche en partes iguales (el primero de oliva y la leche según los ánimos pero mejor buena que mala)
azúcar al gusto (yo es que soy mas de sacarina)
chocolate (mucho y del bueno, porque lo que sobre con pan está de vicio)
Y así, puse todo mi amor en este postre que mañana tomaré como desayuno, pero que no te preparé nunca, no a ti, quien sabe si a algún otro, mas ya no cabe ninguna espera.
Y recuerda muy bien esas palabras que dijiste: "La convivencia es difícil, claro que sí, pero el amor mueve montañas. El cariño y la empatía facilitan mucho las cosas. Cuando te enamoras, cuando sólo piensas en hacer feliz a la otra persona, las rutinas se pueden modificar, las manías se pueden superar o verlas con cariño, como algo singular y que hace única a tu pareja."
Espero de todo corazón que esas palabras tuyas tan bonitas puedas hacerlas realidad, pero recuerda que en una relación el ir siempre con la verdad por delante vale mucho mas que todas esas promesas incumplidas.
Porque es muy fácil echar la culpa a los demás sobre todo cuando todos los de tu alrededor te dan la razón, TU razón, porque normalmente no suelen preguntar la otra versión de los hechos, la del otro 50% del conflicto.
Sin embargo las ilusiones son tan etéreas que cuesta incluso hasta creérselas cuando comienzan a hacer frente a una batalla en tu interior.
En realidad si hay algo que de verdad me molesta son las falsas promesas, esas cosas que se dicen y te crees a pies juntillas porque en el fondo la ilusión domina tu razón, y siempre piensas aquello de "podría volver a intentarlo" pero cuando las historias bonitas se quedan en simples historias no pueden ponerse puntos seguidos en aquello que nace y antes de crecer ya está muriendo. Entonces es cuando la confianza comienza a debilitarse y empiezas a mirar de reojo y algunos te preguntan porqué llevas la escopeta cargada siempre y sabes que quien te conoce de verdad sabe la respuesta. No sirve de mucho juzgarse a si mismo si no se aprende de los errores cometidos, de saber que las exigencias se pagan caras y de guardar en la memoria las palabras antes de que se las lleve el viento. A diario leo eso de "lo mejor es no esperar nada" pero pienso: ¿y quién no lo hace? ¿Quién no vive esperando aunque solo sea el autobús? Siempre esperamos algo y en todo tipo de situaciones, esperar a que te cobren en la cola del supermercado, esperar tu turno en el médico para que te de una noticia, esperar a que se termine de hornear ese pastel que hiciste... esperas de reloj algunas o esperas de corazón otras. Las primeras se asumen fácilmente, las segundas cuesta digerirlas sin tener alguien a tu lado amenizándote esa espera. Quien espera desespera dicen, pero quien no espera es porque nada desea.
Y con el tiempo esa espera se hace cada vez mas larga o mas corta según se mire. Porque las ilusiones se apagan y la vida sigue. Y aparecerán otras, ilusiones digo, al igual que personas, pero no todas interesantes sino mas bien interesadas. Aprovéchate de mi, dijiste un día, como tantos otros hacen. Y si lo hubiese hecho, ¿qué ganaría? No, prefiero confiar en quien me lo demuestra día a día, porque las palabras se las lleva el viento, incluso las escritas. Las tuyas como tantas otras ahí quedaron aparcadas, y quizás aún te preguntes el por qué he perdido la fe y podría responderte, pero creo que la respuesta no está en mi, esta vez no o al menos no toda. Porque cuando conoces a alguien por primera vez y crees sentir algo, un ligero escalofrío recorre tu cuerpo, si además surgen charlas amenas pues encuentras mas motivos, pero cuando de repente de un día para otro dejas de tener noticias, dejas de saber algo para pasar a nada, entonces piensas muchas cosas, entre ellas el tan típico: ¿qué habré dicho? Pero no, ya no soy yo, mas bien es otra. Y me encantaría que hubieras tenido valor para enfrentarte a mi y decirme lo que ocurría. Luego mi imaginación portentosa, de personas como tú se engrandece cada día. Porque si hay algo que tengo yo es que voy de frente, pese a quien pese, y digo lo que siento y pienso aunque a veces haga daño. Puede ser tan malo como bueno pero es mi ser y así te lo dije.
Sin embargo todo aquel que se muestra con cara de no haber roto un plato es quien quizás hizo añicos la vajilla entera, y como yo no soy de usar mucho el pegamento pues me compro otra nueva. Que te aproveche aquello que encontraste, si es que así ha sido, puesto que todo son suposiciones mías, pero yo hoy me dediqué a hacer magdalenas de chocolate, porque si y porque soy la repera.
Y he aquí mi receta:
4 huevos (en mi caso dos pares de ovarios bien puestos)
1/2 kg de harina
aceite y leche en partes iguales (el primero de oliva y la leche según los ánimos pero mejor buena que mala)
azúcar al gusto (yo es que soy mas de sacarina)
chocolate (mucho y del bueno, porque lo que sobre con pan está de vicio)
Y así, puse todo mi amor en este postre que mañana tomaré como desayuno, pero que no te preparé nunca, no a ti, quien sabe si a algún otro, mas ya no cabe ninguna espera.
Y recuerda muy bien esas palabras que dijiste: "La convivencia es difícil, claro que sí, pero el amor mueve montañas. El cariño y la empatía facilitan mucho las cosas. Cuando te enamoras, cuando sólo piensas en hacer feliz a la otra persona, las rutinas se pueden modificar, las manías se pueden superar o verlas con cariño, como algo singular y que hace única a tu pareja."
Espero de todo corazón que esas palabras tuyas tan bonitas puedas hacerlas realidad, pero recuerda que en una relación el ir siempre con la verdad por delante vale mucho mas que todas esas promesas incumplidas.
viernes, 1 de noviembre de 2013
Día de Todos los Santos
Los cementerios son lugares inquietantes. Bien es cierto que no es lo mismo ir cuando anochece y ves sombras por todos los rincones que ir cuando aún está el sol fuera.
Hoy aproveché para ir cuando el sol ya caía, no porque quisiera encontrarme con algún alma sino porque al ser fiesta me levanté tarde y no pude ir antes. Lo primero que te llama la atención cuando vas al cementerio de Talavera es que está realmente cerca de la universidad, de hecho cuando estudiaba allí recuerdo que en época de examenes y a modo de broma entre los amigos comentábamos que la universidad se había construido cerca del cementerio para una vez acabada la carrera nos llevasen allí directamente.
Esta tarde a la entrada un olor a castañas asadas nos daba la bienvenida, un tenderete de higos, nueces y castañas me sorprendía.
Se me ha hecho un poco raro ver a la gente comprar higos y nueces y mas aun verlos comer mientras estaban delante de las tumbas. Me ha dado por pensar que también podrían haberse puesto a comer pipas y a contar chistes.
Lo cierto es que no deja de ser un lugar donde predomina el respeto. Hay personas que se visten de fiesta para ir a llevar las flores y visitar las tumbas, otras sin embargo se ponen el chándal de domingo y como si fuesen de paseo mientras comentan la jornada futbolística.
Hoy no reparé en nada en concreto, no fui buscando nada que me pareciese extraño. Los cementerios grandes es lo que tienen, que te diriges hacia la tumba donde se encuentran tus familiares y lo único que ves es lo que te encuentras por el camino.
Y en ese camino hubo algo que me llamó la atención, la disposición de algunas lápidas, no todas en el mismo sentido sino que había algunas tan sumamente apretadas que no sabía muy bien cómo habrían puesto los familiares las flores. También me percaté de que algunas estaban situadas al revés que el resto, mientras todas miraban hacia un lugar determinado, en esa misma fila una se encontraba mirando para el contrario. Por curiosidad he leído qué ponía en una intentando vislumbrar algún secreto del porqué se encontraba así, pero no he visto nada raro. Y entonces en una de ellas he visto una especie de librito escrito en francés.
"Si la vie n'est qu'un passage, sur ce passage au moins semons des fleurs" En ese momento no sabía qué significaba puesto que no se demasiado francés, pero al llegar a casa he leído la traducción "Si la vida es un paso en este pasaje, por lo menos sembrar flores". Y me ha parecido una frase preciosa por todo lo que significaba y cómo unía la vida con la muerte o al menos las asociaba.
Por el camino a la lápida de mis abuelos he reparado en las tumbas más antiguas, aquellas que ya no tenían flores, estaban rotas y permanecían encerradas entre barrotes de hierro a modo de cárceles.
No se muy bien de qué año eran pero si que en mi mente he pensado el porqué antes les ponían esas rejas adornadas rodeando los ladrillos y sin embargo ahora unos grandes bloques de mármol los habían sustituido. ¿Quizás temiesen que esas almas fuesen a escapar? Quien sabe...
En los contenedores había flores marchitas y flores de plástico que no marchitan nunca, flores que posiblemente esta misma mañana habían sido retiradas para dar paso a otras nuevas. Y entonces he tenido una idea. ¿Por qué no coger esas flores que nadie quería para ponerlas en aquellas lápidas que nadie iba a visitar? No creo que nadie se molestase por tal hecho y así lo hice. Cogí un ramo semi nuevo de flores blancas y en cada tumba vacía que me encontraba por el camino fui dejando una rosa de plástico y mis mejores deseos, allá donde cada cual estuviese.
Por un momento me he sentido una especie de Robin Hood del cementerio puesto que esas flores probablemente eran de las tumbas mas acaudaladas y ahora era yo la que pasaba a depositarlas en las más pobres.
También están los mausoleos y panteones, grandes tumbas de grandes personajes que han gastado enormes fortunas. Uno de los panteones mas llamativos en todo el cementerio es el de un gitanillo. En la tumba aparece un chico junto a un perro. Tiene tantísimas flores que es difícil de leer las inscripciones y muy complicado colarse puesto que cuando se junta todo el clan para rezar, no hay quien atraviese ese panteón.
Últimamente he leído en el periódico que se va a crear un cementerio nuevo, porque ya no hay huecos suficientes, pese a tener nichos libres, que quieren hacerlo al estilo americano para no dañar tanto el paisaje, es decir, enterrando las tumbas bajo el césped. No se si los oriundos podrían acostumbrarse a eso, pero seguramente serán las nuevas generaciones quienes lo utilicen de llevarse a cabo.
Hoy mismo escuché en la televisión que últimamente los casos de donar el cuerpo a la ciencia se están viendo aumentados, ya que los costes tanto del entierro como de la incineración suelen ser demasiados altos para algunas familias y no pueden asumirlos. Se me hace extraño pensar en este tipo de cosas que parece que nunca nos van a llegar.
Y lo que mas recuerdo de este día son los olores. Os parecerá curioso pero pese a estar todo inundado de flores no me olía a primavera. Cada pasillo lleno de lápidas me recordaba a un olor diferente, en uno mi nariz me decía que olía a palomitas, en otro a humedad de casa vieja de pueblo, en los mas cercanos a la salida era inevitable el oler a castañas asadas, incluso a gominolas en aquellos donde había niños... pero no olía a flores. Me inquietaba ese hecho, cómo un lugar lleno de todo tipo de flores no era capaz de sugerirme ningún olor en concreto, quizás era por el cúmulo de ellas o simplemente porque las flores que no se abren en primavera no huelen igual.
Y el inevitable olor de los cipreses, que rodean las paredes y las puertas de entrada y salida. Estos árboles que están presentes en nuestros cementerios se consideran un símbolo de la unión entre el cielo y la tierra.
Al ciprés se le denomina "árbol de la vida" porque dura mucho tiempo y en los duros inviernos su verdor siempre resplandece ya que no pierde sus hojas. Por este motivo los cipreses representan la esperanza de la vida mas allá de la muerte. Aunque hay numerosas leyendas sobre estos árboles.
Al salir del cementerio un coche fúnebre hacía su entrada, con todos los familiares detrás tapados con pañuelos y gafas de sol que ya no hacían falta. Sus llantos se mezclaban entre las risas de los que allí habíamos acudido a venerar a nuestros fallecidos muchos años atrás. Debe ser curioso ser enterrado el mismo día que el cementerio está lleno, nunca un muerto ha debido de tener tantos espectadores.
Y así, sin más, la vida sigue, mientras unos mueren y otros siguen viviendo.
Hoy aproveché para ir cuando el sol ya caía, no porque quisiera encontrarme con algún alma sino porque al ser fiesta me levanté tarde y no pude ir antes. Lo primero que te llama la atención cuando vas al cementerio de Talavera es que está realmente cerca de la universidad, de hecho cuando estudiaba allí recuerdo que en época de examenes y a modo de broma entre los amigos comentábamos que la universidad se había construido cerca del cementerio para una vez acabada la carrera nos llevasen allí directamente.
Esta tarde a la entrada un olor a castañas asadas nos daba la bienvenida, un tenderete de higos, nueces y castañas me sorprendía.
Se me ha hecho un poco raro ver a la gente comprar higos y nueces y mas aun verlos comer mientras estaban delante de las tumbas. Me ha dado por pensar que también podrían haberse puesto a comer pipas y a contar chistes.
Lo cierto es que no deja de ser un lugar donde predomina el respeto. Hay personas que se visten de fiesta para ir a llevar las flores y visitar las tumbas, otras sin embargo se ponen el chándal de domingo y como si fuesen de paseo mientras comentan la jornada futbolística.
Hoy no reparé en nada en concreto, no fui buscando nada que me pareciese extraño. Los cementerios grandes es lo que tienen, que te diriges hacia la tumba donde se encuentran tus familiares y lo único que ves es lo que te encuentras por el camino.
Y en ese camino hubo algo que me llamó la atención, la disposición de algunas lápidas, no todas en el mismo sentido sino que había algunas tan sumamente apretadas que no sabía muy bien cómo habrían puesto los familiares las flores. También me percaté de que algunas estaban situadas al revés que el resto, mientras todas miraban hacia un lugar determinado, en esa misma fila una se encontraba mirando para el contrario. Por curiosidad he leído qué ponía en una intentando vislumbrar algún secreto del porqué se encontraba así, pero no he visto nada raro. Y entonces en una de ellas he visto una especie de librito escrito en francés.
"Si la vie n'est qu'un passage, sur ce passage au moins semons des fleurs" En ese momento no sabía qué significaba puesto que no se demasiado francés, pero al llegar a casa he leído la traducción "Si la vida es un paso en este pasaje, por lo menos sembrar flores". Y me ha parecido una frase preciosa por todo lo que significaba y cómo unía la vida con la muerte o al menos las asociaba.
Por el camino a la lápida de mis abuelos he reparado en las tumbas más antiguas, aquellas que ya no tenían flores, estaban rotas y permanecían encerradas entre barrotes de hierro a modo de cárceles.
No se muy bien de qué año eran pero si que en mi mente he pensado el porqué antes les ponían esas rejas adornadas rodeando los ladrillos y sin embargo ahora unos grandes bloques de mármol los habían sustituido. ¿Quizás temiesen que esas almas fuesen a escapar? Quien sabe...
En los contenedores había flores marchitas y flores de plástico que no marchitan nunca, flores que posiblemente esta misma mañana habían sido retiradas para dar paso a otras nuevas. Y entonces he tenido una idea. ¿Por qué no coger esas flores que nadie quería para ponerlas en aquellas lápidas que nadie iba a visitar? No creo que nadie se molestase por tal hecho y así lo hice. Cogí un ramo semi nuevo de flores blancas y en cada tumba vacía que me encontraba por el camino fui dejando una rosa de plástico y mis mejores deseos, allá donde cada cual estuviese.
Por un momento me he sentido una especie de Robin Hood del cementerio puesto que esas flores probablemente eran de las tumbas mas acaudaladas y ahora era yo la que pasaba a depositarlas en las más pobres.
También están los mausoleos y panteones, grandes tumbas de grandes personajes que han gastado enormes fortunas. Uno de los panteones mas llamativos en todo el cementerio es el de un gitanillo. En la tumba aparece un chico junto a un perro. Tiene tantísimas flores que es difícil de leer las inscripciones y muy complicado colarse puesto que cuando se junta todo el clan para rezar, no hay quien atraviese ese panteón.
Últimamente he leído en el periódico que se va a crear un cementerio nuevo, porque ya no hay huecos suficientes, pese a tener nichos libres, que quieren hacerlo al estilo americano para no dañar tanto el paisaje, es decir, enterrando las tumbas bajo el césped. No se si los oriundos podrían acostumbrarse a eso, pero seguramente serán las nuevas generaciones quienes lo utilicen de llevarse a cabo.
Hoy mismo escuché en la televisión que últimamente los casos de donar el cuerpo a la ciencia se están viendo aumentados, ya que los costes tanto del entierro como de la incineración suelen ser demasiados altos para algunas familias y no pueden asumirlos. Se me hace extraño pensar en este tipo de cosas que parece que nunca nos van a llegar.
Y lo que mas recuerdo de este día son los olores. Os parecerá curioso pero pese a estar todo inundado de flores no me olía a primavera. Cada pasillo lleno de lápidas me recordaba a un olor diferente, en uno mi nariz me decía que olía a palomitas, en otro a humedad de casa vieja de pueblo, en los mas cercanos a la salida era inevitable el oler a castañas asadas, incluso a gominolas en aquellos donde había niños... pero no olía a flores. Me inquietaba ese hecho, cómo un lugar lleno de todo tipo de flores no era capaz de sugerirme ningún olor en concreto, quizás era por el cúmulo de ellas o simplemente porque las flores que no se abren en primavera no huelen igual.
Y el inevitable olor de los cipreses, que rodean las paredes y las puertas de entrada y salida. Estos árboles que están presentes en nuestros cementerios se consideran un símbolo de la unión entre el cielo y la tierra.
Al ciprés se le denomina "árbol de la vida" porque dura mucho tiempo y en los duros inviernos su verdor siempre resplandece ya que no pierde sus hojas. Por este motivo los cipreses representan la esperanza de la vida mas allá de la muerte. Aunque hay numerosas leyendas sobre estos árboles.
Al salir del cementerio un coche fúnebre hacía su entrada, con todos los familiares detrás tapados con pañuelos y gafas de sol que ya no hacían falta. Sus llantos se mezclaban entre las risas de los que allí habíamos acudido a venerar a nuestros fallecidos muchos años atrás. Debe ser curioso ser enterrado el mismo día que el cementerio está lleno, nunca un muerto ha debido de tener tantos espectadores.
Y así, sin más, la vida sigue, mientras unos mueren y otros siguen viviendo.
jueves, 31 de octubre de 2013
Halloween
Hace ya unos cuantos años que esta fiesta de origen celta se está acomodando en nuestro país. La vemos constantemente en el telediario donde se nos muestran imágenes de Estados Unidos donde es muy famosa por los disfraces y las decoraciones en los jardines. El denominado "Trick or Treat" o "Truco o Trato", que consiste en vestir a los mas pequeños de la casa con disfraces de vampiros, brujas o todo tipo de seres tenebrosos y pasear por las calles para ir llamando a las puertas de los vecinos y exigir caramelos, está tomando forma y en este día podemos ver por las calles a niños que vuelven del colegio con sus mochilas y las capas de vampiros o a niñas con sus sombreros de brujas. La idea consiste en que una vez ataviados con el disfraz, los niños recorran el vecindario para obtener los dulces diciendo aquello de truco o trato. En caso de que se les entreguen los dulces se habrá logrado el objetivo pero si estos no son dados, los niños pueden vengarse con cualquier truco, por ejemplo llenando de papel higiénico el jardín, echando espuma sobre la puerta o alguna otra travesura siempre que no sea vandalismo.
Hoy a pesar de que vi numerosos niños por las calles con sus vestimentas terroríficas estoy casi segura que lo que no se hace es ir llamando a las puertas de las casas, y es que aunque cada vez mas vamos adoptando costumbres de otros países, es cierto que no estamos acostumbrados a que a la hora de cenar se nos llame a la puerta para pedir caramelos. De hecho si lo hubiesen hecho esta noche se hubieran llevado una grata sorpresa, puesto que en mi casa lo único que les podría haber dado es brócoli que era lo que tenía para cenar. Sin embargo si que nos gusta sentir el ambiente y para ello decoramos nuestras casas, vaciamos calabazas y pintamos fantasmas en las ventanas. En mi casa lo único que hago es dejar de limpiar durante un mes el polvo y así para estas fechas las telarañas se hacen visibles.
Mi amiga Sonia decora calabazas y las pone a la entrada de su casa. Hoy le he pedido una foto de sus obras de arte y he elegido esta porque me ha parecido muy buena.
Cuando llegan estos días ves en los supermercados un montón de calabazas a las cuales se les pegan ojos y bocas y cuyo precio es mayor que el habitual. Esto me ha dado que pensar sobre cuál sería el origen del uso de las calabazas en esta fiesta e investigando un poco por la red me ha llevado a una leyenda, la de "Jack el Tacaño".
Una de las versiones de esta leyenda dice que Jack era un granjero que se dedicaba a robar en aldeas. Un día Jack estaba siendo perseguido por varias personas a quienes había robado cuando al subir al monte se encontró con el diablo. Éste le dijo que había llegado el momento de su muerte pero Jack le tentó diciéndole que todas las personas que le perseguían eran fieles a Dios y que los castigase por ello. Le dijo que puesto que podía convertirse en cualquier objeto, podría hacerse pasar por una moneda y así cuando los aldeanos vinieran a cobrarse lo que les había robado él les pagaría con la moneda y cuando ésta desapareciese se culparían entre ellos pensando que se estaban robando entre sí. El diablo accedió y se convirtió en una moneda de plata, la cual fue guardada en el saco de Jack junto al resto de bienes robados, entre ellos una cruz, que privó al diablo de sus poderes. Entonces Jack sabiendo que había logrado su objetivo, propuso al diablo soltarlo siempre que accediera a no llevarse su alma jamás. Cuando pasado un tiempo Jack muere, su alma no podía entrar en el cielo debido a los pecados cometidos a lo largo de su vida y tampoco en el infierno puesto que tenía un trato con el diablo, por tanto Jack que no tenía donde ir se preguntaba qué hacer con su alma errante. El diablo a modo de burla le arrojó una brasa para que pudiera caminar con algo de luz. Entonces Jack cogió un nabo, que era su comida favorita, lo vació por dentro y puso la brasa llevándolo consigo a modo de farol hasta poder encontrar un lugar donde descansar eternamente.
En Irlanda y Gran Bretaña existía la tradición de tallar faroles sobre vegetales, especialmente nabos y remolachas que posteriormente se colocaban a la entrada de las casas para evitar los malos espíritus. Sin embargo en EEUU y Canadá donde se arraigó esta tradición, no existían plantaciones de estos vegetales pero si había un exceso de calabazas, por lo que fueron los americanos los que decidieron cambiar esta hortaliza en la cual se dibujaban caras monstruosas que se asemejaban a las de Jack.
En cada localidad siempre hay alguna leyenda de miedo que nos pone los pelos de punta, donde yo vivo también hay una que me llamó la atención y es que además está situada en mi calle. Esta noche para contaros dicha leyenda he decidido salir cámara en mano a hacer unas fotos al lugar para ambientar estas letras, y lo mas curioso que me ha pasado, a parte de toparme nada mas salir por la puerta a un heavy disfrazado, es encontrarme a un esqueleto dentro de un coche. Y nadie ha reparado en él ya que no es fácilmente visible, pero no se por qué he mirado y pensando que era una persona me he asomado dentro del coche y era un esqueleto el cual estaba con su cinturón de seguridad puesto. Si, la gente es muy graciosa.
La leyenda dice que en los años 80 había una discoteca llamada Androides, situada en un cruce de calles denominado popularmente cuatro caminos. Sobre ese local se contaban sucesos extraños, vasos que se estallaban sin nadie tocarlos, baldosines de las paredes del cuarto de baño de los cuales brotaban chorros de sangre, incluso hubo alguien que contó que durante una nochevieja hubo un apagón al cual sucedió un frío intenso en todo el local que hizo que las copas se congelaran en las manos de la gente en cuestión de segundos. Pero la historia mas terrorífica que se conoce y que según muchos fue la causa del cierre de la discoteca, es la que se cuenta sucedió una noche de sábado bien entrado el invierno. Esa noche el protagonista de la historia se dirigía en su moto hacia la discoteca para tomar algo cuando de pronto un fuerte aguacero comenzó a caer. Puesto que estaba cerca aparcó su moto y bajo una cornisa ató con su cadena la moto al poste de una señal de tráfico. De repente un escalofrío recorrió su cuerpo y al mirar atrás la sombra de una joven, vestida con una blusa de seda blanca le observaba. La chica estaba totalmente calada, el agua le caía sobre su pelo rubio hacia sus hombros y el rimel de sus ojos sobre su cara. Pablo, que así se llamaba el chico, se puso de pie y viendo que la chica estaba temblando le puso su chaqueta de cuero sobre los hombros. Le sugirió llevarla a casa pero ella se negó y decidió invitarla a entrar en la discoteca a lo que ella aceptó con una leve sonrisa. Una vez dentro conversaron durante horas y ya bien entrada la madrugada Pablo cogió su moto y la llevó a su domicilio. En la puerta ella le dio un beso en la mejilla y quiso entregarle su chaqueta, a lo que él dijo que no se preocupase y que al día siguiente regresaría a por ella con la excusa de volver a verla.
Dicho y hecho, al día siguiente Pablo muy ilusionado por verla de nuevo se acercó con su moto a casa de la muchacha. Tras llamar varias veces, una mujer de unos 50 años abrió la puerta y preguntó por la chica. La mujer atónita le contestó que no debería hacer bromas sobre la muerte de un ser querido y cerró la puerta. Él sin saber cómo reaccionar volvió a llamar y cuando la mujer abrió de nuevo le dijo que no sabía a qué se refería, entonces al ver la cara del chico y que parecía decir la verdad, la mujer le comentó que esa chica a la que él hacía referencia era su hija, la cual había muerto hacía tres años en un accidente de moto. El chico no creía nada de lo que esa mujer contaba y pensaba que era una broma macabra, entonces la mujer para que cesara en su insistencia decidió acompañar al chico al cementerio para que viera que era cierto. Una vez allí, al aproximarse a la tumba de su hija, la madre descubrió que sobre la misma se encontraba una chaqueta de cuero, la misma que el chico le había prestado la noche anterior.
La leyenda dice que el chico tuvo que recibir tratamiento psiquiátrico y que esta historia salió publicada en la prensa local.
Se dice que en las noches de lluvia intensa algunos motoristas al parar en el semáforo de cuatro caminos creen ver a una joven vestida de seda que calada hasta los huesos se esconde entre los bancos de una plaza situada cerca de esa misma calle y que precisamente queda a escasos metros de donde yo vivo.
¿Realidad o ficción? Las leyendas como todos sabemos leyendas son, pero si que es cierto que mientras caminaba esta noche por la calle para ir a hacer la foto y recordaba la leyenda, un ligero escalofrío me ha recorrido el cuerpo y no he podido evitar mirar hacia la plaza. No he visto nada, pero he tenido la impresión de que no iba caminando sola de vuelta hacia mi casa...
Hoy a pesar de que vi numerosos niños por las calles con sus vestimentas terroríficas estoy casi segura que lo que no se hace es ir llamando a las puertas de las casas, y es que aunque cada vez mas vamos adoptando costumbres de otros países, es cierto que no estamos acostumbrados a que a la hora de cenar se nos llame a la puerta para pedir caramelos. De hecho si lo hubiesen hecho esta noche se hubieran llevado una grata sorpresa, puesto que en mi casa lo único que les podría haber dado es brócoli que era lo que tenía para cenar. Sin embargo si que nos gusta sentir el ambiente y para ello decoramos nuestras casas, vaciamos calabazas y pintamos fantasmas en las ventanas. En mi casa lo único que hago es dejar de limpiar durante un mes el polvo y así para estas fechas las telarañas se hacen visibles.
Mi amiga Sonia decora calabazas y las pone a la entrada de su casa. Hoy le he pedido una foto de sus obras de arte y he elegido esta porque me ha parecido muy buena.
Cuando llegan estos días ves en los supermercados un montón de calabazas a las cuales se les pegan ojos y bocas y cuyo precio es mayor que el habitual. Esto me ha dado que pensar sobre cuál sería el origen del uso de las calabazas en esta fiesta e investigando un poco por la red me ha llevado a una leyenda, la de "Jack el Tacaño".
Una de las versiones de esta leyenda dice que Jack era un granjero que se dedicaba a robar en aldeas. Un día Jack estaba siendo perseguido por varias personas a quienes había robado cuando al subir al monte se encontró con el diablo. Éste le dijo que había llegado el momento de su muerte pero Jack le tentó diciéndole que todas las personas que le perseguían eran fieles a Dios y que los castigase por ello. Le dijo que puesto que podía convertirse en cualquier objeto, podría hacerse pasar por una moneda y así cuando los aldeanos vinieran a cobrarse lo que les había robado él les pagaría con la moneda y cuando ésta desapareciese se culparían entre ellos pensando que se estaban robando entre sí. El diablo accedió y se convirtió en una moneda de plata, la cual fue guardada en el saco de Jack junto al resto de bienes robados, entre ellos una cruz, que privó al diablo de sus poderes. Entonces Jack sabiendo que había logrado su objetivo, propuso al diablo soltarlo siempre que accediera a no llevarse su alma jamás. Cuando pasado un tiempo Jack muere, su alma no podía entrar en el cielo debido a los pecados cometidos a lo largo de su vida y tampoco en el infierno puesto que tenía un trato con el diablo, por tanto Jack que no tenía donde ir se preguntaba qué hacer con su alma errante. El diablo a modo de burla le arrojó una brasa para que pudiera caminar con algo de luz. Entonces Jack cogió un nabo, que era su comida favorita, lo vació por dentro y puso la brasa llevándolo consigo a modo de farol hasta poder encontrar un lugar donde descansar eternamente.
En Irlanda y Gran Bretaña existía la tradición de tallar faroles sobre vegetales, especialmente nabos y remolachas que posteriormente se colocaban a la entrada de las casas para evitar los malos espíritus. Sin embargo en EEUU y Canadá donde se arraigó esta tradición, no existían plantaciones de estos vegetales pero si había un exceso de calabazas, por lo que fueron los americanos los que decidieron cambiar esta hortaliza en la cual se dibujaban caras monstruosas que se asemejaban a las de Jack.
En cada localidad siempre hay alguna leyenda de miedo que nos pone los pelos de punta, donde yo vivo también hay una que me llamó la atención y es que además está situada en mi calle. Esta noche para contaros dicha leyenda he decidido salir cámara en mano a hacer unas fotos al lugar para ambientar estas letras, y lo mas curioso que me ha pasado, a parte de toparme nada mas salir por la puerta a un heavy disfrazado, es encontrarme a un esqueleto dentro de un coche. Y nadie ha reparado en él ya que no es fácilmente visible, pero no se por qué he mirado y pensando que era una persona me he asomado dentro del coche y era un esqueleto el cual estaba con su cinturón de seguridad puesto. Si, la gente es muy graciosa.
La leyenda dice que en los años 80 había una discoteca llamada Androides, situada en un cruce de calles denominado popularmente cuatro caminos. Sobre ese local se contaban sucesos extraños, vasos que se estallaban sin nadie tocarlos, baldosines de las paredes del cuarto de baño de los cuales brotaban chorros de sangre, incluso hubo alguien que contó que durante una nochevieja hubo un apagón al cual sucedió un frío intenso en todo el local que hizo que las copas se congelaran en las manos de la gente en cuestión de segundos. Pero la historia mas terrorífica que se conoce y que según muchos fue la causa del cierre de la discoteca, es la que se cuenta sucedió una noche de sábado bien entrado el invierno. Esa noche el protagonista de la historia se dirigía en su moto hacia la discoteca para tomar algo cuando de pronto un fuerte aguacero comenzó a caer. Puesto que estaba cerca aparcó su moto y bajo una cornisa ató con su cadena la moto al poste de una señal de tráfico. De repente un escalofrío recorrió su cuerpo y al mirar atrás la sombra de una joven, vestida con una blusa de seda blanca le observaba. La chica estaba totalmente calada, el agua le caía sobre su pelo rubio hacia sus hombros y el rimel de sus ojos sobre su cara. Pablo, que así se llamaba el chico, se puso de pie y viendo que la chica estaba temblando le puso su chaqueta de cuero sobre los hombros. Le sugirió llevarla a casa pero ella se negó y decidió invitarla a entrar en la discoteca a lo que ella aceptó con una leve sonrisa. Una vez dentro conversaron durante horas y ya bien entrada la madrugada Pablo cogió su moto y la llevó a su domicilio. En la puerta ella le dio un beso en la mejilla y quiso entregarle su chaqueta, a lo que él dijo que no se preocupase y que al día siguiente regresaría a por ella con la excusa de volver a verla.
Dicho y hecho, al día siguiente Pablo muy ilusionado por verla de nuevo se acercó con su moto a casa de la muchacha. Tras llamar varias veces, una mujer de unos 50 años abrió la puerta y preguntó por la chica. La mujer atónita le contestó que no debería hacer bromas sobre la muerte de un ser querido y cerró la puerta. Él sin saber cómo reaccionar volvió a llamar y cuando la mujer abrió de nuevo le dijo que no sabía a qué se refería, entonces al ver la cara del chico y que parecía decir la verdad, la mujer le comentó que esa chica a la que él hacía referencia era su hija, la cual había muerto hacía tres años en un accidente de moto. El chico no creía nada de lo que esa mujer contaba y pensaba que era una broma macabra, entonces la mujer para que cesara en su insistencia decidió acompañar al chico al cementerio para que viera que era cierto. Una vez allí, al aproximarse a la tumba de su hija, la madre descubrió que sobre la misma se encontraba una chaqueta de cuero, la misma que el chico le había prestado la noche anterior.
La leyenda dice que el chico tuvo que recibir tratamiento psiquiátrico y que esta historia salió publicada en la prensa local.
Se dice que en las noches de lluvia intensa algunos motoristas al parar en el semáforo de cuatro caminos creen ver a una joven vestida de seda que calada hasta los huesos se esconde entre los bancos de una plaza situada cerca de esa misma calle y que precisamente queda a escasos metros de donde yo vivo.
¿Realidad o ficción? Las leyendas como todos sabemos leyendas son, pero si que es cierto que mientras caminaba esta noche por la calle para ir a hacer la foto y recordaba la leyenda, un ligero escalofrío me ha recorrido el cuerpo y no he podido evitar mirar hacia la plaza. No he visto nada, pero he tenido la impresión de que no iba caminando sola de vuelta hacia mi casa...
domingo, 27 de octubre de 2013
Speed Dating
Este fin de semana me propuse hacer algo diferente. Llevo mucho tiempo viendo numerosas películas en las que aparecen una serie de eventos para conocer gente de una forma muy curiosa, el denominado Speed Dating. Consiste en unas citas rápidas de 7 minutos en las cuales vas conociendo personas que se sientan en una pequeña mesa y tras un brevísimo diálogo entre ambos debes decidir si te gusta o no.
Llevaba mirándolo un tiempo para encontrar una web fiable para ir acompañada de una amiga. Lo primero que encontré por internet era un detalle que me llamó la atención y es un poco la "discriminación" con la que se trata a hombres y mujeres en este tema. Los precios de estos eventos oscilan entre los 20 y los 25€ para ellos y en el caso de mujeres te dan la opción del 2 x 1 para ir acompañada de alguna amiga. Obviamente lo haces, puesto que te sale a mitad de precio y encima te pasas unas risas comentando lo sucedido.
Coincidió que este fin de semana mi amiga y yo no teníamos planes y había un evento en el que podíamos encajar. Suelen dividirse por edades. Al que nos apuntamos iba de 30 a 40 años. Yo hubiera preferido algo menos ya que lo primero que piensas es que se te van a presentar un montón de casi cuarentones divorciados y tú con 30 añitos como que no encajas mucho, pero lo cierto es que para reír siempre es buen momento. Y eso hice. Cogí un pequeño bolso de viaje y el viernes por la mañana me dirigí a Madrid a pasar el día. El speed dating era a las 9 de la noche. Nos mandaron un email el día anterior para confirmarnos la velada y que fuésemos puntuales.
Lo cierto es que mi viernes fue un día muy movido, quedar con una amiga nada mas llegar a la capital, luego ir a casa de unos amigos a comer un arrós amb costra delicioso, tomar café en una cita a ciegas y por la tarde una hora para arreglarme e ir corriendo al sitio de las citas con mi amiga.
No me dio tiempo a pensar en nada, a crearme una estrategia sobre qué debía preguntar o cómo debía mostrarme, pensé que lo mejor sería hacerlo sobre la marcha y según le viese la cara a los participantes del evento pues actuar. El local está bastante bien situado, en una de las plazas mas famosas de la capital y cerca de zonas de marcha.
Me quedé con mi amiga durante un rato en la puerta viendo pasar a los supuestos "pretendientes" para hacernos una idea del percal que tendríamos una vez dentro. También vimos chicas que iban solas y estaban esperando a que llegase la hora para entrar. Nos habían indicado en el mail que los chicos debían quedarse en la barra del bar y las chicas teníamos que entrar hasta el fondo de la sala. Y así hicimos. Eran las nueve de la noche y mi amiga y yo éramos las únicas chicas que estábamos allí. Mas tarde empezaron a llegar poco a poco. Me llamó la atención que no nos pidieran el DNI ni nada, quizás eso fue algo que eché de menos porque debido a esa falta de control cualquiera podría mentir y atribuirse una edad que no era la del evento.
Al entrar me fijé en la decoración, varias fotografías simulando cuadros todos ellos de Da Vinci, destacando el de la Gioconda que hace referencia al nombre del lugar. Una sala tenue con pequeñas mesas, en todas ellas una vela y un número. El organizador nos informó que las chicas podíamos elegir el sitio y eran ellos los que iban rotando. Nos dio una carpetilla con nuestro pseudónimo, en ella había una pegatina que debíamos colocarnos en la ropa y una tarjeta donde podíamos anotar las características, el nombre y sobre todo si nos gustaba o no.
No se por qué elegí el 8, mi número favorito siempre ha sido el 5 pero quizás por la posición de la mesa o por lo que fuese, escogí ese número, justo delante de mi amiga que tenía el 7. Los primeros instantes estás nerviosa, no sabes qué vas a decir o preguntar, incluso a quién vas a encontrar, pero estaba claro que había ido a pasarme un rato agradable y el resto ya se iría viendo.
Entonces fueron pasando los chicos, sin un orden establecido, cada cual escogía a su "víctima" y empezaba el juego. Yo creo que tuve suerte. El primer chico que se sentó conmigo parecía muy agradable, mi primera impresión fue bastante grata, de hecho yo le preguntaba y él hablaba por los codos. La diferencia de edad también era importante, algo mas de 7 años, historias pasadas muy diferentes, demasiado serio o formal quizás, pero varios puntos a su favor, inteligente y con un gusto por la lectura y la cultura en general que para mi es difícil de encontrar. Aficiones tales como ir al teatro un fin de semana, visitar un museo, leer... esas que hoy en día tanto escasean entre los jóvenes. Tomé nota de muchas cosas en mi mente, también me llamó la atención que me hablase de una relación pasada. De hecho me impactó tanto que tuve que preguntarle cuánto tiempo hacía que lo habían dejado y para mi sorpresa esos escasos tres meses me inquietaron. Me da miedo que algo no esté lo suficientemente curado la verdad, mas que nada porque yo he tardado mucho tiempo y aun así hay cosas que aun se me resisten. Pero él parecía tenerlo muy claro. Hablamos de forma tranquila, estábamos a gusto y relajados, fue curioso. También me llamó la atención el que llevase una coca cola como bebida y no una cerveza como la mayoría de los participantes. Y de repente vi acercarse al organizador para hacer el "Gong" que nos obligaba a cambiar de pareja.
Y así le vi alejarse hacia otra mesa, anoté rápidamente en la cartulina lo que me había parecido y recibí al siguiente participante, un chico altísimo y muy simpático. Tenía algo interesante, quizás coincidíamos en los deportes, él era catalán y yo al ser culé pues me llamó la atención. Su 1,93 de estatura me decían que tendría que ver algo con el baloncesto, como así era.
Uno tras otro fueron pasando hasta un total de 11 chicos para 9 chicas. La verdad es que de todos se saca algo, quizás yo fui demasiado radical a la hora de seleccionar, había un chico con un brazo tatuado, no pude evitar fijarme y preguntarle. Me parecieron letras extrañas y le dije ¿eso es árabe? y su respuesta me conmocionó: es élfico. Claro, al oír eso me quedé pensando... ¿me estás diciendo que te has tatuado los nombres de toda tu familia en el idioma del señor de los anillos o qué? Lo cierto es que no me gustan los tatuajes en una persona, ni los pendientes, ni la barba, no soy de "malotes", nunca lo he sido y eso no creo que cambie mucho. Tampoco me gustó el que yo preguntase algo y el chico me diera mil vueltas sin contarme la verdad, si empiezas mintiendo a la simple pregunta de cuántos años tienes mal vamos. Hubo otro que nada mas sentarse no supe ni qué decirle, su forma de situarse y una mirada altiva desafiante me dejó impactada, la chulería tampoco va conmigo. Con ese estuve a punto de levantarme a dar yo misma al Gong porque los 7 minutos se me hicieron eternos. También me tocó otro que parecía el Justin Bieber versión gallega. Reconozco que hubo determinadas situaciones que sonreí muchísimo. También hubo otro que cuando se sentó a mi mesa lo primero que me dijo fue: "no te pienses que por llevar una cerveza en la mano me gusta beber..." Yo no pienso nada, le dije, cada cual ha elegido la bebida que quiere o mas le gusta. El último fue el más gracioso, nada mas sentarse me pareció como si pudiera ser mi padre, bajito, calvo, con gafitas y según él era funcionario. Tenía 41 y había ido de relleno, porque el organizador le avisó y no tenía ningún plan para ese viernes. De hecho me contó que ya había ido tres veces y que en ninguna había logrado encontrar ninguna chica, lo tenía demasiado asumido.
Tras casi dos horas de estar allí, terminé de anotar todo en la tarjeta y no me di cuenta que el organizador las estaba pidiendo para saber lo que habíamos elegido. Entonces me percaté del fallo que había cometido. No había puesto si o no, sino una serie de anotaciones rápidas para acordarme de los chicos y se me había olvidado lo importante. Esto implicaba que en medio minuto tenía que recordar todo e ir poniendo si o no en función de mis sensaciones y anotaciones. Me excedí en los si, pero supongo que daría igual, no creía que ninguno de ellos me diera su voto positivo osea que las coincidencias serían pocas.
Cuando estábamos recogiendo se me acercó el primer chico y estuvimos comentando un poco cómo había ido. Entonces sonreí y le pregunté ¿Te gusta el brócoli? no se muy bien la cara que puso pero me respondió que no era de sus favoritos pero que lo comía a veces. Me gustó su sonrisa y le dije: seguro que esta pregunta no te la ha hecho nadie.
Finalmente el organizador nos comentó que ya tenía todas las tarjetas, al día siguiente cada uno tendríamos un email con las coincidencias y en tal caso nos pasarían a ambos la dirección de correo electrónico de cada uno y nos podríamos poner en contacto.
Sin embargo rompimos las normas. Cuando terminó el evento teníamos hambre, la idea de mi amiga y mia era quedar con otra amiga para ir a cenar y tomar algo, sin embargo un grupo de chicos nos dijo que si nos apetecía ir a cenar y decidimos que quizás no fuese mala idea. Yo no lo vi muy bien, me gusta respetar las normas y mantener esa tensión o espera, pero tampoco podría suceder nada malo. Asi que un grupo de los que allí estábamos nos separamos y fuimos a cenar a una terraza. No se muy bien cómo yo acabé lejos de mi amiga y cerca del primer chico con el que tuve la cita. Casualidades. También mi otra amiga que llegó mas tarde se sentó a mi lado. La cena transcurrió bien, hablamos de todo un poco y como me dijo el chico, en estos casos se podía conocer mas a las personas que no en las citas de 7 minutos. Tocamos diversos temas, mas serios o mas graciosos. Yo no quise darme mucho a conocer puesto que yo miraba al chico y le veía serio, súper educado cogiendo el tenedor y cuchillo para comerse la tosta de carne que pidió y yo ahí dando bocados y cogiéndola con la mano. La noche y el día vamos. En un par de comentarios se lo dije, que parecíamos muy diferentes. Sin embargo hubo algo que me gustó, me comentó que iba un poco nervioso y que cuando se sentó conmigo se sintió relajado y cómodo, como si me conociera o me pudiera contar cualquier cosa, que le inspiraba confianza. Eso para mi significó mucho la verdad.
A lo largo de la cena surgieron bromas, comentarios, amistades y enemistades, todo sea dicho. Porque el que no había soportado en las citas lo tenía justo enfrente y entre nosotros no es que hubiera cariño precisamente. El de baloncesto propuso la opción de crear un grupo de whatsapp para ponernos en contacto y hacernos amigos. Él había llegado hacía poco a la capital y quería conocer gente para salir a tomar algo, yo no quería dar mi teléfono. Todos los que allí había no tenían por qué saber mi teléfono si yo no los había elegido y además se estaba rompiendo lo bonito de toda esta historia, darnos los teléfonos antes de saber cuáles habían sido los resultados finales. Terminé accediendo y dándole mi teléfono para que me metiese en el grupo. Al finalizar la cena algunos decidieron marcharse a casa y otros quisimos continuar con la fiesta saliendo a bailar y tomar una copa.
Recuerdo que cuando nos despedimos me dio pena que algunos no se viniesen con nosotros pero tampoco quería convencer a nadie a quien apenas conocía. Nos dimos dos besos y cuando nos disponíamos a marchar hacia la discoteca recuerdo que miré al chico que tuve a mi lado durante la cena y él me devolvió la mirada, eso me gustó. No lo notó nadie, de hecho no se si él mismo lo hizo adrede o simplemente coincidió que estaba mirando hacia donde yo lo hacía, pero mi sonrisa tímida decía algo así como "me ha encantado conocerte". Y esa última mirada era de las que se te quedan grabadas en los finales de las películas, algo parecido. Quizás solo por mi parte dada mi imaginación constante, pero fue algo que me gustó mucho.
El resto de la noche transcurrió de forma muy divertida. Estuve bailando bastante, de hecho el chico venezolano del evento me agarró por banda y nos marcamos unos buenos meneos en cuanto a salsa se refiere. Si, me gusta bailar y hacía mucho que no iba a una discoteca a mover el cuerpecito.
Durante el tiempo en que mi amiga y yo bailábamos y el resto de chicos nos acompañaban, hubo una chica que se separó del grupo junto con otro chico algo mas joven. Ellos se habían sentado cerca durante la cena y supongo que habrían coincidido, tanto que en escasas 4 canciones ya se estaban comiendo con los ojos y posteriormente con la boca. Nos quedamos un poco sorprendidos, yo no mucho pero si que es cierto que yo no creo que hubiera hecho nada parecido. Esa fue la sorpresa de la noche y la que nos dejó flipando colorines. Casi de madrugada decidimos marcharnos para casa, cogimos un taxi y tras una despedida rápida con los chicos que quedaban nos fuimos. Esa noche me costó bastante dormir, había muchas cosas en las que debía pensar y tomar nota.
A la mañana siguiente recogimos todo y regresamos para Talavera, durante todo el camino estuve durmiendo puesto que no había pegado ojo y apenas comenté nada con mi amiga sobre lo sucedido. Cuando recibiésemos los emails confirmándonos con quién habíamos coincidido nos pondríamos en contacto. Y así fue. Apenas unas horas mas tarde ya teníamos en nuestro correo un email diciendo quién era la persona que había coincidido con nosotros y nos daba su dirección de correo electrónico.
Para mi sorpresa sólo había tenido una coincidencia, y era con el primer chico de la velada, el último con el que hablé y el que estuvo a mi lado en la cena. La verdad es que no me lo esperaba, yo creo que no soy una persona que llame la atención y mucha gente me dice que mi personalidad asusta un poco, mas que nada por tener las cosas claras y parecer muy fuerte. Incluso hasta mis propios amigos me lo han dicho, pero a mi no me importa demasiado.
Sinceramente y tras haberlos conocido un poco mas durante la cena, no les diría que si a todos. De hecho los que acabaron juntos esa noche no se habían votado y sin embargo ahí estaban.
A veces las primeras impresiones fallan pero en otras no tanto y yo estoy ahí, que ni una cosa ni otra, me muestro tal cual soy desde el inicio pero que según me vas descubriendo puedes encontrar mucho mas.
Ahora quedaba lo complicado, ¿qué hacer? Anoche tras pensar un rato decidí escribir a mi única coincidencia. Tenía su teléfono pero prefería seguir las normas del evento y escribirle un email. En él le contaba un poco lo que me había parecido, también algo mas de mi y pequeñas impresiones. Le decía que suponía que tras la cena quizás no quisiera saber mas de mi puesto que éramos muy diferentes pero que me había atrevido a escribirle porque me apetecía y rara vez no me atrevo a hacer algo que no tenga ganas de hacer. Y entonces esta mañana estábamos comentando en el grupo de whatsapp un poco todo cuando de repente he recibido su llamada. Y me he puesto tan sumamente nerviosa que no sabía a veces ni qué decir, pero con él es fácil, habla mucho y te cuenta su vida en un momento, aunque creo que hemos hablado cerca de hora y media. Ahora es cuando os digo que este evento ha sido algo especial, lo que pretendía ser algo que contar por aquí y pasar unas risas con una amiga, ha tomado otro cariz y hasta os puedo decir que me ha ilusionado un poco. He conocido a chicos muy simpáticos y majetes y me ha gustado. Creo que es una forma muy buena de hacer amistades, tanto entre ellos como entre las chicas y bien es cierto que nunca esperas encontrar a nadie, pero quién te dice que quizás no puedas encontrarlo.
Lo cierto es que tras la llamada de esta mañana cuando he colgado aún seguía sonriendo y al sentarme a la mesa mi madre muy intrigada por esa sonrisa mía me ha preguntado con quién había hablado que tenía cara de tonta... ¡No te metas mamá! y acto seguido me he puesto a comer.
Si, hay que atreverse a hacer cosas diferentes en la vida, a mostrarse tal cual eres sin miedo a nada, pero sobre todo a gustarse a uno mismo pese a las circunstancias que te envuelven. Y quién sabe lo que puede ir surgiendo ¿no?
Llevaba mirándolo un tiempo para encontrar una web fiable para ir acompañada de una amiga. Lo primero que encontré por internet era un detalle que me llamó la atención y es un poco la "discriminación" con la que se trata a hombres y mujeres en este tema. Los precios de estos eventos oscilan entre los 20 y los 25€ para ellos y en el caso de mujeres te dan la opción del 2 x 1 para ir acompañada de alguna amiga. Obviamente lo haces, puesto que te sale a mitad de precio y encima te pasas unas risas comentando lo sucedido.
Coincidió que este fin de semana mi amiga y yo no teníamos planes y había un evento en el que podíamos encajar. Suelen dividirse por edades. Al que nos apuntamos iba de 30 a 40 años. Yo hubiera preferido algo menos ya que lo primero que piensas es que se te van a presentar un montón de casi cuarentones divorciados y tú con 30 añitos como que no encajas mucho, pero lo cierto es que para reír siempre es buen momento. Y eso hice. Cogí un pequeño bolso de viaje y el viernes por la mañana me dirigí a Madrid a pasar el día. El speed dating era a las 9 de la noche. Nos mandaron un email el día anterior para confirmarnos la velada y que fuésemos puntuales.
Lo cierto es que mi viernes fue un día muy movido, quedar con una amiga nada mas llegar a la capital, luego ir a casa de unos amigos a comer un arrós amb costra delicioso, tomar café en una cita a ciegas y por la tarde una hora para arreglarme e ir corriendo al sitio de las citas con mi amiga.
No me dio tiempo a pensar en nada, a crearme una estrategia sobre qué debía preguntar o cómo debía mostrarme, pensé que lo mejor sería hacerlo sobre la marcha y según le viese la cara a los participantes del evento pues actuar. El local está bastante bien situado, en una de las plazas mas famosas de la capital y cerca de zonas de marcha.
Me quedé con mi amiga durante un rato en la puerta viendo pasar a los supuestos "pretendientes" para hacernos una idea del percal que tendríamos una vez dentro. También vimos chicas que iban solas y estaban esperando a que llegase la hora para entrar. Nos habían indicado en el mail que los chicos debían quedarse en la barra del bar y las chicas teníamos que entrar hasta el fondo de la sala. Y así hicimos. Eran las nueve de la noche y mi amiga y yo éramos las únicas chicas que estábamos allí. Mas tarde empezaron a llegar poco a poco. Me llamó la atención que no nos pidieran el DNI ni nada, quizás eso fue algo que eché de menos porque debido a esa falta de control cualquiera podría mentir y atribuirse una edad que no era la del evento.
Al entrar me fijé en la decoración, varias fotografías simulando cuadros todos ellos de Da Vinci, destacando el de la Gioconda que hace referencia al nombre del lugar. Una sala tenue con pequeñas mesas, en todas ellas una vela y un número. El organizador nos informó que las chicas podíamos elegir el sitio y eran ellos los que iban rotando. Nos dio una carpetilla con nuestro pseudónimo, en ella había una pegatina que debíamos colocarnos en la ropa y una tarjeta donde podíamos anotar las características, el nombre y sobre todo si nos gustaba o no.
No se por qué elegí el 8, mi número favorito siempre ha sido el 5 pero quizás por la posición de la mesa o por lo que fuese, escogí ese número, justo delante de mi amiga que tenía el 7. Los primeros instantes estás nerviosa, no sabes qué vas a decir o preguntar, incluso a quién vas a encontrar, pero estaba claro que había ido a pasarme un rato agradable y el resto ya se iría viendo.
Entonces fueron pasando los chicos, sin un orden establecido, cada cual escogía a su "víctima" y empezaba el juego. Yo creo que tuve suerte. El primer chico que se sentó conmigo parecía muy agradable, mi primera impresión fue bastante grata, de hecho yo le preguntaba y él hablaba por los codos. La diferencia de edad también era importante, algo mas de 7 años, historias pasadas muy diferentes, demasiado serio o formal quizás, pero varios puntos a su favor, inteligente y con un gusto por la lectura y la cultura en general que para mi es difícil de encontrar. Aficiones tales como ir al teatro un fin de semana, visitar un museo, leer... esas que hoy en día tanto escasean entre los jóvenes. Tomé nota de muchas cosas en mi mente, también me llamó la atención que me hablase de una relación pasada. De hecho me impactó tanto que tuve que preguntarle cuánto tiempo hacía que lo habían dejado y para mi sorpresa esos escasos tres meses me inquietaron. Me da miedo que algo no esté lo suficientemente curado la verdad, mas que nada porque yo he tardado mucho tiempo y aun así hay cosas que aun se me resisten. Pero él parecía tenerlo muy claro. Hablamos de forma tranquila, estábamos a gusto y relajados, fue curioso. También me llamó la atención el que llevase una coca cola como bebida y no una cerveza como la mayoría de los participantes. Y de repente vi acercarse al organizador para hacer el "Gong" que nos obligaba a cambiar de pareja.
Y así le vi alejarse hacia otra mesa, anoté rápidamente en la cartulina lo que me había parecido y recibí al siguiente participante, un chico altísimo y muy simpático. Tenía algo interesante, quizás coincidíamos en los deportes, él era catalán y yo al ser culé pues me llamó la atención. Su 1,93 de estatura me decían que tendría que ver algo con el baloncesto, como así era.
Uno tras otro fueron pasando hasta un total de 11 chicos para 9 chicas. La verdad es que de todos se saca algo, quizás yo fui demasiado radical a la hora de seleccionar, había un chico con un brazo tatuado, no pude evitar fijarme y preguntarle. Me parecieron letras extrañas y le dije ¿eso es árabe? y su respuesta me conmocionó: es élfico. Claro, al oír eso me quedé pensando... ¿me estás diciendo que te has tatuado los nombres de toda tu familia en el idioma del señor de los anillos o qué? Lo cierto es que no me gustan los tatuajes en una persona, ni los pendientes, ni la barba, no soy de "malotes", nunca lo he sido y eso no creo que cambie mucho. Tampoco me gustó el que yo preguntase algo y el chico me diera mil vueltas sin contarme la verdad, si empiezas mintiendo a la simple pregunta de cuántos años tienes mal vamos. Hubo otro que nada mas sentarse no supe ni qué decirle, su forma de situarse y una mirada altiva desafiante me dejó impactada, la chulería tampoco va conmigo. Con ese estuve a punto de levantarme a dar yo misma al Gong porque los 7 minutos se me hicieron eternos. También me tocó otro que parecía el Justin Bieber versión gallega. Reconozco que hubo determinadas situaciones que sonreí muchísimo. También hubo otro que cuando se sentó a mi mesa lo primero que me dijo fue: "no te pienses que por llevar una cerveza en la mano me gusta beber..." Yo no pienso nada, le dije, cada cual ha elegido la bebida que quiere o mas le gusta. El último fue el más gracioso, nada mas sentarse me pareció como si pudiera ser mi padre, bajito, calvo, con gafitas y según él era funcionario. Tenía 41 y había ido de relleno, porque el organizador le avisó y no tenía ningún plan para ese viernes. De hecho me contó que ya había ido tres veces y que en ninguna había logrado encontrar ninguna chica, lo tenía demasiado asumido.
Tras casi dos horas de estar allí, terminé de anotar todo en la tarjeta y no me di cuenta que el organizador las estaba pidiendo para saber lo que habíamos elegido. Entonces me percaté del fallo que había cometido. No había puesto si o no, sino una serie de anotaciones rápidas para acordarme de los chicos y se me había olvidado lo importante. Esto implicaba que en medio minuto tenía que recordar todo e ir poniendo si o no en función de mis sensaciones y anotaciones. Me excedí en los si, pero supongo que daría igual, no creía que ninguno de ellos me diera su voto positivo osea que las coincidencias serían pocas.
Cuando estábamos recogiendo se me acercó el primer chico y estuvimos comentando un poco cómo había ido. Entonces sonreí y le pregunté ¿Te gusta el brócoli? no se muy bien la cara que puso pero me respondió que no era de sus favoritos pero que lo comía a veces. Me gustó su sonrisa y le dije: seguro que esta pregunta no te la ha hecho nadie.
Finalmente el organizador nos comentó que ya tenía todas las tarjetas, al día siguiente cada uno tendríamos un email con las coincidencias y en tal caso nos pasarían a ambos la dirección de correo electrónico de cada uno y nos podríamos poner en contacto.
Sin embargo rompimos las normas. Cuando terminó el evento teníamos hambre, la idea de mi amiga y mia era quedar con otra amiga para ir a cenar y tomar algo, sin embargo un grupo de chicos nos dijo que si nos apetecía ir a cenar y decidimos que quizás no fuese mala idea. Yo no lo vi muy bien, me gusta respetar las normas y mantener esa tensión o espera, pero tampoco podría suceder nada malo. Asi que un grupo de los que allí estábamos nos separamos y fuimos a cenar a una terraza. No se muy bien cómo yo acabé lejos de mi amiga y cerca del primer chico con el que tuve la cita. Casualidades. También mi otra amiga que llegó mas tarde se sentó a mi lado. La cena transcurrió bien, hablamos de todo un poco y como me dijo el chico, en estos casos se podía conocer mas a las personas que no en las citas de 7 minutos. Tocamos diversos temas, mas serios o mas graciosos. Yo no quise darme mucho a conocer puesto que yo miraba al chico y le veía serio, súper educado cogiendo el tenedor y cuchillo para comerse la tosta de carne que pidió y yo ahí dando bocados y cogiéndola con la mano. La noche y el día vamos. En un par de comentarios se lo dije, que parecíamos muy diferentes. Sin embargo hubo algo que me gustó, me comentó que iba un poco nervioso y que cuando se sentó conmigo se sintió relajado y cómodo, como si me conociera o me pudiera contar cualquier cosa, que le inspiraba confianza. Eso para mi significó mucho la verdad.
A lo largo de la cena surgieron bromas, comentarios, amistades y enemistades, todo sea dicho. Porque el que no había soportado en las citas lo tenía justo enfrente y entre nosotros no es que hubiera cariño precisamente. El de baloncesto propuso la opción de crear un grupo de whatsapp para ponernos en contacto y hacernos amigos. Él había llegado hacía poco a la capital y quería conocer gente para salir a tomar algo, yo no quería dar mi teléfono. Todos los que allí había no tenían por qué saber mi teléfono si yo no los había elegido y además se estaba rompiendo lo bonito de toda esta historia, darnos los teléfonos antes de saber cuáles habían sido los resultados finales. Terminé accediendo y dándole mi teléfono para que me metiese en el grupo. Al finalizar la cena algunos decidieron marcharse a casa y otros quisimos continuar con la fiesta saliendo a bailar y tomar una copa.
Recuerdo que cuando nos despedimos me dio pena que algunos no se viniesen con nosotros pero tampoco quería convencer a nadie a quien apenas conocía. Nos dimos dos besos y cuando nos disponíamos a marchar hacia la discoteca recuerdo que miré al chico que tuve a mi lado durante la cena y él me devolvió la mirada, eso me gustó. No lo notó nadie, de hecho no se si él mismo lo hizo adrede o simplemente coincidió que estaba mirando hacia donde yo lo hacía, pero mi sonrisa tímida decía algo así como "me ha encantado conocerte". Y esa última mirada era de las que se te quedan grabadas en los finales de las películas, algo parecido. Quizás solo por mi parte dada mi imaginación constante, pero fue algo que me gustó mucho.
El resto de la noche transcurrió de forma muy divertida. Estuve bailando bastante, de hecho el chico venezolano del evento me agarró por banda y nos marcamos unos buenos meneos en cuanto a salsa se refiere. Si, me gusta bailar y hacía mucho que no iba a una discoteca a mover el cuerpecito.
Durante el tiempo en que mi amiga y yo bailábamos y el resto de chicos nos acompañaban, hubo una chica que se separó del grupo junto con otro chico algo mas joven. Ellos se habían sentado cerca durante la cena y supongo que habrían coincidido, tanto que en escasas 4 canciones ya se estaban comiendo con los ojos y posteriormente con la boca. Nos quedamos un poco sorprendidos, yo no mucho pero si que es cierto que yo no creo que hubiera hecho nada parecido. Esa fue la sorpresa de la noche y la que nos dejó flipando colorines. Casi de madrugada decidimos marcharnos para casa, cogimos un taxi y tras una despedida rápida con los chicos que quedaban nos fuimos. Esa noche me costó bastante dormir, había muchas cosas en las que debía pensar y tomar nota.
A la mañana siguiente recogimos todo y regresamos para Talavera, durante todo el camino estuve durmiendo puesto que no había pegado ojo y apenas comenté nada con mi amiga sobre lo sucedido. Cuando recibiésemos los emails confirmándonos con quién habíamos coincidido nos pondríamos en contacto. Y así fue. Apenas unas horas mas tarde ya teníamos en nuestro correo un email diciendo quién era la persona que había coincidido con nosotros y nos daba su dirección de correo electrónico.
Para mi sorpresa sólo había tenido una coincidencia, y era con el primer chico de la velada, el último con el que hablé y el que estuvo a mi lado en la cena. La verdad es que no me lo esperaba, yo creo que no soy una persona que llame la atención y mucha gente me dice que mi personalidad asusta un poco, mas que nada por tener las cosas claras y parecer muy fuerte. Incluso hasta mis propios amigos me lo han dicho, pero a mi no me importa demasiado.
Sinceramente y tras haberlos conocido un poco mas durante la cena, no les diría que si a todos. De hecho los que acabaron juntos esa noche no se habían votado y sin embargo ahí estaban.
A veces las primeras impresiones fallan pero en otras no tanto y yo estoy ahí, que ni una cosa ni otra, me muestro tal cual soy desde el inicio pero que según me vas descubriendo puedes encontrar mucho mas.
Ahora quedaba lo complicado, ¿qué hacer? Anoche tras pensar un rato decidí escribir a mi única coincidencia. Tenía su teléfono pero prefería seguir las normas del evento y escribirle un email. En él le contaba un poco lo que me había parecido, también algo mas de mi y pequeñas impresiones. Le decía que suponía que tras la cena quizás no quisiera saber mas de mi puesto que éramos muy diferentes pero que me había atrevido a escribirle porque me apetecía y rara vez no me atrevo a hacer algo que no tenga ganas de hacer. Y entonces esta mañana estábamos comentando en el grupo de whatsapp un poco todo cuando de repente he recibido su llamada. Y me he puesto tan sumamente nerviosa que no sabía a veces ni qué decir, pero con él es fácil, habla mucho y te cuenta su vida en un momento, aunque creo que hemos hablado cerca de hora y media. Ahora es cuando os digo que este evento ha sido algo especial, lo que pretendía ser algo que contar por aquí y pasar unas risas con una amiga, ha tomado otro cariz y hasta os puedo decir que me ha ilusionado un poco. He conocido a chicos muy simpáticos y majetes y me ha gustado. Creo que es una forma muy buena de hacer amistades, tanto entre ellos como entre las chicas y bien es cierto que nunca esperas encontrar a nadie, pero quién te dice que quizás no puedas encontrarlo.
Lo cierto es que tras la llamada de esta mañana cuando he colgado aún seguía sonriendo y al sentarme a la mesa mi madre muy intrigada por esa sonrisa mía me ha preguntado con quién había hablado que tenía cara de tonta... ¡No te metas mamá! y acto seguido me he puesto a comer.
Si, hay que atreverse a hacer cosas diferentes en la vida, a mostrarse tal cual eres sin miedo a nada, pero sobre todo a gustarse a uno mismo pese a las circunstancias que te envuelven. Y quién sabe lo que puede ir surgiendo ¿no?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)












.jpg)