miércoles, 28 de agosto de 2013

Cambios Inexplicables

Es muy cierto que a lo largo de nuestra vida todos sufrimos cambios, bien propiciados por factores externos que hacen que nos tengamos que amoldar a las circunstancias que nos rodean, o bien aquellos que nos infringimos a nosotros mismos para tratar de cambiar algo que no nos gusta. Sea como sea, todos cambiamos. Sin embargo y pese a todo, soy de las que piensan que incluso tras un gran cambio nuestra esencia siempre permanece.

Hoy el día se levantó gris, incluso lluvioso por algunas partes de España. Y reflejo de este día llevo conmigo una pesadez que intenta salir a flote pero no lo consigue.
Mi banda sonora de esta mañana bien pudiera ser ésta:


Ayer hablaba con varias amigas sobre los cambios que de repente nos encontramos en la gente, esas personas que nos muestran su ser un día y de repente otro son totalmente diferentes. Algunas me dicen que las personas no cambian, que somos nosotros los que nos quitamos la venda de los ojos y nos damos cuenta de su verdadera forma de ser. Otra me decía que todos cambiamos, que incluso nosotras no somos las mismas que hace un año, un mes o incluso hace una hora.

Yo a pesar de creer que nuestro carácter siempre va con nosotros, es cierto que estos últimos días he sufrido algún que otro revés en este campo. Y es que yo ya sabía que no todo es lo que parece, quizás en el campo del amor dicen que es complicado darte cuenta porque aunque crees que lo sabes "todo" de una persona siempre acabas descubriendo algo que te perturba y a consecuencia de ello vienen nuestras tristezas, sin embargo donde no me lo esperaba tanto era en el territorio de la amistad. Esa que ofreces sin contraprestación ninguna, solo por el mero hecho de conocer alguien afín a ti y con quien te gusta compartir momentos, historias, charlas y como no también problemas.
Ofreces tu mano a alguien en un momento determinado de tu vida y de la suya y cuando te prometes a ti misma que debes confiar, que todo irá bien... desaparece esa mano. La mano fantasma la denomino yo.

Creo que a todos nos ha pasado que durante un tiempo y por unas determinadas circunstancias te encuentras con alguien con quien conectas. Empiezas a hacer planes, vais a un sitio, otro... incluso sin llegar a todo esto. Alguien que a diario parece estar contigo, te da los buenos días, noches y mediodías si hace falta y de repente de un día para otro desaparece. Sin motivos aparentes, solo se escaquea de ti, y entonces comienzas a pensar en todo lo malo que has podido hacer, a repasar mentalmente cada frase dicha, cada mirada o gesto y es cuando te das cuenta que la gente no te va a acompañar durante cada suceso que ocurra en tu vida. Que cada persona que un día conoces está ahí durante un tiempo determinado. Quizás algunos duren mas, otros no lleguen ni a un mes escaso pero han estado ahí por algo y han significado algo. No hay que darle mas vueltas. Cuando conoces a las personas te ilusionas y te imaginas por un momento cosas que a la larga no suceden nunca, pero en ese instante eres feliz y mientras lo crees sonríes. Hay que quedarse con eso y pasar página.
Soy una persona que no abandona nada que se le ponga entre ceja y ceja, de hecho suelo ser mas cansina que otra cosa, pero llega un punto en la vida que has de retirarte y quizás dejar paso a otra persona que puede beneficiar a aquella que ya no quiere saber de ti, por los motivos que sean.

Si, se me hace complicado explicar con palabras este cúmulo de recuerdos y de hechos acontecidos a lo largo de estos años, meses y días. Pero también es un tema en el cual hay diversidad de opiniones y lo que no pretendo es reflejar la mía exclusivamente y sobre un asunto en concreto.

Hace apenas un par de días leí un artículo donde había una estadística acerca de la cantidad de parejas que se rompen en esta última semana de agosto. Por lo visto los amores de verano que vuelven a sus rutinas, incluso los amigos que se separan o parejas consolidadas que no logran llevar bien estos últimos días de vacaciones, están expuestos a romperse en estos días. Dicen que lo mejor es no tomar decisiones transcendentales, pero es cierto que a cada palabra que decimos, escribimos o pensamos estamos tomando una decisión, que en muchos casos puede o no ser transcendental pero que nos cambiará la vida de alguna forma.

Y entonces en días como hoy, donde el calor que tan agobiados nos tenía de repente desaparece dando lugar a nubes, tormentas y granizo, te das cuenta que no solo somos las personas las que cambiamos, sino que la naturaleza nos da la razón ofreciéndonos incomparables paisajes de sombras haciéndonos ver que en breve todo cambiará y nosotros no podremos hacer nada.


  (foto: Gemma P. atardecer en la Alhambra de Granada) 

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