martes, 31 de diciembre de 2013

Recapitulemos...

Cuando llega el último día del año es inevitable hacer un repaso de todo lo acontecido en nuestra vida a lo largo del año que termina.
Son tantas las imágenes que se nos agolpan que quizás nos dejemos llevar más por sensaciones que por recuerdos.
De este 2013 destaco la amistad. El hallazgo de nuevas personas que han formado parte de mi vida diaria y sin las que mi existencia se me haría bastante aburrida.
Amistades de toda la vida, amistades de unos meses que luego desaparecieron sin avisar, amistades virtuales que se convierten en cercanas, las que siguen estando ahí un día tras otro a tu lado tras llamadas y mensajes, amistades que parten de la admiración y el respeto...
También quiero destacar las sonrisas. Las que he compartido con el corazón de par en par, las que me han sacado y las que he ofrecido sin pedir nada a cambio.
En mi 2013 también hubo un hueco para el amor. Estuvo parte de un recuerdo que no se olvida y que provocó que los nuevos inicios no cuajaran. Este año lo intenté muchas veces, intenté pasar página y seguir, pero a veces por mi misma y otras veces por ellos, finalmente nada duraba. Quizás he intentado ilusionarme demasiado pronto, intentar encontrar una pareja ideal cuando se supone que eso no existe y es sólo parte de nuestra imaginación, pero han sido momentos que me han hecho aprender y también reír en la mayoría de los casos. El último desastre fue el del cartero. Al final sucedió lo que sucede en todas mis historias, que tienen un inicio impactante y acaban en agua de borrajas.
Sin embargo y por mucha rabia que me dio la situación yo llevé mi carta a los Reyes Magos, porque quien sabe si el año que viene podrían traerme aquello que deseo. Así pues pinté un sobre verde con las figuritas de los Reyes y en un folio naranja les escribí lo que quería.


No ha sido un buen año en temas sentimentales no, sin embargo no puedo decir que no haya querido intentarlo o esforzarme en la idea de que se puede continuar.
Este año ha sido muy grotesco en cuanto a acontecimientos sociales. Hemos conocido palabras nuevas como "escrache" que antes no estaban en nuestro vocabulario y hoy incluso están multadas. Nos hemos cabreado con la justicia, el Gobierno, el sistema bancario y las injusticias que cada día se mostraban en los telediarios.
Pero también hemos aprendido a valorar lo que tenemos, a saber que cada persona que pasó por nuestra vida cumplió un objetivo determinado y a enriquecernos con lo que todo ello nos aportó.

Yo he aprendido a reírme, a carcajada limpia a veces y de mi misma sobre todo. Porque no hay nada mejor que meterse en situaciones rocambolescas y salir de ellas haciendo la croqueta o lo que se tercie.
En el aspecto laboral ha sido un año complicado. Muchos de los proyectos que empecé se quedaron simplemente en eso, proyectos. Supongo que me he distribuido mal el tiempo o he antepuesto tareas menos importantes a las que deberían ir en primer lugar. Me suele pasar que lo dejo todo para última hora y luego cuando lo hago deprisa y corriendo no funciona de la misma forma.
También ha sido el año de las bodas. Tuve 7 de las cuales sólo falté a una. Para el 2014 ya tengo otras dos aunque espero que sea un año mas tranquilo en ese aspecto.
Tampoco me tocó la lotería así pues en cuanto a dinero pues andamos igual que empezamos, tirando.

La verdad que este 2013 lo señalé hace tiempo como mi año. Le puse esa etiqueta porque me gustaba el número 13 pero ha sido un año que ha pasado por mi vida sin pena ni gloria.

Antes cada 31 de diciembre solía hacer una lista de todas las cosas buenas que deseaba para el año nuevo, la guardaba en una cajita junto a algún recuerdo bonito y durante el año la sacaba para ir tachando aquello que se iba cumpliendo. Este año no lo haré. Hoy saqué la lista del año pasado y me he percatado de que no he tachado nada de lo que anoté, que no fueron pocas cosas. Así pues, este año no escribiré nada. Simplemente me marcaré un objetivo y lucharé hasta lograrlo, cuando esto suceda empezaré otro y así hasta que consiga mas o menos lo que espero de este nuevo año.

De momento hoy hemos conseguido reunirnos todas las amigas para tomar unas cañas por la mañana, hemos recibido la noticia de que una de ellas está embarazada y nos hemos alegrado por ella.


Esta noche saldremos de fiesta, nos pondremos guapas y bailaremos con unas copas de más. Terminaremos el año brindando con cava y tomando uvas con la familia y después disfrutaremos con los amigos hasta la hora de los churros.

Para mi ha sido un buen año, donde no me he cansado de aprender de todo lo que me rodea y al mismo tiempo de conocerme más a mi misma.
Deseemos que para el 2014 todos nuestros deseos e ilusiones puedan hacerse realidad.

                                         ¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!

lunes, 23 de diciembre de 2013

Dulce Navidad

¡Al fin vacaciones! Este mes ha sido muy complicado, por eso apenas he tenido tiempo de escribir unas líneas, y no porque no me hayan sucedido acontecimientos sino porque diciembre es lo que trae, ajetreo de compras, regalos, dejar el trabajo terminado para el próximo año y mientras tanto seguir viviendo, que no es poco. Además me apunté a un pequeño curso de cerámica los fines de semana y ya era lo que me faltaba. Mi único día libre eran los domingos y me los he pasado tirada en el sofá descansando y viendo películas navideñas. Porque a mi me encanta la Navidad. Es de estos períodos del año que adoro por todo, las luces que hay en las calles, la gente de un lado para otro con sonrisas en la cara pensando en los demás...


A mi eso me llega, sobre todo porque soy una persona a la que le encanta hacer regalitos, aunque sean pequeños detalles, pero me gusta hacer manualidades dedicadas a personas que durante el año han sido importantes y han estado ahí para mi.
Este año además me dio por hacer tarjetas navideñas personalizadas, me costó bastante trabajo y horas de sueño, ya que las voy haciendo en mis ratos libres por las noches, pero cuando las han recibido y me han dicho que les ha encantado mi regalo... con eso yo ya soy feliz.
Algunas han quedado muy bonitas, por ejemplo la de un colega al que le encantan los búhos:


Otras llevaban algunos detalles, chuches para los más golosos, libros, o muñecas de foamy a imagen y semejanza. Cada una personalizada. Lo cierto es que mientras voy haciendo estas cosas sonrío dentro de mi imaginando la cara de la persona que las recibe y siento algo muy bonito en mi interior.

Este mes también es el mes de las cenas de Navidad con la empresa, los amigos, los familiares... no paramos de comer y beber en estos días. Desde octubre hay que empezar a ahorrar solo por la cantidad de dinero que se nos escapa en estas fechas, pero me alegra el que así sea, porque de cuando en cuando hay que permitirse pequeños caprichos para hacer felices a los que te rodean.
También es el mes de la lotería, pero como yo tengo la misma suerte en el azar que en todo lo demás, lo único que me ha tocado ha sido perder lo que había echado, pero al menos la ilusión estuvo ahí.

Ayer por ejemplo me invitaron a un concierto de villancicos navideños. No es que sea una entusiasta de este tipo de música pero como mi tía canta en el grupo decidí ir a ver la actuación y me sorprendió gratamente, sobre todo cuando cantaron canciones de Disney mientras el director tocaba el piano. Fue un momento precioso que me hizo recordar mi infancia y resaltar esa parte aniñada de mi que aún conservo.


Hoy me pasó algo muy curioso. Al hacer tantas felicitaciones a mano algunas las he mandado esta misma mañana. Obvio que no pueden llegar para Navidad pero al menos para año nuevo estarán en sus destinos. El caso es que iba corriendo a la oficina de correos para echarlas antes de que recogieran el correo, que he llegado con la lengua fuera. De repente al alzar la vista del suelo, un chico detrás del mostrador me miraba sonriente. Has llegado tarde me ha dicho, hace cuatro minutos que han recogido el correo. No podía creer mi mala suerte. He decidido resignarme y echarlas pese a saber que llegarían demasiado tarde. Mientras tanto me he puesto a hablar con el chico, era mas o menos de mi edad y parecía simpático. Cuando estaba pagando he visto que colocaba cartas para los Reyes Magos. Me ha gustado tanto que le he preguntado dónde iban esas cartas. Me ha respondido que a Madrid, una vez allí las conservaban un tiempo y luego no sabía. Yo le he dicho que quería escribir una. Hemos seguido hablando de ese tema y no sé muy bien cómo le he comentado que igual le pedía a los Reyes una cita para tomar café con el cartero tan simpático que tenía delante. Él todo sonriente me ha respondido que eso no hacía falta pedírselo a los Reyes y que estaba hecho. Así pues me he puesto tan nerviosa que no he parado de hablar y decir tonterías. Porque cuando me pongo nerviosa hablo mucho y no controlo lo que digo. A saber qué se ha pensado de mi, pero lo cierto es que me he divertido de lo lindo y yo creo que por su expresión él también.
Al final antes de irme le he comentado que cuando pasara Navidad y abriera la oficina iría a llevarle mi carta a los Reyes y de paso quedar para tomar un café. Él no ha parado de sonreírme tímidamente y me ha dicho que si.

Para rematar la tarde mi marca de chocolates favorita me ha escrito para decirme que me había tocado una caja de bombones.
Así es como empiezo yo las fiestas este año, porque quizás el 2013 no comenzó especialmente bien, pero siempre hay que poner de nuestra parte para que al menos el año termine mucho mejor o al menos sonriendo. Eso que no falte nunca.

Os deseo una muy feliz Nochebuena y ...


jueves, 28 de noviembre de 2013

Acción de Gracias

Hace tan solo unos días, concretamente el lunes pasado, se celebró el día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer. En las redes encontré este cartel que me gustó mucho y refleja muy bien lo que este día significa.


Estoy plenamente concienciada con el tema y sé lo que representa aunque no hable demasiado de ello. Sin embargo hoy ha sucedido algo que me ha hecho reflexionar.
En las noticias he podido ver como personas, por llamarlas de alguna manera, que han asesinado y violado han ido desfilando mientras salían de la cárcel debido a la derogación de la doctrina Parot. Sinceramente yo no sabía lo que era hasta que hace unos días ha salido en todos los medios de comunicación y he escuchado a los políticos hablar sobre ello. Parece ser que nadie, ni jueces ni tan siquiera el mismo presidente, están de acuerdo en que esto sea así, pero sin embargo no se puede hacer nada. No se quién ha hecho que estas leyes sean las que son pero me pregunto que si nadie está de acuerdo, salvo obviamente los encarcelados, ¿por qué esto se ha llevado a cabo? ¿Quién ha hecho posible que etarras cuyo menor delito es haber asesinado a unas 20 personas, violadores que no han recibido tratamiento alguno y asesinos de niñas entre otras joyas, estén fuera hoy mismo? Yo no lo sé, y posiblemente muchos de nosotros tampoco lo sepamos nunca.
Pero lo que mas rabia me ha dado ha sido escuchar las declaraciones del asesino de Anabel Segura tras salir de la prisión. Con sus maletas, su pelo largo y gafas de sol esperaba que fuesen a recogerle. Tras ver que nadie acudía pidió el teléfono a uno de los periodistas que allí se encontraban y llamó a uno de sus hijos. Mientras le preguntaban él decía haber pagado ya por lo que hizo, que si le hubiera pasado a alguno de sus hijos querría que el culpable siguiera en la cárcel pero que él sentía que ya había cumplido. Me llamó mucho la atención cuando explicaba que no había recibido tratamiento psicológico, que de todos los años que había estado tan solo había visto al psicólogo unos minutos y que no creía que fuera necesario, "si yo quiero ser bueno voy a ser bueno y si quiero ser malo voy a ser malo". Esas fueron sus palabras. A lo que añadió que ahora intentaría regresar a Madrid y trataría de reinsertarse o cobrar el paro mientras tanto, todo ello acompañado de una sonrisa socarrona en sus palabras.

Lo que he sentido tras escuchar estas declaraciones no es indignación, es vergüenza y horror por lo que veo y siento. Cómo una chica que salió a correr por su urbanización esa mañana fue secuestrada para conseguir dinero y cómo tan sólo 6 horas después del secuestro fue asesinada. Al igual que en el caso de la niña de 9 años que salió a jugar en las fiestas de su pueblo... no hay palabras.

Y hoy, unos días después de celebrar el día contra el maltrato a las mujeres ya estaban asesinando a otra chica de 26 años. En el fondo creo que esta sociedad poco a poco la hemos ido haciendo así.
Precisamente en el día de Acción de Gracias norteamericano, donde las familias se reúnen en la mesa para dar gracias por todo lo bueno del año, en España estamos rodeados de injusticias y terribles sucesos.

Mismamente esta tarde cuando volvía del hospital de visitar a una amiga, camino de mi casa un chico bastante mas joven que yo estaba parado delante de una chica que supuse sería su novia y gritando le decía: "llevas toda la semana a tu puta bola asi que ahora no me vengas con historias pedazo gilipollas". Escuchar esas palabras y ver a la chica mirar hacia abajo sin apenas decir nada me ha sentado igual de bien que si me pisan el dedo meñique del pie con un tacón de aguja de 10 centímetros. Me han dado ganas de decirle cuatro cosas al chico pero cuando ella ha visto mi cara de odio profundo me ha hecho un gesto como diciendo "shhhh no digas nada" y me he marchado a mi casa.
Rechazo profundamente este tipo de situaciones, quizás mi carácter me hace ser muy dura y que nadie sea capaz de decirme nada pero prefiero que alguien me tema a que me degrade, eso lo tengo clarísimo.

Finalmente expresar que todo lo vertido aquí es mi humilde opinión sobre temas que veo a diario pero que en días como hoy me han sobrepasado y he tenido que contar. Porque no todo son risas, contar anécdotas y batallas, en el día a día también pasan cosas trágicas a nuestro alrededor y debemos ser conscientes de ello.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Últimas bodas

Los últimos eventos del año han sido dos bodas, una el fin de semana anterior y otra el pasado sábado. Con esto he terminado mi odisea de 7 bodas en un año. Espero que no venga nadie diciéndome ahora que se casa en Navidad, claro.
A lo largo de la semana me han sucedido muchas cosas pero he ido dejándolo todo para el último día y ahora se me acumulan las ideas en la cabeza sobre lo acontecido.
La boda de la semana pasada fue especial, la típica boda rural donde te reencuentras con todos los familiares de nuevo, los que viven lejos y los que no sueles ver a menudo. Te quedas con la sensación de que hay algunos que no sabes si volverás a ver, al menos vivos. Parece un poco trágico pero hay veces que es cierto.
Lo bueno de estas bodas es la comida, bueno y ver a la familia claro, pero de todas las que he tenido este año ha sido la mejor. Nada de canapés minúsculos a la entrada, unos buenos platos de jamón ibérico, varias clases de queso, lomo, y cualquier tipo de cocktail que quisieras pedir.


Y un menú contundente con su plato de marisco, pescado, carne, postre y demás agasajos bebibles. Ese día hizo muchísimo frío, tanto que dentro de la Iglesia estuvimos cerca de dos horas porque éramos incapaces de salir fuera hasta que no terminaron de fotografiarse los novios.
Las bodas por la Iglesia últimamente me parecen sacadas de shows y lo cierto es que a mi me gustan pero si veis a éste buen hombre decirle al novio que tenía que decirle a su mujer cada día lo de "mi tesorooooo" con voz de Golum del Señor de los Anillos... hubo instantes que me costaba no parar de reír, pero en el fondo son anécdotas graciosas que luego los novios recordarán porque se verán en el vídeo de su boda mirándose y gesticulando mientras piensan si el cura se ha bebido el vino antes de tiempo.

Mi afán en esta boda era lucirme un poco ya que me había comprado un vestido que me gustaba mucho, durante dos semanas había estado buscando sin encontrar nada y de pronto y sin pensarlo encontré algo que me quedaba bien, con un precio justo y encima en una talla menor a la que acostumbro a usar, lo cual te hace sentirte estupenda. Cuando salí de mi casa con el vestido y arreglada mis tías y mi madre no paraban de echarme piropos y decirme que si no ligaba hoy ya lo tendría difícil.
Y con ese sentimiento de sentirte bella y esplendorosa aun no habiéndote arreglado en demasía, sales a la calle contoneándote y es cuando el tiempo te destroza el peinado y el viaje en coche hasta el lugar de la celebración te arruga el vestuario. Así pues cuando llegué a la comida parecía sacada de un túnel de lavado. Hice lo que pude y me compuse un poco en el baño, pero como acostumbro a decir... de donde no hay no se puede sacar. Y es que yo siempre pienso de mi que no estoy nada mal, pero si me cogiera un estilista, peluquero y maquillador profesional sería un auténtico bellezón, aunque para lo poco que me arreglo y en cinco minutos pues voy tirando.
Entonces nada mas llegar al salón le vi, un chico altísimo, rubio y de ojos claros que sobresalía por encima de los demás. Creo que me enamoré al instante pero al ir con mis padres, tías y familia al completo me daba cierto reparo el acercarme. Le observé antes de sentarnos a la mesa y me pareció ver que no iba con nadie, lo cual me alegró, pero era obvio que un chico como ese no debía estar solo. Cuando fui a pedirme mi Martini Rosso a la barra me lo encontré. Yo estaba con una prima que era de allí y le pregunté si le conocía de algo, me dijo que no pero acto seguido y tras ver mi interés ella preguntó al chico que estaba a nuestro lado. El cual nos dijo como se llamaba y que estaba soltero. Datos mas que suficientes para iniciar una conversación. Entonces me lo presentaron. Yo con mi tacón de unos 10 cms no hizo falta que tuviera que empinarme para darle dos besos y decirle algo así como "oye, cuando quieras nos echamos un bailecito". Vale, lo sé, muy cutre, muy pueblerino, pero el ambiente y el no esperar encontrarme con alguien así no me estimuló ninguna frase de película con la que conquistarle. Claro, ante aquel engendro que era yo en ese momento, el chico no pudo mas que sonreír y alejarse tímidamente, pero yo ya estaba contenta.
A lo largo de la comida fueron continuas risas a cargo de la mas cachonda de mi familia, mi tía a la que yo llamo con cariño la cabra loca. Ella es capaz de ligar con el DJ antes de empezar el baile, o de preguntarle al cura invitado también a la comida su edad porque decía parecerle muy majo y joven. O frases tales como la que cuando al servirnos el postre, que era una especie de natillas con galleta y encima una bola de helado, dijo al ver pasar a la camarera que iba poniendo chocolate blanco derretido encima del helado sin cortarse ni un pelo: "¿esto es semen verdad?" Pues si, esa es mi tía.


Durante el baile lo pasé en grande, nos divertimos mucho y aunque me crucé varias veces con mi príncipe rubio, no hubo ningún otro contacto hasta que salí fuera a ver donde estaba mi padre. Entonces me lo encontré sentado fuera del salón de baile junto al chico guapo. Mi sorpresa fue mayúscula, ambos, mi padre y el chico, en el mismo sillón sin dirigirse la palabra, simplemente descansando uno y el otro aburrido.
Yo empecé a hablar con mi padre mientras él miraba de reojo y fue entonces cuando apareció mi tía revolucionándolo todo de nuevo. Cogió al chico por banda y le sometió a un tercer grado, lo único que le faltó preguntar fue su número de teléfono y si tenía twitter. En ese momento me dio tanta vergüenza que me quedé sin saber qué hacer o decir y simplemente me la llevé de allí y pedimos otra copa.
No se qué pensaría de mi, pero al menos de mi familia creo que ya tuvo suficiente. Y terminó la velada así, sin más, yo acabé ligando con un ex pretendiente de 50 y tantos de mi otra tía que decía tener un hijo de mi edad y querer presentármelo. Con esa excusa me pidió mi teléfono varias veces y yo me limité a apremiar al camarero para que terminase de servirme mientras le veía sonreír tras los hielos.

A raiz de todo lo que pasó en la boda, esta semana me ha dado por pensar en mis reacciones frente al género masculino. Hubo alguien que me dijo que me faltaba chispa y que debería recibir clases de seducción. Comentario que tuvo sus consecuencias, sin embargo una parte de mi sabía que aunque no tenía nada de razón, lo que pasaba es que había sufrido un cambio de unos meses a esta parte. Mi forma de actuar es muy diferente a como solía ser antes, con las mujeres no me pasa pues me comporto tal cual soy ajena a ningún tipo de miedo o sin tener que pensar las cosas dos veces, pero con los hombres no me pasa. y aquella chica que con 25 años se comía el mundo y gesticulaba y hablaba como si el ligotear fuese intrínseco en ella, 5 años después está apagada y sin ganas.

Me duele que algo que tantas veces me han dicho acerca de mi forma de ser y la chispa que llevo dentro se haya ido apagando poco a poco por el sufrimiento y las puñaladas traperas al corazón. A mi que me decían que tenía mas chispa que la coca cola y que era capaz de resucitar a un muerto bailándole lo que me pusieran... ¿dónde quedó esa persona? Muchas veces me lo pregunto.
Hay días que la veo en el espejo, pero la mayoría de las veces no la encuentro. Mis amigas dicen que está ahí, que la deje salir, que necesita respirar, pero quizás yo no quiera hacerlo. Es complicado.


Pero ya se terminaron las bodas por este año, ya vuelvo a ser yo, la de la rutina de cada día, la que sin buscar nada lo encuentra. Simple y llanamente Gema, la de antes, la de ahora... la de siempre.


jueves, 14 de noviembre de 2013

¿Y si es para siempre?

Hace poco me topé con esta pregunta así de repente y de casualidad, como suceden las cosas.
¿Y si es para siempre?
Yo haciendo mis típicos chistes sin gracia pregunté si se refería a la hipoteca, pero quien lanzó esta pregunta me respondió algo que me hizo pensar y me dejó pensativa largo tiempo.

De sobra sabemos que hay multitud de cosas que no son para siempre, porque nos empeñamos en mirarlo de este modo, todo tiene un final incluso la vida misma.
A la cabeza me viene la canción de Cómplices titulada Nada es para siempre, quizás la recordaréis de años atrás cuando salía en una serie de televisión de adolescentes.


Sin embargo ese nada es para siempre hay ocasiones que puede convertirse en todo lo contrario, y por eso cuando le pregunté a Julián, que fue quien lanzó esta pregunta al vacío, y me respondió "el amor no correspondido", algo dentro de mi se estremeció.
Porque hablamos muy a la ligera sobre la fugacidad de las cosas, del tiempo, del cariño, de los acontecimientos que mas nos gustan en general, pero poco se dice de aquellos sentimientos que permanecen dentro de nosotros y es imposible borrar. ¿Y si son para siempre? Esa especie de tatuaje en el corazón que aunque con el tiempo se difumine permanece.
Sinceramente no lo se, no sabría decir cuál es la solución a algo que deseas borrar y no puedes, porque creo que sí hay cosas que duran para siempre.

Hace un par de días fui a comprarme unos zapatos para la boda que tengo este fin de semana. El hombre de la tienda que me conoce desde hace muchos años por mi anterior trabajo, me preguntó cuándo volvería a estar de nuevo cara al público diciéndome que mi sonrisa se echaba mucho de menos. Yo agradecida me quedé un ratito hablando con él y me acabó contando una bonita historia que yo desconocía, cómo conoció a su mujer.
El hombre de 84 años me relató que recordaba perfectamente el día y la hora que había conocido a la que fue su mujer. En las fiestas de un pueblo me dijo, la vi bailar y no lo hacía mal asi que pensé que sería para mi. Fuimos once meses novios y nos casamos. Me contaba que no entendía el por qué ahora la gente era novia durante tanto tiempo sin casarse, con lo bonito que era vivir esa experiencia.
Y así, hablando durante un rato largo me quedé pensando en la boda que tengo el fin de semana y en esos recuerdos que permanecen imborrables en nuestros corazones.

Me quedé pensando que a veces, muchas, tengo la sensación de hablar demasiado, de meterme donde nadie me llama y acabar teniendo una conversación con el vacío.
La gente en general se cansa de darte respuestas, de explicarte su vida y de escuchar tus consejos. Porque en el fondo los únicos consejos que se siguen la mayoría de las veces son los propios tropiezos contra las piedras. Y tan solo de repetir las caídas es cuando vas aprendiendo, pero poco mas, porque somos así de brutos y nos gusta aprender en nuestra propia piel.

Ahora cada cual que piense lo que quiere que de verdad sea para siempre y trate de retenerlo con todas sus fuerzas. Yo me quedo con mi sonrisa, algo que parece como si no tuviese demasiada importancia pero que en ocasiones te da la vida.




viernes, 8 de noviembre de 2013

Dependientes y Clientes

Esta semana me he quedado asombrada con la actitud de determinadas personas que trabajan de cara al público. Yo siempre he trabajado atendiendo a clientes y debido a ello valoro enormemente el trato que las personas recibimos cuando vamos a determinados sitios.
El martes fui a comprar al mercadona con mi madre, no iba a decir el nombre pero fue tan desagradable lo que me ocurrió que me importa un bledo darles publicidad, en este caso no muy buena.
Estábamos en la sección de pescadería, últimamente tienen mas ventas debido a la publicidad que llevan haciéndose meses atrás con lo de que el pescado viene de lonja directamente. El caso es que es cierto, antes el pescado olía peor y la pinta no es que fuera muy buena, ahora tras un lavado de imagen han recuperado clientela. La cosa es que estábamos las dos allí, en ese momento no había nadie mas, estaba atendiéndonos el pescadero en ese momento, cuando la pescadera apareció de repente con un cubo con agua y hielo para ir esparciéndolo por encima del pescado. Claro, no podía esperarse a que nos fuésemos porque parece ser que las pescadillas y boquerones necesitaban urgentemente del hielo y agua para seguir brillantes. Nos retiramos un poco para que hiciera su trabajo cuando de pronto el cubo se le escapó de las manos y todo el agua que había dentro cayó al suelo. Yo que tengo reflejos de spiderman pegué un salto y conseguí que no me llegase, pero de no haberlo hecho el pantalón se me hubiera empapado por completo. Mi madre que no tiene ya la habilidad que yo para hacer el salto de la rana, le salpicó en la pierna y fue cuando dijo: ¡¡uys, qué fría está!! Pero la pescadera con cara de malas pulgas se dio la vuelta y marchó sin decir nada. Su actitud me molestó tanto que le dije a mi madre que nos fuésemos sin terminar de comprar. El pescadero al verme la cara me preguntó qué pasaba y le contesté sin pelos en la lengua que si le parecía normal que tras lo que había hecho su compañera no hubiera ni siquiera pedido disculpas. Que a mi no me había mojado porque pegué un salto pero a mi madre si, y aunque no lo hubiera hecho al menos un perdone hubiera estado bien. Dicho esto cogí y me fui con mi madre sin decir adiós al igual que ella había hecho. Estando en las verduras de pronto viene la pescadera y acercándose a mi madre le dice: discúlpeme, no sabía que le había mojado, lo siento. Yo no dije nada, pero lo cierto es que esa actitud suya me enervó tanto que preferí callarme porque cualquier palabra que soltase no iba a ser buena precisamente.
Si, todos tenemos fallos pero si trabajas cara al público lo suyo es que te des cuenta de lo que haces antes de que tu encargado te eche la bronca, porque eso fue lo que pasó. Dio la casualidad de que cuando yo estaba diciéndole eso a su compañero, la encargada de su sección lo estaba escuchando todo, tras la reprimenda que supongo le echó, la pescadera perdió el culo para venir a disculparse, pero a mi no me sirvió de mucho, para mi ya tienen un punto negativo en su expediente.

Al día siguiente tenía pedida cita en mi centro de salud con la enfermera para que me suministrara tiras reactivas para mi glucómetro. Me cambiaron mi enfermera habitual puesto que está de baja y me pusieron una nueva que parece ser no solo ha venido a hacer una sustitución sino a cambiar todas las normas que la anterior tenía. Me pidió que debía llevarle las anotaciones de mis controles diarios a lo que yo me negué puesto que ese trabajo es de mi endocrino, no suyo. Ella alegaba que puesto que era ella quien me suministraba las tiras debía saber el número de controles diarios que me hacía para calcular el número de tiras, a lo que yo respondí con una carta de mi endocrino donde le decía lo que yo necesitaba. Aún así le llevé el aparato para que viera los controles. Se lo deposité encima de su mesa y le dije: ahí lo tiene, si le da al botoncito puede ver los controles. Y ella mirándome con mala leche y sus guantes de látex azules mientras tecleaba en el ordenador seguramente alguna nota del tipo "paciente conflictiva" no tuvo otra que decirme que ella no tenía tiempo para estar mirando los datos de mi aparato. Obviamente no sabía utilizarlo. Me parece tal atraso que tenga que llevarle un papelito a una señora cuyo trabajo no es el de saber cómo me encuentro de salud puesto que no me va a cambiar la medicación, que no pude otra cosa que ponerme de malas pulgas con ella y empezamos a discutir en plena consulta. Ella diciéndome que no tenía tiempo de hacer eso, yo respondiendo que tampoco lo tenía para estar discutiendo con ella. Al final en un ataque de ira y tras varios comentarios malintencionados suyos acabé diciendo que dejara de comer acelgas y se pasara al brócoli, a ver si así le cambiaba esa cara. Cuando terminamos de insultarnos mutuamente me dio las tiras y me largué a la administración a pedir un cambio de enfermera. Me dijeron que para ello debía cambiar de médico y que llevaba un tiempo todos los trámites. Mi doctora es genial y lo cierto es que no quiero cambiarla asi que mucho me temo que el mes que viene volveré a tener otra cita con esta señora y su cara de acelga.
Pero mi semana no acaba aquí. Estos días por las tardes me he dedicado a salir a buscar un vestido para la boda que tengo la semana que viene, si otra y ya van 7, y aquí ya si que me puse de una mala leche como para matar con la mirada. Y es que no hay cosa que mas me moleste que estar en un probador y que la dependienta me abra la cortinilla mientras estoy desnuda para preguntarme qué tal me queda. Mi estrategia en determinados comercios donde se que esto suele pasar es poner a mi madre tipo segurata ante la puerta del probador, pero lo que hace es que mientras yo me estoy probando las prendas ella se va por ahí a mirar mientras tanto alguna otra cosa que pasarme y es ese momento el que aprovecha la dependienta para meterse y verte en pelotas, que te dan ganas de decir: ¿te gusta lo que ves? ¿Quieres meterme aquí conmigo? Yo siempre les miro con cara de odio profundo y echando chispas con los ojos y les digo: estoy desnuda, ¿puedes dejar que me vista por favor? A lo que siempre responden con un "si si, perdona." Pero no perdono, no me gusta que la dependienta de turno me vea en ropa interior y con ello los clientes que en esos momentos andan por ahí porque no es que abran la cortinilla un poquito y despacio no, es que abren como si estuvieran espantando mosquitos en pleno mes de agosto, con aspavientos incluidos.

Finalmente encontré mi vestido, en un centro comercial donde la señora que me atendió no me molestó en absoluto, hizo todo lo posible por atender mis necesidades y el probador tenía un cerrojo el cual me dio seguridad. Acabé feliz de encontrar lo que quería y contenta por cómo me queda, ya solo falta lucirlo en la boda y bailar mucho con él.

Tan solo una reflexión en forma de imagen:


Como se suele decir, el cliente siempre lleva la razón, se que en ocasiones esto puede no ser cierto pero por favor, si trabajas de cara al público hazlo con respeto y siendo agradable, solo así se consigue que los clientes te respondan de la misma forma. Gracias.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Falsas Ilusiones

Poco se habla de los comienzos de una ilusión o del recorrido que ésta ha de seguir hasta convertirse en un hecho palpable. Pocos son los que se atreven a juzgarse ellos mismos tras los fracasos de esos sueños que aun pudiendo haber sido nunca fueron.
Porque es muy fácil echar la culpa a los demás sobre todo cuando todos los de tu alrededor te dan la razón, TU razón, porque normalmente no suelen preguntar la otra versión de los hechos, la del otro 50% del conflicto.
Sin embargo las ilusiones son tan etéreas que cuesta incluso hasta creérselas cuando comienzan a hacer frente a una batalla en tu interior.
En realidad si hay algo que de verdad me molesta son las falsas promesas, esas cosas que se dicen y te crees a pies juntillas porque en el fondo la ilusión domina tu razón, y siempre piensas aquello de "podría volver a intentarlo" pero cuando las historias bonitas se quedan en simples historias no pueden ponerse puntos seguidos en aquello que nace y antes de crecer ya está muriendo. Entonces es cuando la confianza comienza a debilitarse y empiezas a mirar de reojo y algunos te preguntan porqué llevas la escopeta cargada siempre y sabes que quien te conoce de verdad sabe la respuesta. No sirve de mucho juzgarse a si mismo si no se aprende de los errores cometidos, de saber que las exigencias se pagan caras y de guardar en la memoria las palabras antes de que se las lleve el viento. A diario leo eso de "lo mejor es no esperar nada" pero pienso: ¿y quién no lo hace? ¿Quién no vive esperando aunque solo sea el autobús? Siempre esperamos algo y en todo tipo de situaciones, esperar a que te cobren en la cola del supermercado, esperar tu turno en el médico para que te de una noticia, esperar a que se termine de hornear ese pastel que hiciste... esperas de reloj algunas o esperas de corazón otras. Las primeras se asumen fácilmente, las segundas cuesta digerirlas sin tener alguien a tu lado amenizándote esa espera. Quien espera desespera dicen, pero quien no espera es porque nada desea.
Y con el tiempo esa espera se hace cada vez mas larga o mas corta según se mire. Porque las ilusiones se apagan y la vida sigue. Y aparecerán otras, ilusiones digo, al igual que personas, pero no todas interesantes sino mas bien interesadas. Aprovéchate de mi, dijiste un día, como tantos otros hacen. Y si lo hubiese hecho, ¿qué ganaría? No, prefiero confiar en quien me lo demuestra día a día, porque las palabras se las lleva el viento, incluso las escritas. Las tuyas como tantas otras ahí quedaron aparcadas, y quizás aún te preguntes el por qué he perdido la fe y podría responderte, pero creo que la respuesta no está en mi, esta vez no o al menos no toda. Porque cuando conoces a alguien por primera vez y crees sentir algo, un ligero escalofrío recorre tu cuerpo, si además surgen charlas amenas pues encuentras mas motivos, pero cuando de repente de un día para otro dejas de tener noticias, dejas de saber algo para pasar a nada, entonces piensas muchas cosas, entre ellas el tan típico: ¿qué habré dicho? Pero no, ya no soy yo, mas bien es otra. Y me encantaría que hubieras tenido valor para enfrentarte a mi y decirme lo que ocurría. Luego mi imaginación portentosa, de personas como tú se engrandece cada día. Porque si hay algo que tengo yo es que voy de frente, pese a quien pese, y digo lo que siento y pienso aunque a veces haga daño. Puede ser tan malo como bueno pero es mi ser y así te lo dije.
Sin embargo todo aquel que se muestra con cara de no haber roto un plato es quien quizás hizo añicos la vajilla entera, y como yo no soy de usar mucho el pegamento pues me compro otra nueva. Que te aproveche aquello que encontraste, si es que así ha sido, puesto que todo son suposiciones mías, pero yo hoy me dediqué a hacer magdalenas de chocolate, porque si y porque soy la repera.
Y he aquí mi receta:
4 huevos (en mi caso dos pares de ovarios bien puestos)
1/2 kg de harina
aceite y leche en partes iguales (el primero de oliva y la leche según los ánimos pero mejor buena que mala)
azúcar al gusto (yo es que soy mas de sacarina)
chocolate (mucho y del bueno, porque lo que sobre con pan está de vicio)

Y así, puse todo mi amor en este postre que mañana tomaré como desayuno, pero que no te preparé nunca, no a ti, quien sabe si a algún otro, mas ya no cabe ninguna espera.


Y recuerda muy bien esas palabras que dijiste: "La convivencia es difícil, claro que sí, pero el amor mueve montañas. El cariño y la empatía facilitan mucho las cosas. Cuando te enamoras, cuando sólo piensas en hacer feliz a la otra persona, las rutinas se pueden modificar, las manías se pueden superar o verlas con cariño, como algo singular y que hace única a tu pareja."

Espero de todo corazón que esas palabras tuyas tan bonitas puedas hacerlas realidad, pero recuerda que en una relación el ir siempre con la verdad por delante vale mucho mas que todas esas promesas incumplidas.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Día de Todos los Santos

Los cementerios son lugares inquietantes. Bien es cierto que no es lo mismo ir cuando anochece y ves sombras por todos los rincones que ir cuando aún está el sol fuera.
Hoy aproveché para ir cuando el sol ya caía, no porque quisiera encontrarme con algún alma sino porque al ser fiesta me levanté tarde y no pude ir antes. Lo primero que te llama la atención cuando vas al cementerio de Talavera es que está realmente cerca de la universidad, de hecho cuando estudiaba allí recuerdo que en época de examenes y a modo de broma entre los amigos comentábamos que la universidad se había construido cerca del cementerio para una vez acabada la carrera nos llevasen allí directamente.
Esta tarde a la entrada un olor a castañas asadas nos daba la bienvenida, un tenderete de higos, nueces y castañas me sorprendía.


Se me ha hecho un poco raro ver a la gente comprar higos y nueces y mas aun verlos comer mientras estaban delante de las tumbas. Me ha dado por pensar que también podrían haberse puesto a comer pipas y a contar chistes.
Lo cierto es que no deja de ser un lugar donde predomina el respeto. Hay personas que se visten de fiesta para ir a llevar las flores y visitar las tumbas, otras sin embargo se ponen el chándal de domingo y como si fuesen de paseo mientras comentan la jornada futbolística.
Hoy no reparé en nada en concreto, no fui buscando nada que me pareciese extraño. Los cementerios grandes es lo que tienen, que te diriges hacia la tumba donde se encuentran tus familiares y lo único que ves es lo que te encuentras por el camino.


Y en ese camino hubo algo que me llamó la atención, la disposición de algunas lápidas, no todas en el mismo sentido sino que había algunas tan sumamente apretadas que no sabía muy bien cómo habrían puesto los familiares las flores. También me percaté de que algunas estaban situadas al revés que el resto, mientras todas miraban hacia un lugar determinado, en esa misma fila una se encontraba mirando para el contrario. Por curiosidad he leído qué ponía en una intentando vislumbrar algún secreto del porqué se encontraba así, pero no he visto nada raro. Y entonces en una de ellas he visto una especie de librito escrito en francés.


"Si la vie n'est qu'un passage, sur ce passage au moins semons des fleurs" En ese momento no sabía qué significaba puesto que no se demasiado francés, pero al llegar a casa he leído la traducción "Si la vida es un paso en este pasaje, por lo menos sembrar flores". Y me ha parecido una frase preciosa por todo lo que significaba y cómo unía la vida con la muerte o al menos las asociaba.
Por el camino a la lápida de mis abuelos he reparado en las tumbas más antiguas, aquellas que ya no tenían flores, estaban rotas y permanecían encerradas entre barrotes de hierro a modo de cárceles.


No se muy bien de qué año eran pero si que en mi mente he pensado el porqué antes les ponían esas rejas adornadas rodeando los ladrillos y sin embargo ahora unos grandes bloques de mármol los habían sustituido. ¿Quizás temiesen que esas almas fuesen a escapar? Quien sabe...

En los contenedores había flores marchitas y flores de plástico que no marchitan nunca, flores que posiblemente esta misma mañana habían sido retiradas para dar paso a otras nuevas. Y entonces he tenido una idea. ¿Por qué no coger esas flores que nadie quería para ponerlas en aquellas lápidas que nadie iba a visitar? No creo que nadie se molestase por tal hecho y así lo hice. Cogí un ramo semi nuevo de flores blancas y en cada tumba vacía que me encontraba por el camino fui dejando una rosa de plástico y mis mejores deseos, allá donde cada cual estuviese.
Por un momento me he sentido una especie de Robin Hood del cementerio puesto que esas flores probablemente eran de las tumbas mas acaudaladas y ahora era yo la que pasaba a depositarlas en las más pobres.
También están los mausoleos y panteones, grandes tumbas de grandes personajes que han gastado enormes fortunas. Uno de los panteones mas llamativos en todo el cementerio es el de un gitanillo. En la tumba aparece un chico junto a un perro. Tiene tantísimas flores que es difícil de leer las inscripciones y muy complicado colarse puesto que cuando se junta todo el clan para rezar, no hay quien atraviese ese panteón.
Últimamente he leído en el periódico que se va a crear un cementerio nuevo, porque ya no hay huecos suficientes, pese a tener nichos libres, que quieren hacerlo al estilo americano para no dañar tanto el paisaje, es decir, enterrando las tumbas bajo el césped. No se si los oriundos podrían acostumbrarse a eso, pero seguramente serán las nuevas generaciones quienes lo utilicen de llevarse a cabo.
Hoy mismo escuché en la televisión que últimamente los casos de donar el cuerpo a la ciencia se están viendo aumentados, ya que los costes tanto del entierro como de la incineración suelen ser demasiados altos para algunas familias y no pueden asumirlos. Se me hace extraño pensar en este tipo de cosas que parece que nunca nos van a llegar.

Y lo que mas recuerdo de este día son los olores. Os parecerá curioso pero pese a estar todo inundado de flores no me olía a primavera. Cada pasillo lleno de lápidas me recordaba a un olor diferente, en uno mi nariz me decía que olía a palomitas, en otro a humedad de casa vieja de pueblo, en los mas cercanos a la salida era inevitable el oler a castañas asadas, incluso a gominolas en aquellos donde había niños... pero no olía a flores. Me inquietaba ese hecho, cómo un lugar lleno de todo tipo de flores no era capaz de sugerirme ningún olor en concreto, quizás era por el cúmulo de ellas o simplemente porque las flores que no se abren en primavera no huelen igual.
Y el inevitable olor de los cipreses, que rodean las paredes y las puertas de entrada y salida. Estos árboles que están presentes en nuestros cementerios se consideran un símbolo de la unión entre el cielo y la tierra.
Al ciprés se le denomina "árbol de la vida" porque dura mucho tiempo y en los duros inviernos su verdor siempre resplandece ya que no pierde sus hojas. Por este motivo los cipreses representan la esperanza de la vida mas allá de la muerte. Aunque hay numerosas leyendas sobre estos árboles.

Al salir del cementerio un coche fúnebre hacía su entrada, con todos los familiares detrás tapados con pañuelos y gafas de sol que ya no hacían falta. Sus llantos se mezclaban entre las risas de los que allí habíamos acudido a venerar a nuestros fallecidos muchos años atrás. Debe ser curioso ser enterrado el mismo día que el cementerio está lleno, nunca un muerto ha debido de tener tantos espectadores.


Y así, sin más, la vida sigue, mientras unos mueren y otros siguen viviendo.




jueves, 31 de octubre de 2013

Halloween

Hace ya unos cuantos años que esta fiesta de origen celta se está acomodando en nuestro país. La vemos constantemente en el telediario donde se nos muestran imágenes de Estados Unidos donde es muy famosa por los disfraces y las decoraciones en los jardines. El denominado "Trick or Treat" o "Truco o Trato", que consiste en vestir a los mas pequeños de la casa con disfraces de vampiros, brujas o todo tipo de seres tenebrosos y pasear por las calles para ir llamando a las puertas de los vecinos y exigir caramelos, está tomando forma y en este día podemos ver por las calles a niños que vuelven del colegio con sus mochilas y las capas de vampiros o a niñas con sus sombreros de brujas. La idea consiste en que una vez ataviados con el disfraz, los niños recorran el vecindario para obtener los dulces diciendo aquello de truco o trato. En caso de que se les entreguen los dulces se habrá logrado el objetivo pero si estos no son dados, los niños pueden vengarse con cualquier truco, por ejemplo llenando de papel higiénico el jardín, echando espuma sobre la puerta o alguna otra travesura siempre que no sea vandalismo.
Hoy a pesar de que vi numerosos niños por las calles con sus vestimentas terroríficas estoy casi segura que lo que no se hace es ir llamando a las puertas de las casas, y es que aunque cada vez mas vamos adoptando costumbres de otros países, es cierto que no estamos acostumbrados a que a la hora de cenar se nos llame a la puerta para pedir caramelos. De hecho si lo hubiesen hecho esta noche se hubieran llevado una grata sorpresa, puesto que en mi casa lo único que les podría haber dado es brócoli que era lo que tenía para cenar. Sin embargo si que nos gusta sentir el ambiente y para ello decoramos nuestras casas, vaciamos calabazas y pintamos fantasmas en las ventanas. En mi casa lo único que hago es dejar de limpiar durante un mes el polvo y así para estas fechas las telarañas se hacen visibles.
Mi amiga Sonia decora calabazas y las pone a la entrada de su casa. Hoy le he pedido una foto de sus obras de arte y he elegido esta porque me ha parecido muy buena.


Cuando llegan estos días ves en los supermercados un montón de calabazas a las cuales se les pegan ojos y bocas y cuyo precio es mayor que el habitual. Esto me ha dado que pensar sobre cuál sería el origen del uso de las calabazas en esta fiesta e investigando un poco por la red me ha llevado a una leyenda, la de "Jack el Tacaño".
Una de las versiones de esta leyenda dice que Jack era un granjero que se dedicaba a robar en aldeas. Un día Jack estaba siendo perseguido por varias personas a quienes había robado cuando al subir al monte se encontró con el diablo. Éste le dijo que había llegado el momento de su muerte pero Jack le tentó diciéndole que todas las personas que le perseguían eran fieles a Dios y que los castigase por ello. Le dijo que puesto que podía convertirse en cualquier objeto, podría hacerse pasar por una moneda y así cuando los aldeanos vinieran a cobrarse lo que les había robado él les pagaría con la moneda y cuando ésta desapareciese se culparían entre ellos pensando que se estaban robando entre sí. El diablo accedió y se convirtió en una moneda de plata, la cual fue guardada en el saco de Jack junto al resto de bienes robados, entre ellos una cruz, que privó al diablo de sus poderes. Entonces Jack sabiendo que había logrado su objetivo, propuso al diablo soltarlo siempre que accediera a no llevarse su alma jamás. Cuando pasado un tiempo Jack muere, su alma no podía entrar en el cielo debido a los pecados cometidos a lo largo de su vida y tampoco en el infierno puesto que tenía un trato con el diablo, por tanto Jack que no tenía donde ir se preguntaba qué hacer con su alma errante. El diablo a modo de burla le arrojó una brasa para que pudiera caminar con algo de luz. Entonces Jack cogió un nabo, que era su comida favorita, lo vació por dentro y puso la brasa llevándolo consigo a modo de farol hasta poder encontrar un lugar donde descansar eternamente.
En Irlanda y Gran Bretaña existía la tradición de tallar faroles sobre vegetales, especialmente nabos y remolachas que posteriormente se colocaban a la entrada de las casas para evitar los malos espíritus. Sin embargo en EEUU y Canadá donde se arraigó esta tradición, no existían plantaciones de estos vegetales pero si había un exceso de calabazas, por lo que fueron los americanos los que decidieron cambiar esta hortaliza en la cual se dibujaban caras monstruosas que se asemejaban a las de Jack.

En cada localidad siempre hay alguna leyenda de miedo que nos pone los pelos de punta, donde yo vivo también hay una que me llamó la atención y es que además está situada en mi calle. Esta noche para contaros dicha leyenda he decidido salir cámara en mano a hacer unas fotos al lugar para ambientar estas letras, y lo mas curioso que me ha pasado, a parte de toparme nada mas salir por la puerta a un heavy disfrazado, es encontrarme a un esqueleto dentro de un coche. Y nadie ha reparado en él ya que no es fácilmente visible, pero no se por qué he mirado y pensando que era una persona me he asomado dentro del coche y era un esqueleto el cual estaba con su cinturón de seguridad puesto. Si, la gente es muy graciosa.


La leyenda dice que en los años 80 había una discoteca llamada Androides, situada en un cruce de calles denominado popularmente cuatro caminos. Sobre ese local se contaban sucesos extraños, vasos que se estallaban sin nadie tocarlos, baldosines de las paredes del cuarto de baño de los cuales brotaban chorros de sangre, incluso hubo alguien que contó que durante una nochevieja hubo un apagón al cual sucedió un frío intenso en todo el local que hizo que las copas se congelaran en las manos de la gente en cuestión de segundos. Pero la historia mas terrorífica que se conoce y que según muchos fue la causa del cierre de la discoteca, es la que se cuenta sucedió una noche de sábado bien entrado el invierno. Esa noche el protagonista de la historia se dirigía en su moto hacia la discoteca para tomar algo cuando de pronto un fuerte aguacero comenzó a caer. Puesto que estaba cerca aparcó su moto y bajo una cornisa ató con su cadena la moto al poste de una señal de tráfico. De repente un escalofrío recorrió su cuerpo y al mirar atrás la sombra de una joven, vestida con una blusa de seda blanca le observaba. La chica estaba totalmente calada, el agua le caía sobre su pelo rubio hacia sus hombros y el rimel de sus ojos sobre su cara. Pablo, que así se llamaba el chico, se puso de pie y viendo que la chica estaba temblando le puso su chaqueta de cuero sobre los hombros. Le sugirió llevarla a casa pero ella se negó y decidió invitarla a entrar en la discoteca a lo que ella aceptó con una leve sonrisa. Una vez dentro conversaron durante horas y ya bien entrada la madrugada Pablo cogió su moto y la llevó a su domicilio. En la puerta ella le dio un beso en la mejilla y quiso entregarle su chaqueta, a lo que él dijo que no se preocupase y que al día siguiente regresaría a por ella con la excusa de volver a verla.
Dicho y hecho, al día siguiente Pablo muy ilusionado por verla de nuevo se acercó con su moto a casa de la muchacha. Tras llamar varias veces, una mujer de unos 50 años abrió la puerta y preguntó por la chica. La mujer atónita le contestó que no debería hacer bromas sobre la muerte de un ser querido y cerró la puerta. Él sin saber cómo reaccionar volvió a llamar y cuando la mujer abrió de nuevo le dijo que no sabía a qué se refería, entonces al ver la cara del chico y que parecía decir la verdad, la mujer le comentó que esa chica a la que él hacía referencia era su hija, la cual había muerto hacía tres años en un accidente de moto. El chico no creía nada de lo que esa mujer contaba y pensaba que era una broma macabra, entonces la mujer para que cesara en su insistencia decidió acompañar al chico al cementerio para que viera que era cierto. Una vez allí, al aproximarse a la tumba de su hija, la madre descubrió que sobre la misma se encontraba una chaqueta de cuero, la misma que el chico le había prestado la noche anterior.

La leyenda dice que el chico tuvo que recibir tratamiento psiquiátrico y que esta historia salió publicada en la prensa local.
Se dice que en las noches de lluvia intensa algunos motoristas al parar en el semáforo de cuatro caminos creen ver a una joven vestida de seda que calada hasta los huesos se esconde entre los bancos de una plaza situada cerca de esa misma calle y que precisamente queda a escasos metros de donde yo vivo.


¿Realidad o ficción? Las leyendas como todos sabemos leyendas son, pero si que es cierto que mientras caminaba esta noche por la calle para ir a hacer la foto y recordaba la leyenda, un ligero escalofrío me ha recorrido el cuerpo y no he podido evitar mirar hacia la plaza. No he visto nada, pero he tenido la impresión de que no iba caminando sola de vuelta hacia mi casa...

domingo, 27 de octubre de 2013

Speed Dating

Este fin de semana me propuse hacer algo diferente. Llevo mucho tiempo viendo numerosas películas en las que aparecen una serie de eventos para conocer gente de una forma muy curiosa, el denominado Speed Dating. Consiste en unas citas rápidas de 7 minutos en las cuales vas conociendo personas que se sientan en una pequeña mesa y tras un brevísimo diálogo entre ambos debes decidir si te gusta o no.
Llevaba mirándolo un tiempo para encontrar una web fiable para ir acompañada de una amiga. Lo primero que encontré por internet era un detalle que me llamó la atención y es un poco la "discriminación" con la que se trata a hombres y mujeres en este tema. Los precios de estos eventos oscilan entre los 20 y los 25€ para ellos y en el caso de mujeres te dan la opción del 2 x 1 para ir acompañada de alguna amiga. Obviamente lo haces, puesto que te sale a mitad de precio y encima te pasas unas risas comentando lo sucedido.
Coincidió que este fin de semana mi amiga y yo no teníamos planes y había un evento en el que podíamos encajar. Suelen dividirse por edades. Al que nos apuntamos iba de 30 a 40 años. Yo hubiera preferido algo menos ya que lo primero que piensas es que se te van a presentar un montón de casi cuarentones divorciados y tú con 30 añitos como que no encajas mucho, pero lo cierto es que para reír siempre es buen momento. Y eso hice. Cogí un pequeño bolso de viaje y el viernes por la mañana me dirigí a Madrid a pasar el día. El speed dating era a las 9 de la noche. Nos mandaron un email el día anterior para confirmarnos la velada y que fuésemos puntuales.
Lo cierto es que mi viernes fue un día muy movido, quedar con una amiga nada mas llegar a la capital, luego ir a casa de unos amigos a comer un arrós amb costra delicioso, tomar café en una cita a ciegas y por la tarde una hora para arreglarme e ir corriendo al sitio de las citas con mi amiga.
No me dio tiempo a pensar en nada, a crearme una estrategia sobre qué debía preguntar o cómo debía mostrarme, pensé que lo mejor sería hacerlo sobre la marcha y según le viese la cara a los participantes del evento pues actuar. El local está bastante bien situado, en una de las plazas mas famosas de la capital y cerca de zonas de marcha.


Me quedé con mi amiga durante un rato en la puerta viendo pasar a los supuestos "pretendientes" para hacernos una idea del percal que tendríamos una vez dentro. También vimos chicas que iban solas y estaban esperando a que llegase la hora para entrar. Nos habían indicado en el mail que los chicos debían quedarse en la barra del bar y las chicas teníamos que entrar hasta el fondo de la sala. Y así hicimos. Eran las nueve de la noche y mi amiga y yo éramos las únicas chicas que estábamos allí. Mas tarde empezaron a llegar poco a poco. Me llamó la atención que no nos pidieran el DNI ni nada, quizás eso fue algo que eché de menos porque debido a esa falta de control cualquiera podría mentir y atribuirse una edad que no era la del evento.
Al entrar me fijé en la decoración, varias fotografías simulando cuadros todos ellos de Da Vinci, destacando el de la Gioconda que hace referencia al nombre del lugar. Una sala tenue con pequeñas mesas, en todas ellas una vela y un número. El organizador nos informó que las chicas podíamos elegir el sitio y eran ellos los que iban rotando. Nos dio una carpetilla con nuestro pseudónimo, en ella había una pegatina que debíamos colocarnos en la ropa y una tarjeta donde podíamos anotar las características, el nombre y sobre todo si nos gustaba o no.


No se por qué elegí el 8, mi número favorito siempre ha sido el 5 pero quizás por la posición de la mesa o por lo que fuese, escogí ese número, justo delante de mi amiga que tenía el 7. Los primeros instantes estás nerviosa, no sabes qué vas a decir o preguntar, incluso a quién vas a encontrar, pero estaba claro que había ido a pasarme un rato agradable y el resto ya se iría viendo.
Entonces fueron pasando los chicos, sin un orden establecido, cada cual escogía a su "víctima" y empezaba el juego. Yo creo que tuve suerte. El primer chico que se sentó conmigo parecía muy agradable, mi primera impresión fue bastante grata, de hecho yo le preguntaba y él hablaba por los codos. La diferencia de edad también era importante, algo mas de 7 años, historias pasadas muy diferentes, demasiado serio o formal quizás, pero varios puntos a su favor, inteligente y con un gusto por la lectura y la cultura en general que para mi es difícil de encontrar. Aficiones tales como ir al teatro un fin de semana, visitar un museo, leer... esas que hoy en día tanto escasean entre los jóvenes. Tomé nota de muchas cosas en mi mente, también me llamó la atención que me hablase de una relación pasada. De hecho me impactó tanto que tuve que preguntarle cuánto tiempo hacía que lo habían dejado y para mi sorpresa esos escasos tres meses me inquietaron. Me da miedo que algo no esté lo suficientemente curado la verdad, mas que nada porque yo he tardado mucho tiempo y aun así hay cosas que aun se me resisten. Pero él parecía tenerlo muy claro. Hablamos de forma tranquila, estábamos a gusto y relajados, fue curioso. También me llamó la atención el que llevase una coca cola como bebida y no una cerveza como la mayoría de los participantes. Y de repente vi acercarse al organizador para hacer el "Gong" que nos obligaba a cambiar de pareja.


Y así le vi alejarse hacia otra mesa, anoté rápidamente en la cartulina lo que me había parecido y recibí al siguiente participante, un chico altísimo y muy simpático. Tenía algo interesante, quizás coincidíamos en los deportes, él era catalán y yo al ser culé pues me llamó la atención. Su 1,93 de estatura me decían que tendría que ver algo con el baloncesto, como así era.
Uno tras otro fueron pasando hasta un total de 11 chicos para 9 chicas. La verdad es que de todos se saca algo, quizás yo fui demasiado radical a la hora de seleccionar, había un chico con un brazo tatuado, no pude evitar fijarme y preguntarle. Me parecieron letras extrañas y le dije ¿eso es árabe? y su respuesta me conmocionó: es élfico. Claro, al oír eso me quedé pensando... ¿me estás diciendo que te has tatuado los nombres de toda tu familia en el idioma del señor de los anillos o qué? Lo cierto es que no me gustan los tatuajes en una persona, ni los pendientes, ni la barba, no soy de "malotes", nunca lo he sido y eso no creo que cambie mucho. Tampoco me gustó el que yo preguntase algo y el chico me diera mil vueltas sin contarme la verdad, si empiezas mintiendo a la simple pregunta de cuántos años tienes mal vamos. Hubo otro que nada mas sentarse no supe ni qué decirle, su forma de situarse y una mirada altiva desafiante me dejó impactada, la chulería tampoco va conmigo. Con ese estuve a punto de levantarme a dar yo misma al Gong porque los 7 minutos se me hicieron eternos. También me tocó otro que parecía el Justin Bieber versión gallega. Reconozco que hubo determinadas situaciones que sonreí muchísimo. También hubo otro que cuando se sentó a mi mesa lo primero que me dijo fue: "no te pienses que por llevar una cerveza en la mano me gusta beber..." Yo no pienso nada, le dije, cada cual ha elegido la bebida que quiere o mas le gusta. El último fue el más gracioso, nada mas sentarse me pareció como si pudiera ser mi padre, bajito, calvo, con gafitas y según él era funcionario. Tenía 41 y había ido de relleno, porque el organizador le avisó y no tenía ningún plan para ese viernes. De hecho me contó que ya había ido tres veces y que en ninguna había logrado encontrar ninguna chica, lo tenía demasiado asumido.
Tras casi dos horas de estar allí, terminé de anotar todo en la tarjeta y no me di cuenta que el organizador las estaba pidiendo para saber lo que habíamos elegido. Entonces me percaté del fallo que había cometido. No había puesto si o no, sino una serie de anotaciones rápidas para acordarme de los chicos y se me había olvidado lo importante. Esto implicaba que en medio minuto tenía que recordar todo e ir poniendo si o no en función de mis sensaciones y anotaciones. Me excedí en los si, pero supongo que daría igual, no creía que ninguno de ellos me diera su voto positivo osea que las coincidencias serían pocas.


Cuando estábamos recogiendo se me acercó el primer chico y estuvimos comentando un poco cómo había ido. Entonces sonreí y le pregunté ¿Te gusta el brócoli? no se muy bien la cara que puso pero me respondió que no era de sus favoritos pero que lo comía a veces. Me gustó su sonrisa y le dije: seguro que esta pregunta  no te la ha hecho nadie.
Finalmente el organizador nos comentó que ya tenía todas las tarjetas, al día siguiente cada uno tendríamos un email con las coincidencias y en tal caso nos pasarían a ambos la dirección de correo electrónico de cada uno y nos podríamos poner en contacto.
Sin embargo rompimos las normas. Cuando terminó el evento teníamos hambre, la idea de mi amiga y mia era quedar con otra amiga para ir a cenar y tomar algo, sin embargo un grupo de chicos nos dijo que si nos apetecía ir a cenar y decidimos que quizás no fuese mala idea. Yo no lo vi muy bien, me gusta respetar las normas y mantener esa tensión o espera, pero tampoco podría suceder nada malo. Asi que un grupo de los que allí estábamos nos separamos y fuimos a cenar a una terraza. No se muy bien cómo yo acabé lejos de mi amiga y cerca del primer chico con el que tuve la cita. Casualidades. También mi otra amiga que llegó mas tarde se sentó a mi lado. La cena transcurrió bien, hablamos de todo un poco y como me dijo el chico, en estos casos se podía conocer mas a las personas que no en las citas de 7 minutos. Tocamos diversos temas, mas serios o mas graciosos. Yo no quise darme mucho a conocer puesto que yo miraba al chico y le veía serio, súper educado cogiendo el tenedor y cuchillo para comerse la tosta de carne que pidió y yo ahí dando bocados y cogiéndola con la mano. La noche y el día vamos. En un par de comentarios se lo dije, que parecíamos muy diferentes. Sin embargo hubo algo que me gustó, me comentó que iba un poco nervioso y que cuando se sentó conmigo se sintió relajado y cómodo, como si me conociera o me pudiera contar cualquier cosa, que le inspiraba confianza. Eso para mi significó mucho la verdad.
A lo largo de la cena surgieron bromas, comentarios, amistades y enemistades, todo sea dicho. Porque el que no había soportado en las citas lo tenía justo enfrente y entre nosotros no es que hubiera cariño precisamente. El de baloncesto propuso la opción de crear un grupo de whatsapp para ponernos en contacto y hacernos amigos. Él había llegado hacía poco a la capital y quería conocer gente para salir a tomar algo, yo no quería dar mi teléfono. Todos los que allí había no tenían por qué saber mi teléfono si yo no los había elegido y además se estaba rompiendo lo bonito de toda esta historia, darnos los teléfonos antes de saber cuáles habían sido los resultados finales. Terminé accediendo y dándole mi teléfono para que me metiese en el grupo. Al finalizar la cena algunos decidieron marcharse a casa y otros quisimos continuar con la fiesta saliendo a bailar y tomar una copa.
Recuerdo que cuando nos despedimos me dio pena que algunos no se viniesen con nosotros pero tampoco quería convencer a nadie a quien apenas conocía. Nos dimos dos besos y cuando nos disponíamos a marchar hacia la discoteca recuerdo que miré al chico que tuve a mi lado durante la cena y él me devolvió la mirada, eso me gustó. No lo notó nadie, de hecho no se si él mismo lo hizo adrede o simplemente coincidió que estaba mirando hacia donde yo lo hacía, pero mi sonrisa tímida decía algo así como "me ha encantado conocerte". Y esa última mirada era de las que se te quedan grabadas en los finales de las películas, algo parecido. Quizás solo por mi parte dada mi imaginación constante, pero fue algo que me gustó mucho.
El resto de la noche transcurrió de forma muy divertida. Estuve bailando bastante, de hecho el chico venezolano del evento me agarró por banda y nos marcamos unos buenos meneos en cuanto a salsa se refiere. Si, me gusta bailar y hacía mucho que no iba a una discoteca a mover el cuerpecito.
Durante el tiempo en que mi amiga y yo bailábamos y el resto de chicos nos acompañaban, hubo una chica que se separó del grupo junto con otro chico algo mas joven. Ellos se habían sentado cerca durante la cena y supongo que habrían coincidido, tanto que en escasas 4 canciones ya se estaban comiendo con los ojos y posteriormente con la boca. Nos quedamos un poco sorprendidos, yo no mucho pero si que es cierto que yo no creo que hubiera hecho nada parecido. Esa fue la sorpresa de la noche y la que nos dejó flipando colorines. Casi de madrugada decidimos marcharnos para casa, cogimos un taxi y tras una despedida rápida con los chicos que quedaban nos fuimos. Esa noche me costó bastante dormir, había muchas cosas en las que debía pensar y tomar nota.
A la mañana siguiente recogimos todo y regresamos para Talavera, durante todo el camino estuve durmiendo puesto que no había pegado ojo y apenas comenté nada con mi amiga sobre lo sucedido. Cuando recibiésemos los emails confirmándonos con quién habíamos coincidido nos pondríamos en contacto. Y así fue. Apenas unas horas mas tarde ya teníamos en nuestro correo un email diciendo quién era la persona que había coincidido con nosotros y nos daba su dirección de correo electrónico.
Para mi sorpresa sólo había tenido una coincidencia, y era con el primer chico de la velada, el último con el que hablé y el que estuvo a mi lado en la cena. La verdad es que no me lo esperaba, yo creo que no soy una persona que llame la atención y mucha gente me dice que mi personalidad asusta un poco, mas que nada por tener las cosas claras y parecer muy fuerte. Incluso hasta mis propios amigos me lo han dicho, pero a mi no me importa demasiado.
Sinceramente y tras haberlos conocido un poco mas durante la cena, no les diría que si a todos. De hecho los que acabaron juntos esa noche no se habían votado y sin embargo ahí estaban.
A veces las primeras impresiones fallan pero en otras no tanto y yo estoy ahí, que ni una cosa ni otra, me muestro tal cual soy desde el inicio pero que según me vas descubriendo puedes encontrar mucho mas.
Ahora quedaba lo complicado, ¿qué hacer? Anoche tras pensar un rato decidí escribir a mi única coincidencia. Tenía su teléfono pero prefería seguir las normas del evento y escribirle un email. En él le contaba un poco lo que me había parecido, también algo mas de mi y pequeñas impresiones. Le decía que suponía que tras la cena quizás no quisiera saber mas de mi puesto que éramos muy diferentes pero que me había atrevido a escribirle porque me apetecía y rara vez no me atrevo a hacer algo que no tenga ganas de hacer. Y entonces esta mañana estábamos comentando en el grupo de whatsapp un poco todo cuando de repente he recibido su llamada. Y me he puesto tan sumamente nerviosa que no sabía a veces ni qué decir, pero con él es fácil, habla mucho y te cuenta su vida en un momento, aunque creo que hemos hablado cerca de hora y media. Ahora es cuando os digo que este evento ha sido algo especial, lo que pretendía ser algo que contar por aquí y pasar unas risas con una amiga, ha tomado otro cariz y hasta os puedo decir que me ha ilusionado un poco. He conocido a chicos muy simpáticos y majetes y me ha gustado. Creo que es una forma muy buena de hacer amistades, tanto entre ellos como entre las chicas y bien es cierto que nunca esperas encontrar a nadie, pero quién te dice que quizás no puedas encontrarlo.
Lo cierto es que tras la llamada de esta mañana cuando he colgado aún seguía sonriendo y al sentarme a la mesa mi madre muy intrigada por esa sonrisa mía me ha preguntado con quién había hablado que tenía cara de tonta... ¡No te metas mamá! y acto seguido me he puesto a comer.

Si, hay que atreverse a hacer cosas diferentes en la vida, a mostrarse tal cual eres sin miedo a nada, pero sobre todo a gustarse a uno mismo pese a las circunstancias que te envuelven. Y quién sabe lo que puede ir surgiendo ¿no?

jueves, 17 de octubre de 2013

Castigo, Olvido y Consuelo

¿No os sucede que hay determinados momentos en que una película, una canción o un libro os marcan parte de vuestra vida? 
Soy de las que piensa que nuestro presente tiene que ver con todo lo que ha tenido lugar en nuestro pasado, con esos hechos que nos han ido convirtiendo en lo que hoy somos. 
Con el tiempo y las experiencias te das cuenta que cada minuto que inviertes en hacer algo es tremendamente valioso, y por ello escoges tus actividades con sumo cuidado, eliges las personas de las que quieres rodearte y disfrutas de aquello que te hace sonreír al máximo. 
Por eso ya apenas escucho las canciones que antes tanto me gustaban y me hacían pensar, he dejado de ver películas románticas que elevan mi imaginación al cubo y acaban fastidiando mi día a la séptima potencia y entre mi biblioteca son sólo unos cuantos los elegidos que permito alojarse para acumular polvo y vivencias con el paso de los días. 
Sin embargo y pese a alejar de mi determinadas cosas, en ocasiones el destino se hace imprevisible y te aborda con sucesos que no te esperas. Uno de ellos fue "conocer" al escritor de un libro que ha marcado un antes y un después en mi inestabilidad sentimental. 

Supe de la existencia de su libro hace unos cuantos meses, sin embargo me resistí a leerlo por miedo, miedo a que esas palabras o esa historia pudiera hacerme sensible y reencontrarme con sentimientos que poco a poco he ido aplacando.
Y de repente un día me topé con su autor. Yo lo llevo siguiendo durante mucho tiempo en las redes sociales, me gustan sus palabras, sus artículos de prensa y quizás por saber cómo es su forma de escribir me resistía a leer su novela. Pero un comentario encendió esa pequeña chispa que provoca que te atrevas a hablar y a compartir palabras. Son muchos sus seguidores y no se muy bien el por qué él decidió seguirme a mi, pero quizás esas pequeñas frases de apenas 140 caracteres me dieron el empuje que necesitaba para comprar el libro. Y así lo hice. Lo pedí a una librería por internet y al día siguiente lo tenía en casa.
Aparentemente sus tapas no dicen nada, recuerdo que comentándolo con una amiga me dijo que parecía un manual universitario y que de estar entre un montón de libros quizás no llamase la atención, pero así es él, un autor que dice no vender por la portada. 
Y poco a poco me fui adentrando en sus letras, en lo que para mi era un conjunto de sentimientos enfrentados. Comencé llorando, sus primeras páginas me trajeron recuerdos que se acercaban tanto a mi propia historia que no pude evitarlo. Aun así no cerré el libro y decidí seguir leyendo, porque a veces uno se hace fuerte enfrentándose a sus propios miedos y recuerdos pasados. 
Son tantas las palabras que encierran esas escasas 73 páginas, tantos los sentimientos allí expuestos que en ocasiones has de leer hasta dos o tres veces el mismo párrafo para encontrarle un sentido, porque así es él, el que todo lo lía para dar un significado opuesto a lo que parece claro. Porque cuando te sientes triste leyendo alguna de sus frases, él le da un giro de 180 grados para hacerte sonreír o al menos quedarte pensando en lo que ha dicho, haciéndote olvidar ese motivo que te provoca hacer "pucheritos". 
  
Hay personas que te regalan su alma en lo que escriben, creo que él es una de ellas. Una historia que te conmueve desde el inicio hasta el final. Quizás yo estoy muy acostumbrada a sus frases, a sus letras pero en cada página notas como esos sentimientos tan bien descritos se hacen tuyos.
¿Quién no ha pasado por una ruptura sentimental? Él la aborda con una historia mágica en la que poco a poco te vas adentrando y conociendo los personajes. Pero de fondo queda la parte en la que toda historia se divide cuando acaba y que él rompe en tres, castigo, olvido y consuelo.
A todos nos es fácil identificarnos con cada una de estas etapas, alguna vez he hablado de ello, sobre la rabia que se siente al inicio, cuando te repites una y otra vez esos momentos vividos que dieron origen a lo que mas tarde sucedió, y no puedes otra cosa que castigarte por haber cometido tantos errores. 
Pero como él bien dice... "cada cosa que se hace le roba el protagonismo a otra que fue posible". Quizás no sabemos cuáles serían las mejores de todas esas posibles que tenemos, pero bien el destino o el empeño hacen que tan sólo una se lleve a cabo. El resultado final solo se ve cuando pasa el tiempo. 

Hay una frase de este libro que se me quedó grabada a fuego, y decía algo así como que una relación acaba en el momento de empezar a conocernos, y ahora lo veo muy cierto. 
Piensas cómo al principio todo son coincidencias, los me gusta hacer esto o aquello siempre aparecen de forma espontánea, porque claro... ¿cómo vas a hablar de lo eterno? Eso se hace con el tiempo, el mismo que ha de pasar cuando a una relación no le encuentras ya el sentido de su existencia, de su seguir siendo. 

Durante el olvido y consuelo muchas son las frases pensadas, muchas de ellas en mitad de la noche cuando sobresaltada despiertas y te das cuenta que ya no hay nadie. Noches de insomnio que nos provocan cansancio a la mañana siguiente y sin embargo nunca acabas de rematar. Son muchos los sinsabores que tratas de ocultar tras el primer café de la mañana y los chocolates a lo largo del día. 
Vas dejando pasar ese tiempo poco a poco, engañándolo con tardes ocupadas y quehaceres eternos. Y así, un día piensas que quizás hay algo que nunca se olvide, que siempre permanece, pero ya no importa, al menos no tanto. 

Y hoy precisamente mientras he salido a hacer unas fotos al caer la tarde, un recuerdo me ha llamado, literalmente hablando, porque lo que he recibido ha sido una llamada de alguien que ha formado parte de mi pasado. Y entonces tu continuidad se ve alterada por unas palabras, por el simple hecho de oír un nombre, pero ahora es diferente. Ya no hay lágrimas por medio, solo un triste recuerdo que es difícil de borrar pero que te ha hecho ser la persona que eres. 


Y por todo ello, quiero dedicar estas humildes palabras al escritor de esta novela que me ha dado mucho y que recomiendo fervientemente. No puedo decir nada más ni nada menos sobre esta historia, simplemente que todo aquel que la lea disfrute y tenga en cuenta esas frases que luego sirven para dar grandes consejos. 

                                                                     Gracias L.K.

jueves, 3 de octubre de 2013

Desde mi ventana

Esta mañana cuando estaba esperando en el banco que me tocase mi turno, me ha pasado algo curioso. De repente un chico ha entrado con la camiseta del Real Madrid y el 7 de Ronaldo a la espalda. Todo era mas o menos normal hasta que se ha saltado la cola y en mitad de la sucursal ha soltado un "Hala Madrid", le ha dicho algo al cajero y se ha ido. Yo le conozco porque le veo pasar muchas veces por mi calle, pero nunca me hubiera imaginado tal cosa.
Cuando he terminado las gestiones he ido a comprar el pan al supermercado. Todo normal, algún cotilleo que otro aparte, me he dirigido a pagar a la caja y entonces me ha sucedido algo muy gracioso. Delante de mi había un hombre de unos 70 años que llevaba una cesta llena de cosas, luego iba yo y detrás de mi una mujer con un buen escote. Entonces el señor se ha dirigido a la mujer situada a mi espalda y le ha dicho, si quiere puede pasar, que lleva poco... yo inmediatamente he pensado "si, sólo lleva un par de melones". Obviamente ambos deberían haberme pedido permiso puesto que yo iba delante, pero no, ha pasado sin mas. Y en lugar de enervarme como perfectamente podría haber hecho, me he reído y he pensado en aquello de "dos tetas tiran mas que dos carretas" y me he mirado mi triste escote pensando en que quizás el próximo día debería meterme un par de melocotones a ver si así...

Esta tarde ha comenzado a llover, no me apetecía nada salir y lo cierto es que tampoco tenía ningún plan. Me he dedicado durante un buen rato a mirar por la ventana mi calle. Y mientras miraba he descubierto pequeños detalles.
A las 20:08 se encienden las farolas, cada una de ellas tiene dos bombillas grandotas pero sólo se enciende una. Para ahorrar supongo, aunque si esto lo hacen así, no se por qué las diseñaron dobles y no simples.
Cuando llueve se forma un alboroto generalizado, sean cuatro gotas o el diluvio universal.
Por las aceras están los que sacan los paraguas y forman un atasco por el cual es difícil de penetrar. Luego los que no llevan paraguas y caminan pegados a la parte de la acera protegida por los salientes de las casas para evitar mojarse demasiado. Aquellos que tratan de refugiarse en los comercios mas cercanos hasta que escampe un poco y no paran de mirar su reloj pensando cuánto tiempo tardará.
Mientras miraba por la ventana me he reído al ver al mismo chico que esta mañana ha entrado en el banco con la camiseta del Madrid, entrar en la droguería que hay frente a mi casa. Vestía un pantalón vaquero y una camisa blanca con una corbata negra. Me ha sorprendido verle tan elegante y no con su camiseta del Madrid habitual. Me he quedado mirando fijamente, pero mis ojos no llegaban a vislumbrar lo que dentro del comercio estaba pasando. Sin embargo dos minutos escasos después, el mismo chico ha salido del lugar sin ninguna compra en la mano y con la camisa desabrochada y la corbata a un lado. Debajo llevaba su camiseta de Ronaldo. Me ha hecho tanta gracia que me he imaginado la historia de lo que había sucedido ahí dentro. Me he imaginado al chico pasar a la droguería tan formal y una vez allí, abrirse la camisa en plan Clark Kent, sacar al Ronaldo que lleva dentro y decir la misma frase que esta mañana, pero en lugar de salir volando como Superman, ha salido tan normal, con sus andares extraños.
Desde mi ventana he visto como un abuelo que paseaba a su nieto le daba su paraguas al niño puesto que el carricoche no llevaba cubierta, y el pequeño con su manita lo agarraba fuerte evitando así mojarse mientras que el abuelo sufría las inclemencias del tiempo.
Parejas que compartían el mismo paraguas abrazadas fuertemente. Un chico que iba acompañado por dos chicas y les ha cedido su paraguas a ellas mientras él salía corriendo a refugiarse bajo un saliente.
Un grupo de niñas pijas cuyos paraguas iban a juego con sus botas de agua y las carcasas de sus móviles última generación.

Y entonces un trueno lo calla todo. El ruido de los coches, el jaleo de la gente que corre presurosa para llegar a casa... pero a ellos no los calla. Una pareja se está despidiendo frente al portal. Ella mira hacia todas partes temiendo que alguien los vea, él la mira a ella.
Sigue lloviendo y llevan un solo paraguas. Es tarde y han de despedirse. Un beso. Ella se marcha corriendo y él se queda mirándola hasta verla subir las escaleras.
Me recuerda a la escena de Gene Kelly solo que el chico no lleva ni sombrero ni cuando se ha ido ha cantado, pero algo tiene esta lluvia que me ha hecho sonreír. Quizás el verla en casa calentita y tras los cristales, quizás.


Disfrutad de estos días de lluvia intensa y de cuando en cuando cerrad el paraguas sintiendo como la lluvia cae mientras en vuestro interior os sale el cantante que todos llevamos dentro.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Mi impresora y yo

Para mi cumpleaños me regalaron una impresora. Lo cierto es que he tardado casi 15 días en sacarla de la caja porque realmente no me hacía ninguna falta, pero llega un momento en que piensas que deberías conectarla, y es ahí cuando empieza mi odisea informática.
Bien es cierto que no soy una gran entendida en chismes tecnológicos, pero quiero pensar que no soy demasiado torpe y es por esto que hace una semana me dije que debía empezar a usarla, mas que nada por si acaso no funciona que no se me pase el periodo de garantía. 
Lo primero fue entender las instrucciones, porque vienen en todos los idiomas habidos y por haber menos en el español. Supuse que no sería tan complicado enchufarla al ordenador y ponerla en marcha... bien, me equivoqué. El primer problema que me surgió fue el cable de conexión al ordenador. La impresora lleva wifi y pensé que podría comenzar a usarla sin cables, pero no, resultó que para ponerla en marcha por primera vez había que ponerle el dichoso cable. 
Cuando encontré donde meterlo, es una impresora cuyos agujeros están bastante bien ocultos, intenté poner el cable y no había manera. Lo probé una y otra vez pero nada. Pensé que sería cuestión del cable, que como era de mi vieja impresora seguramente para ésta no valdría. Al día siguiente decidí ir a comprar uno nuevo fijándome muy bien cómo era el agujero al cual iba el cable. 
Al llegar a la tienda de informática y sacar el cable de mi bolso, me percaté de que el dichoso cable tenía dos extremos, así pues había estado metiendo la parte del usb que va al ordenador a la impresora y no había pensado que había otro extremo, di por supuesto que ambas puntas del cable serían iguales. 
Claro, ya en plena tienda y con el chico delante de mi esperando que le pidiese algo yo intenté no parecer demasiado tonta y le pedí un cable para impresora, le comenté que tenía uno pero que no me servía. 
El chico me miró raro y me dijo que era un cable universal, que el extremo usb era el que se conectaba al puerto del ordenador y el otro extremo cuadradito iba a la impresora. Obviamente le dije: "si si claro, si así lo he hecho pero no se por qué el cable no entra". Aludí que quizás fuera un problema de la impresora y que tendría algo mal. Y un tanto aturdida por mi tontuna decidí salir con la cabeza alta y mi dignidad por los suelos. 
Pero eso no ha sido todo, el primer día cuando la intenté conectar me costó bastante instalarla, cuando no me pasaba una cosa me pasaba otra. Intenté hacer una fotocopia, lo más fácil del mundo, y al principio me salió una especie de borrador. Tras estropear tres folios al final acabé haciendo la fotocopia de un dni y por las dos caras, me salió estupenda. 
Al día siguiente quise usar el escáner. Tuve que volver a instalarla de nuevo pero no funcionaba. La dejé por imposible y la tuve que apagar. Por la noche decidí ponerme de nuevo con algo mas de paciencia. Esta vez la impresora no se encendía. La comprobaba una y otra vez dándole al botón y nada. Estaba en negro toda ella. ¿Cómo es posible si hacía tan solo unas horas se había encendido? me preguntaba una y otra vez. Revisándolo todo me di cuenta que el cable que se enchufa a la luz estaba conectado al enchufe, pero su otro extremo, el que va a la impresora estaba desconectado y no me había dado cuenta. 
Tras un rato bochornoso conmigo misma y mi propia estupidez tecnológica decidí reírme de todo. Hoy ha sido el día que mejor me lo he pasado. 
Esta mañana se me ha ocurrido que me apetecía ir al cine, en realidad me hubiera encantado irme a cenar fuera y luego una sesión de cine, hace demasiados años de eso y lo echo de menos. A mis amigos no es que les guste demasiado el cine y para coincidir a la hora de cenar pues es complicado. Harta de intentar hacer planes y que me salgan mal, he pensado que me iba a llevar a mi impresora al cine. Quizás de esta forma me reconciliaría con ella y me haría caso cuando la quisiera utilizar. 
Pensaréis que estoy loca, puede ser, pero me he reído mucho pensando muy bien cómo hacerlo. He visto la cartelera, he mirado horarios y me he dicho, venga hazlo, al menos reírte seguro que te ríes con el experimento. Dicho y hecho. He metido la impresora en un bolso, he cogido dinero y cuando iba a salir por la puerta mi madre me ha preguntado dónde iba con eso en el bolso. Yo le he comentado que tenía que llevar la impresora a reparar porque se le había desconfigurado algo y no funcionaba, si le digo que me voy con ella al cine creo que llamaría a un loquero como mínimo. 
Y así, mi impresora y yo nos hemos dirigido al cine. 


Al llegar he decidido seguir con mi "locura" y seguir riéndome de todo y de mi misma. He pedido dos entradas para la gran familia. La taquillera me ha mirado un poco raro puesto que estaba yo sola y le he explicado que una entrada era para mi impresora y otra para mi. ¿Cómo? me ha preguntado. Si verás, quiero una entrada para mi y otra para mi impresora. Se la he enseñado y ella con una cara entre "dónde está la cámara oculta" y sonriendo ha decidido darme dos entradas pero una de ellas no me la ha cobrado. 
Así pues y ante la estupefacción de los que estaban en la cola del cine, yo he sacado a mi impresora del bolso, la he colocado en la taquilla del cine y nos hemos hecho una foto. 


Cuando he entrado, el señor que está en la puerta y recorta las entradas, al ver que tenía dos me ha preguntado dónde estaba mi acompañante. Le he dicho que iba en mi bolso, ha mirado y creo que ha asentido como no entendiendo nada, me las ha cortado y hemos pasado. 
La idea era invitar a palomitas a mi impresora, total, para una vez que va al cine pues que lo haga a lo grande, así pues he ido a pedir palomitas. Había un chico muy majo, le he sonreído y le he pedido un menú con palomitas gigante y un refresco. Le he dicho que me pusiera dos pajitas, era para dos. Él ha mirado y yo he vuelto a repetir lo mismo, para mi impresora y para mi, señalando hacia el bolso. 
Pensando que estaría de broma me ha sonreído y me ha dado lo pedido. 
Una vez dentro sólo había dos parejas. Nosotras nos hemos sentado delante. 


Al apagar las luces la he sacado del bolso y nos hemos colocado una al lado de la otra a disfrutar de la peli. Hemos visto "La gran familia española". Una película de risa que tiene sus puntos de nostalgia y es un poco parodia de la situación española, y de como todos los problemas son menos importantes si llegamos a una final de fútbol. La verdad es que me he reído, pero más aún cuando la peli ha terminado y yo estaba ahí con mi impresora haciéndole una foto con el cubo de las palomitas tras habérselas comido, bueno, en realidad las hemos compartido. 


Las dos parejas que estaban sentadas detrás de mi sonreían y se han marchado, luego me he quedado un momento a solas tratando de meter la impresora de nuevo en el bolso, entonces el señor que recoge la sala ha venido donde yo estaba, me ha mirado y me ha dicho: quiero saber qué tipo de drogas tomas y dónde las consigues. Lógicamente me he reído tanto que no podía parar de llorar. Tras pedirle que me ayudara a meterla en el bolso, le he dado las gracias y me he marchado. 
Me han dado ganas de decirle que pusiera la televisión en lo de las bromas de cámara oculta para salir airosa de esa situación, pero he dicho... ¡qué mas da! Y me he marchado a mi casa. 

Y aquí andamos las dos, una frente a la otra. Creo que ahora es mas feliz, al menos a mi me lo parece. Se que cuando la ponga en marcha me hará caso y funcionará a la primera de cambio. Y yo me he reído muchísimo con toda esta historia. 

En ocasiones aparentar estar loco es de lo más divertido, y... ¿por qué no reírnos de nosotros mismos?